El tigre Aguilar y Luis Paredes, pacto y revancha
La última y... ¿nos vamos, o reaparecemos, Luis?, fue la expresión que Humberto Aguilar Coronado, ex senador de la república y hoy cercano a Ricardo Anaya Cortés, dirigente nacional del PAN, lanzó a Luis Paredes Moctezuma, ex edil capitalino de Puebla durante un encuentro que sostuvieron en el restaurante El Santo Agave de esta ciudad.
Ambos panistas, quienes evitaron realizar declaraciones oficiales a quien esto escribe, debido a que argumentaron que por el momento están analizando los tiempos y circunstancias en Puebla para poder retornar a su pasión que es la política, explicaron, brevemente, que su charla se dio sólo para abordar temas a futuro.
Sin embargo, reconocieron que volverán con bombo y platillo en la escena política local para abordar muchos temas que están pendientes en el PAN.
“Porque como las mujeres, el vino y el sexo, la política tiene sus tiempos”, aseveró el ex presidente municipal de Puebla, Luis Paredes, quien todo el tiempo sonrió y saludó a los comensales que lo reconocieron.
El polémico panista dijo que está midiendo los tiempos “y ya habrá momento de hablar de política y de temas punzantes que requieren un tarto especial”.
Y es que manifestó que sólo se ausento por un instante de la política en Puebla, pues dijo que además de la arquitectura su segunda pasión es precisamente esa, la grilla y la polémica bien sustentada.
“Y ya ves, quisieron expulsarme del PAN y no pudieron; intentaron inhabilitarme y enjuiciarme y todo se cayó por ilegal, así que los tiempos hoy me favorecen; tiempo al tiempo, mi querido amigo”, sostuvo.
Mientras tanto, Humberto, el tigre, Aguilar, reconoció que si bien él prefirió no hacer olas en Puebla durante todo el sexenio de Rafael Moreno Valle Rosas hoy ya es momento de tratar de poner orden en su partido.
“Y estoy con Luis porque somos amigos; es más, nunca hemos dejado de tener contacto; y hoy vamos a reaparecer juntos en una coyuntura que se ajuste a nuestros tiempos, pero aun no es momento”, asentó.
Los panistas estuvieron por alrededor de hora y medio platicando, con dos tequilas de por medio y un par de caballos de sangrita.
Un par de comensales los reconocieron y hasta los saludaron.
Uno de ellos le preguntó a Paredes ¿usted fue quien construyó el paso a desnivel Juárez Serdán y dejó listo el túnel para el metrobus, verdad?
Y Paredes respondió: así es, y como dicen ahora, “y lo mejor está por venir” porque ya es tiempo de volver a enseñarles a hacer las cosas.
El tigre Aguilar y Luis Paredes terminaron sus bebidas, se levantaron y juntos abandonaron el lugar.
La guerra en el PAN
En el PAN poblano se antoja una nueva guerra interna que va a dejar como saldo varios muertos políticos y varios heridos.
Los protagonistas de la batalla está vez son tres: el morenovallismo, actual mandamás y líder predominante en Acción Nacional; el casi moribundo Yunque, grupo que podría ver su caída en la inhabilitación de su líder Eduardo Rivera Pérez, y el ahora llamado renovado PAN, encabezado por Humberto, el Tigre Aguilar Coronado.
Sin embargo, el dato adicional a la próxima conflagración azul, el cual le va aponer sabor al caldo se llama Luis Paredes.
Así es, el polémico ex edil capitalino quien ya se mueve en el alcantarillado panista operando, cimentando y pavimentando el camino para su regreso a la escena política de Puebla.
Porque Luis Paredes quiere regresar por sus fueros, por revancha y por la posición que aún dice tener en el PAN, de donde los yunquistas encabezado por Eduardo Rivera lo quisieron expulsar sin éxito.
Y es que si Paredes viene por alguien a quien desea cobrarle una vieja deuda es precisamente a los riveristas y a su líder.
Por lo pronto, el grupo panista en el poder lleva la delantera y sigue controlando el partido, y la reelección de Pablo Rodríguez Regordosa como dirigente en la capital es la prueba del poder que tiene.
El PAN morenovallista no va ceder ni a los chantajes, ni a las amenazas; mucho menos será fácil lanzarle dardos envenenados para poder tirarlo porque tiene en tres personajes de moda entre la gente a su mejor arma.
Porque Tony Gali, gobernador del estado; Martha Erika Alonso, secretaria general del PAN, y Luis Bank Serrato, edil de Puebla, son su mejor capital para poder explotar.
Así que la batalla electoral que se avecina tendrá que ser entre Morena y Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y el PAN; ya veremos únicamente cuál es la expresión panista que logra imponer a su candidato.
Porque el Tigre Aguilar también quiere ser gobernador.
Empero, insisto, el grupo que controla el partido aún mantiene el poder y los hilos para poder mandar.
Del resultado de la elección en el Estado de México depende mucho la suerte del PAN en Puebla.
Si Josefina Vázquez Mota, la candidata albiazul, gana entonces el morenovallismo se podría cimbrar; sin embargo, si pierde, el yunque y el grupo de Anaya y el Tigre va a tener que replantear su estrategia en Puebla, lo mismo que Eduardo Rivera.
En el PAN se vienen tiempos complicados.
Tiempos que avizoran una nueva guerra sin tregua.
¿Quién será el ganador?
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