El verdugo del PRI (Guillermo Deloya)
Con la novedad de que el titular del Instituto de Capacitación y Desarrollo Político del PRI (Icadep), Guillermo Deloya Cobián, está convertido en el verdugo de su partido, en el dictador de las sanciones, expulsiones y guerras negras en agravio de sus propios correligionarios.
Ni siquiera la presidenta del PRI poblano, Ana Isabel Allende Cano, ha asumido un papel tan violento como el del mismísimo Deloya, el marinista arrepentido.
Y es que el mentado examen aplicado por la escuela de cuadros organizada por Deloya está siendo el instrumento, herramienta y garrote con el que pretende el PRI poblano tumbar a sus militantes inconformes con el proceso de selección de sus candidatos.
Allí está el ejemplo de Humberto Vázquez Arroyo, quien reclamó sus derechos como priista y exigió le fuera presentado el mentado examen aplicado por la escuelita de Guillermo Deloya -el cual nunca le fue expuesto- para revisar el porqué era rechazado como posible candidato.
Empero, su reclamo nunca prosperó porque al verdugo del PRI no se le dio la gana.
Muy tranquilamente, a Humberto prefirieron perderlo, junto con toda su estructura, que hacer las cosas bien y aceptar que el verdadero motivo de su rechazo como posible candidato por el Distrito 8 de Ciudad Serdán era el famoso dedazo.
Insisto, por órdenes de su verdugo, el PRI echó a Vázquez Arroyo de la lista de candidatos y hasta de sus filas.
Y es que la prueba aplicada por el Icadep a los aspirantes a abanderados a diputados federales por el PRI fue el pretexto perfecto para disfrazar las viejas prácticas priistas y favorecer en las candidaturas a los amigos y compadres.
Pobre PRI poblano, no cambia.
Los dirigentes del PRI, estatal y municipal, están más preocupados en destrozar su partido beneficiando sus intereses particulares y sus bolsillos que en ganar la mayoría de las diputaciones en los próximos comicios.
Tantos temas que hay en la escena política para mostrar que el PRI no es una digna oposición y los priistas han preferido seguirse peleando.
La saña para acabar con la militancia priista incómoda, la que pide siempre equidad y justicia, por parte del verdugo del PRI es tal, que no le importa mostrar los mentados exámenes del Icadep para aplastar a un propio priista.
Extrañamente a Humberto Vázquez le negaron la posibilidad de conocer la prueba para cerciorarse de su supuesta falta de conocimiento, alegando que era una petición prohibida en lo interno, pero a Alfonso Roldán Cervantes, otro priista que impugnó el proceso interno del PRI y aspirante a la candidatura por San Martín Texmelucan (Distrito 5), hasta se la publicaron.
La desesperación por apagar de tajo los escándalos que se viven en el PRI poblano es tan grave que el verdugo Deloya pretende acallar la voz inconforme de Alfonso Roldán con un periodicazo.
Olvida, Memito y el resto de los dirigentes priistas, que Roldán sigue un proceso legal de impugnación ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) y es allí donde se tiene que dirimir el caso, no en los medios de comunicación.
Por cierto, Alfonso Roldán impugnó el proceso interno priista porque no aceptó ceder ante las presiones de la dirigencia y sumarse a la candidatura en el Distrito 5 de San Martín de Angélica Salazar Martínez, esposa del diputado federal, también priista, Carlos Sánchez.
Por ello, presentó ante el TEPJF su queja -expediente SDF-JDC-0101-2015 en poder de la Cuarta Sala Regional- y exigió la revocación del dictamen emitido por la Comisión Nacional de Justicia Partidaria del PRI, en el recurso de inconformidad CNJP-RI-PUE-198/2015, en el que desconoce los resultados del examen aplicado por el Icadep.
Humberto Vázquez no impugnó el proceso priista y no siguió las vías legales para defenderse por la decisión de su partido para quedar fuera del proceso de selección de candidatos, pero Alfonso Roldán sí.
Tanto, que llevó hasta las últimas instancias su queja y la autoridad judicial lo reconoce aún como “aspirante a candidato a diputado federal por el principio de mayoría relativa”.
Así que el escándalo del verdugo del PRI, del propio partido, y de Alfonso Roldán aún no termina, podría ir para largo.
El juicio para la protección de los derechos político-electorales del priista sigue su curso y se le puede convertir al PRI en su peor pesadilla.
Así las cosas en el PRI poblano.
¿Y luego preguntan por qué los mismos priistas poblanos exigen la renuncia de sus dirigentes?
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