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El recuento de los daños en EU (ante el fenómeno Trump)

 Lo dicho, siempre sí tuvo razón Luis Videgaray Caso, el flamante ex secretario de Hacienda del presidente Enrique Peña Nieto (EPN), en el tema de la elección presidencial de los Estados Unidos (EEUU).

Acertó en su decisión de traer a México al hoy presidente electo de EEUU, Donald Trump.

Contra todos los pronósticos, contra las inservibles, engañosas y mañosas encuestas que han quedado evidenciadas como unos nada confiables ejercicios demoscópicos, el Partido Republicano se hizo de la presidencia del país más poderoso del mundo.

Y lo logró a través de un personaje que hoy es todo un fenómeno y que sorprendió al planeta.

Hoy por hoy, lo único que priva en EEUU y en el resto del mundo es la incertidumbre.

Todo mundo se pregunta si Trump hará realidad todas sus promesas de campaña pero, sobre todo, todas sus amenazas, particularmente en agravio de los mexicanos.

¿Será capaz de hacer realidad la deportación de 11 millones de migrantes en tan sólo dos años?

Trump tendría que echar de su país a por lo menos 15 mil personas por día para lograrlo.

Nadie, hay que decirlo, se preparó para negociar con un presidente de los EU tan beligerante como Donald Trump.

Sin embargo, los tiempos en la política norteamericana han cambiado.

Y han cambiado quién sabe si para bien porque tal parece que el triunfo electoral del magnate estadounidense se lo debe a su populismo, al reality show que protagonizo para poder ganar la presidencia de su país y no a su brillantez como político.

Y es que nadie conoce a ciencia cierta su plan de gobierno, su plataforma, sus iniciativas.

Es por ello que los norteamericanos ahora deberían cuestionarse si está preparado Donald Trump para gobernar el país más poderoso del mundo.

Son muchas las exigencias que la globalización demanda a EEUU y a su presidente.

Que miedo no saber cómo es que Trump va a reaccionar ante éstas.

Sobre todo cuando se sabe que es un personaje que sólo sabe de negocios y no de diplomacia con otros países, por ejemplo.

Afortunadamente para los mexicanos, si es que se puede encontrar algún tipo de alivio ante el resultado de la elección de EEUU, el primer discurso de Donald Trump, ya como presidente electo, lo dio un personaje mesurado, respetuoso del enemigo derrotado, abierto y que tendió la mano a quien no votó por él.

Ojalá que la construcción del muro entre México y EEUU sólo quede en una buena anécdota de campaña de Trump, lo mismo que el retiro de permiso de residencia del millón de jóvenes mexicanos nacidos en su país.

A ninguno de las dos naciones les conviene cerrar sus fronteras por completo.

La buena noticia ante ese posible hecho es que entre EPN y Trump existe plena comunicación por “el favor” que el presidente le habría hecho al traerlo a nuestro país y darle trato de mandatario por adelantado.

Sin embargo, la mala noticia es que la política y las estrategias empleadas por el gobierno peñista últimamente no han dado resultados y eso pondría a temblar a los mexicanos.

Porque con un personaje con las características de Trump nunca se sabe.

En lo personal me da miedo pensar cómo actuará el presidente electo de los EU ante las eventuales demandas de nuestros connacionales.

¿Aplicará Trump la fuerza del estado para acallarlos y hasta expulsarlos, o actuará como lo hizo en su primer discurso ya como presidente electo?

No imagino a Donald Trump vociferando, ya con la investidura oficial de presidente, un discurso tan incendiario como los que lanzó como candidato.

¿Qué tanto le conviene a Trump asumir su perfil de candidato ya como presidente?

¿Qué tanto le conviene pisotear a su vecino más cercano?

¿Qué tanto le conviene cancelar el Tratado de Libre Comercio (TLC) con México, y qué tanto cerrar por completo sus fronteras?

Sobre todo si pensamos que el mentado gigante, el dueño del voto latino, sí despertó y se dejó sentir pero en beneficio del hoy presidente electo de EEUU.

Muchas cosas han quedado claras en los EEUU, luego de la elección presidencial.

La primera, que EU es un país partido a la mitad y dividido, como dijo Hillary Clinton, “más de lo que se imaginaba”; segunda, que la clase política tradicional en norte américa está muy desgastada y ya no convence; tercera, que la derecha radical triunfo; cuarta, que el resultado de la elección y el triunfo de Trump reflejan el fracaso de las políticas del presidente Barack Obama.

Quinta, que las encuestas fracasaron y ya no son una fuente fiable de triunfo; y sexta, que los medios de comunicación tampoco son una garantía de influencia para una sociedad cansada, harta de lo mismo pero cada vez mejor informada.

Ojalá que el periodista mexicano Jorge Ramos se equivoque y el triunfo de Trump no resulte ser, como asegura, “la fiesta de los intolerantes”.

En twitter: @poncharelazo