El proyecto presidencial de RMV
El escenario y las circunstancias políticas en México están dados para que el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas continúe con su tan anhelado proyecto presidencial, el cual lo pudiera llevar a Los Pinos en el 2018.
La crisis política, social y económica que aqueja al país, y al presidente Enrique Peña Nieto (EPN), es la atmósfera perfecta que da vida y forma al proyecto transexenal que ya opera el morenovallismo.
Mientras la mala situación persiga al gobierno federal y a sus actores, más se aviva la llama y la esperanza del mandatario poblano para hacer realidad su sueño de convertirse en candidato presidencial del PAN.
Y es que las cosas a Rafael Moreno Valle, en lo político, se le siguen dando.
Dicen que “lo que no te mata te fortalece” y el gobernador lo vive en carne propia.
El escándalo de Chalchihuapan puso a prueba su blindaje y salió bien librado, ni la campaña nacional que desplegaron sus adversarios al respecto lo tiró, muy al contrario.
En el ámbito nacional, Moreno Valle Rosas está catalogado como uno de los políticos más destacados en los últimos años. Ha sido una revelación para la propia presidencia por su gran margen de operación.
Esto, por supuesto, lo hace un político muy peligroso que bien puede competir por la herencia que dejará EPN en el futuro.
El gobernador poblano lo mismo se codea con los secretarios del gabinete peñista, que con los dirigentes nacionales de los partidos de oposición al PRI.
Tiene un gran aliado en el PRD y en el Senado con su presidente, Luis Miguel Barbosa Huerta.
El margen de maniobra del que goza en el PAN de Ricardo Anaya Cortés es el mejor; allí está, además, su máximo operador de lujo, Marcelo García Almaguer.
Rafael Moreno Valle sigue teniendo la bendición de la maestra Elba Esther Gordillo Morales, líder moral del SNTE, quien permanece recluida en el penal de Tepepan, y es bien visto por la clase empresarial de muchos puntos del país.
El SNTE y el Panal están puestos para apoyar las aspiraciones presidenciales morenovallistas.
El mandatario local permanece en continua operación tratando de sumar en un solo proyecto a los partidos antagónicos al PRI, los cuales pudieran llevarlo en una posible coalición como candidato a la presidencia y poder lanzarse a su aventura a la segura.
Sus intenciones no son nada descabelladas si tomamos en cuenta en qué condiciones se encuentra el país.
Si bien no se le puede regatear a EPN que es un líder y un político pragmático, que ha logrado darle vida a proyectos como la firma del Pacto por México, la aprobación de grandes reformas que no habían encontrado paso en el Congreso de la Unión, también hay que decir que está en el peor de sus momentos.
Su popularidad está en picada y esto, desde luego, conviene a todos aquellos que buscan sucederlo en el cargo. Más aún a quienes tienen posibilidades reales de competir por la presidencia de México, como Rafael Moreno Valle.
La desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa es la piedra en el zapato de EPN.
El no haber atacado y controlado la crisis que estalló en Iguala, Guerrero, una vez que se dieron los hechos sangrientos, ordenados por José Luis Abarca y su esposa, le costó muy caro al gobierno de la República.
La credibilidad de las instituciones y del gobierno peñista está por los suelos.
Y si a esto sumamos la crisis económica que aqueja a los mexicanos, los escándalos de corrupción en el gobierno federal, particularmente el relacionado con la “Casa Blanca” de la señora Angélica Rivera de Peña, la ola de inseguridad incontrolable en todo el país, la caída del precio del petróleo, la devaluación del peso y las pésimas expectativas económicas para el 2015, el panorama presidencial se pone peor.
Al gobernador del estado ya sólo le falta una sola cosa: poner un poco de orden en Puebla y quitarle el pie de la yugular a muchos de sus adversarios.
Dicen que “el buen juez por su casa empieza” y eso debe tomarlo en cuenta el gobernador y su equipo de trabajo.
Rafael Moreno Valle debe resolver conflictos como la ejecución de obras -al mismo tiempo- por toda la ciudad, las cuales provocan un grave caos vial, a diario.
La sobresaturación de los pocos verificentros en el estado, particularmente en la capital poblana.
La inútil implementación de una línea telefónica para hacer citas cuando existen cientos y miles de propietarios de vehículos que quieren verificar pero ni en los centros oficiales, ni en las líneas telefónicas de servicio al público, se dan abasto.
Las multas hasta por respirar y circular en la ciudad.
El gobernador sabe, además, que tiene que evitar seguirse confrontando con líderes sociales, con políticos locales, con agrupaciones ciudadanas y con cualquiera de los poblanos para lograr su cometido.
En suma, Rafael Moreno Valle tiene todo para competir por la presidencia, ¿por qué no hacerlo, entonces, con el apoyo y complacencia de todos los poblanos?
En Twitter: @poncharelazo
