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El terrible caso de infanticidio

En esta ocasión no se trató de un adolescente de 15 o 16 años que asesinara a su novia embarazada.

No la secuestró ni asfixió con tal de evitar la paternidad.

No fue así: Esteban Vargas Cuautle, de 19 años, lo que hizo fue matar a la bebé, cuyos cuidados y manutención no estaba dispuesto a encarar.

Después de elucubrarse el paradero de una bebé que fue señalada como robada, se descubrió la verdad.

Un despacho nocturno de la Fiscalía del Estado reveló que el padre de una bebé de 15 días de nacida dijo que se la habían robado, pero tras caer en contradicciones se supo la verdad.

“Esteban Vargas Cuautle de 19 años de edad, finalmente aceptó haber privado de la vida a su hija debido a que quería evadir la responsabilidad de la paternidad, ya que estaba en proceso de separación con su pareja sentimental de 24 años de edad, por lo que decidió deshacerse de la menor al asfixiarla y abandonarla atrás del basurero de Calpan en San Pedro Cholula, sin embargo fue descubierto y también se ubicó el cuerpo de la bebé”.

Hasta aquí la abominable cita.

Lo peor es que en el “mes de los niños”, es preciso reconocer que los adultos les quedamos a deber mucho a los menores.

En México, una cuarta parte de los niños mexicanos viven en la pobreza. Estos niños se enfrentan a muchos problemas para que sus derechos se cumplan. Para ellos, el acceso a la educación, a la salud y la vivienda es muy complicado.

Un estudio de la ONG internacional Humanium revela que “la pobreza, que afecta a gran parte de la población, explica el motivo de la alta tasa de trabajo infantil. Cerca de 3,5 millones de niños mexicanos trabajan, ya sea como portadores de madera o cemento, o como servicio doméstico.

Estos niños, a menudo explotados y que cobran menos que un adulto por realizar la misma tarea, trabajan en condiciones difíciles y ponen en riesgo su salud día tras día.

Trabajan durante todo el año o solo durante la temporada de cosecha, y muy pocos están escolarizados. De hecho, aportar un salario a sus padres es más importante que recibir una educación, algo que para ellos solo representa un gasto”.

Sin ser melodramático, yo diría que estamos haciendo crecer a los niños más rápido de lo que deberían, y en condiciones extremadamente inhumanas.

“Los niños mexicanos pobres solamente tienen acceso a cuidados muy básicos, a menudo ineficaces contra algunas de las enfermedades que pueden contraer. El indicador más alarmante relacionado con la salud de los niños es la presencia del SIDA, que afecta a un 0,2% de los niños. Se estima que cada año nacen unos 250 niños con SIDA. La transmisión de madre a hijo, desgraciadamente, suele ocurrir con más frecuencia entre la población pobre”.

Pero hay más: y aquí el tema que se relaciona con el caso de anoche.

“Los matrimonios infantiles son muy comunes en México. Se calcula que más de un 20% de las niñas se casan antes de los 18 años, mientras que la edad legal para contraer matrimonio en México, como en muchos otros países, es de 18 años. Sin embargo, los adolescentes pueden contraer matrimonio antes de esta edad si tienen la autorización de sus padres.

A menudo son los propios padres los que conciertan el matrimonio sin el acuerdo de los futuros novios. Estas uniones suelen tener graves consecuencias sobre la salud de las niñas, que todavía no entienden las consecuencias que conlleva el matrimonio.

Algo está pasando entre los adolescentes, quienes sin la orientación, orden o disciplina del seno familiar están optando por decisiones tan desproporcionadas y terribles como el infanticidio.

Terrible.

Gracias y nos leemos el viernes, pero mientras sígame en Twitter y Periscope en: @erickbecerra1