El sismo se llevó vidas, casas y la tranquilidad de todos
Las horas que han transcurrido desde el sismo del 19 de septiembre del 2017 nos han demostrado, una vez, más lo vulnerable que es la vida humana.
Este reportero vivió el sismo en el Centro Histórico de Puebla, documentó de manera instantánea las reacciones de la gente espantada, de los daños en los inmuebles y de las siete personas que murieron en la capital poblana, ese trágico 19 de septiembre del 2017.
Ayer, junto con la fotoperiodista Melanie Isahmar Torres Melo, recorrí las zonas afectadas de Atlixco, Metepec y Tochimilco.
Queda claro que es casi imposible atender toda la emergencia al mismo tiempo.
Todo urge.
Todo es prioritario.
Desde las personas histéricas, las heridas, las casas destruidas, las 43 o más vidas que se perdieron, los poblanos que se quedaron sin bienes, sin un lugar para dormir y vivir.
Es entendible el enojo, la frustración, la sensación de abandono de los afectados directos por el sismo.
Tal y como ocurre en Metepec.
Sin embargo, ante esa sensación de vacío y de abandono por parte de las autoridades aparecen los gestos de solidaridad, de ayuda desinteresada, de hermandad y de esos llamados héroes sin rostro.
Esas personas que con sus manos transportan los víveres, que van de casa en casa repartiendo agua, café, tortas, pan y sobre todo palabras de ánimo y de fuerza son los poblanos que valen la pena.
Los que arriesgan sus vidas para retirar escombros y resguardar a los afectados con sus propios cuerpos.
Los que expresan su solidaridad, su preocupación en redes sociales, que postean noticias falsas y si llevan ayuda a los centros de acopios y lo primero que hacen es tomarse la selfie para compartirlas en sus redes sociales, esos no valen la pena.
Lamentablemente abundan este tipo de personas.
Lo único bueno es que son más los que ayudan a los damnificados que los otros ególatras.
De nada sirven sus fotos en redes sociales.
Lo que en verdad se requiere es gente buena, desinteresada y con plena disposición a ayudar sin exhibirse en redes sociales.
El sismo se llevó vidas, casas y la tranquilidad de todos.
Pero no se llevó nuestra solidaridad, nuestra fortaleza y las ganas de ayudar.
#SomosPuebla y eso nos ayudará a todos a salir adelante.
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