El valemadrismo del PRI
El PRI en Puebla está convertido en una piltrafa política -en vías de extinción- por el valemadrismo de sus distintos lidercillos, de sus diputados locales, de la mayoría de los legisladores federales y hasta de su presidente estatal, Jorge Estefan Chidiac.
¿Por cierto, alguien lo ha visto últimamente en Puebla?
Su partido le vale un comino.
Los delegados federales, aunque con poco éxito, al menos ya intentaron acercarse a los medios de comunicación locales para recomponer sus burradas.
Eso sí, de que quieran a que lo logren hay una gran diferencia.
¿Y los priistas que lideran las distintas corrientes del ex partidazo cuándo?
Los diputados locales del PRI también deberían seguir el ejemplo de los delegados del gobierno de la república para tratar de reparar su mala reputación y su nula calidad moral.
Porque están equivocados si creen que a los poblanos se les olvida que han sido muy pero muy tibios y cálidos al momento de votar los distintos proyectos de su oposición en el estado.
Todos, sin excepción han apapachado las disposiciones del gobernador del estado, Rafael Moreno Valle Rosas.
Por cierto, ¿y la muy, pero muy poco inteligente dirigencia municipal del PRI, encabezada por el amigazo del presidente Enrique Peña Nieto (EPN) y de todos los morenovallistas, José Chedraui Budib, para cuándo?
¿Para cuándo mostrara tantita congruencia, capacidad e inteligencia?
Que vergüenza ser un líder priista sin calidad moral en su partido.
El valemadrismo del PRI en Puebla es evidente.
El Revolucionario Institucional está en vías de la extinción y su nuevo verdugo se llama Morena.
Sólo es cosa de tiempo.
Y sería bueno preguntarle a Enrique Doger Guerrero, delegado del IMSS, cuánto conviene lanzarse como candidato representando a un partido sin pies ni cabeza.
¿De qué le sirve ser el priista mejor posicionado de cara a los comicios del 2018 si su partido ya no es una marca competitiva?
Me parece que le convendría más jugar con Morena.
Enrique Doger es un político muy hábil, por lo tanto no se lanzará a una aventura electoral sin garantía de triunfo, que quede claro.
Me parece mucho más viable negociar la candidatura al Ayuntamiento de Puebla, una diputación o hasta la senaduría.
Por algo EPN lo tiene en sus prioridades para la elección del 2018.
Por algo el saludo tan efusivo entre ambos durante la inauguración del Segundo Piso de la Autopista México-Puebla.
Y es que si Doger se lanza por el PRI a buscar la gubernatura vendrán las traiciones -en cascada- en su contra.
Aunque lo nieguen sus “amigos” priistas, muchos de ellos nunca le han perdonado su pasividad y doble juego en la elección del 2010.
Son muchos los factores que pronostican una inminente derrota en las urnas para el PRI: su valemadrismo, sus traiciones ideológicas, su ambición económica, su desesperación por el poder, su poca capacidad para operar políticamente, entre muchas otras.
Dos claros ejemplos del valemadrismo priista e Puebla:
El primero, la pobre reacción de los priistas ante la propuesta de la regidora Karina Romero Alcalá, lanzada desde el martes pasado, quien invitó a los funcionarios públicos -estales y federales-, incluidos el gobernador del estado Rafael Moreno Valle Rosas, y el presidente municipal de Puebla, Luis Banck Serrato, a donar parte de su salario de este mes a alguna fundación que apoye a las mujeres con cáncer de mama.
Tuvo que pasar un día completo para que los flamantes priistas se enteraran de lo que estaba haciendo Karina en beneficio de las mujeres que peligran de muerte.
Eso sí, ni tardos ni perezosos -un día después- los priistas que gustan de presumir en redes que aportan su morralla a una buena causa se lanzaron a disque a apoyar a su correligionaria.
Como siempre sólo hicieron el ridículo porque evidenciaron su valemadrismo.
Sólo se suman al bulto, por moda o porque el tema es nota.
El segundo, las distintas denuncias públicas lanzadas por el diputado federal Alejandro Armenta Mier, particularmente la de ayer, sobre la nula liberación de 40 millones de pesos de recursos federales por parte del estado.
Al legislador ningún otro priista lo ha secundado.
De no ser el regidor Iván Galindo Castillejos, el priista más congruente en Puebla, nadie, ni los dirigentes estatal y municipal del PRI lo han apoyado.
Su valemadrismo o sus oscuros pactos políticos con el grupo en el poder se los ha impedido.
¿Y así quieren competir y ganar en 2018?
Digo, si es que quieren hacer política; porque para hacer negocio que sigan como van.
Ese es el PRI poblano.
Su futuro está cantado.
Y que levante la voz quien diga lo contrario.
En twitter: @poncharelazo
