El proyecto de Barbosa
Nada descabelladas resultan las intenciones del líder de los senadores perredistas, Luis Miguel Barbosa Huerta, sobre buscar la gubernatura del estado en 2018, si los acuerdos entre el PRD, el PAN y la llamada “chiquillada” continúan en lo local y se extienden a lo nacional.
El poderoso senador perredista, quien representa una de las corrientes más fuertes e importantes del sol azteca -Nueva Izquierda (NI)- tiene bien claro el proyecto que inició una vez que arribó a la cámara alta del Congreso de la Unión.
Su objetivo en Puebla no es otro que convertirse en candidato de su partido a la gubernatura, llevando como aliado al mismísimo gobernador, Rafael Moreno Valle Rosas.
Para ello, Barbosa, habría cocinado un pacto con el mandatario poblano, a quien él estaría impulsando desde su trinchera como uno de los gobernadores más trascendentes del país que bien podría convertirse en el sucesor del presidente, Enrique Peña Nieto (EPN).
A cambio, recibiría la venia y el apoyo de todo el poderío con que cuenta el gobernador en lo local para hacer sus sueños realidad.
A propósito de EPN, será interesante hoy ver y escuchar el mensaje del mandatario nacional, los avances del país, los rezagos y, sobre todo, la aceptación que mantiene actualmente entre los mexicanos.
En lo personal, creo que por la expectativa generada alrededor del presidente en la víspera de su llegada a Los Pinos nos ha quedado a deber por muchas razones.
Y es que Peña se ha dedicado de lleno a intentar sacar las famosas reformas estructurales y ha descuidado el impulso de más y mejores estrategias para atacar fenómenos sociales, como la inseguridad, el narcotráfico, la pobreza y los equilibrios que tanto necesita el país en materias política y económica.
Sin embargo, esa, como dice mamá Goya, es otra historia.
Lo cierto es que detrás del proyecto de Luis Miguel Barbosa existen muchos factores que permiten armar un escenario nada alejado de la realidad.
Sobre todo, si tomamos en cuenta el poder político con que cuenta el perredista, quien está muy cerca del presidente, Enrique Peña, y de sus principales operadores, como Luis Videgaray Caso y Miguel Ángel Osorio Chong, secretarios de Hacienda y de Gobernación, respectivamente.
Además, Barbosa, mantiene una excelente relación con los líderes de los distintos partidos en el Senado, en la Cámara de Diputados y, también, con los presidentes nacionales de los institutos políticos.
Barbosa, se ha convertido en el gestor y negociador más importante en el PRD, muy por encima de Jesús Zambrano Grijalva, líder nacional de su partido.
Esto, por supuesto, le ha valido el reconocimiento de muchos políticos de élite, quienes son los que mueven los hilos del país desde el Congreso de la Unión y desde el gobierno federal.
En Barbosa, el gobernador, Moreno Valle, tiene un poderoso aliado en la izquierda, quien asumiría la tarea de aglutinar a las distintas fuerzas revolucionarias para formar un frente que le permita al mandatario hacer sus sueños realidad.
Empero, Barbosa, es sólo una pequeña pieza de la maquinaria, del monstruo al que pretende darle vida el gobernador poblano para intentar llegar a 2018 como candidato, por lo que no tendría inconveniente alguno para ceder la minigubernatura o la gubernatura de seis años.
Las piezas del ajedrez político en Puebla son muchas, pero las jugadas son eternas.
Una vez concluido el mandato de Rafael Moreno Valle se darán movimientos inesperados con los que podríamos abonar a la política futurista.
¿Así que por qué no imaginar que el proyecto morenovallista a la presidencia avanza con el respaldo del PRD y a cambio se tienen que ceder las llaves de Casa Puebla?
En el PRD, al menos, las cosas ya se están acomodando para continuar sobre el mismo proyecto con el que se camina hasta ahora, pues en su próximo Consejo Nacional -la segunda semana de octubre- podría aprobarse la reelección de su presidencia nacional y de sus presidencias estatales.
Con ello, se mantendrían Zambrano en la dirigencia nacional, y Eric Cotoñeto Carmona, dirigente estatal y operador de Barbosa, en sus respectivos cargos por tres años más.
Además, la intención de la NI es que las presidencias, para tratar de darle un toque democrático al asunto, sean rotativas al menos un año.
Para ello, antes, Tony Gali podría ser enviado por su amigo, Rafael Moreno Valle, como minigobernador para continuar su proyecto; Jorge Aguilar Chedraui y Paty Leal Islas continuarían con sus carreras políticas y trabajando para llegar con su mentor a 2018.
Insisto, las piezas en el tablero del ajedrez político de Puebla son muchas y las jugadas infinitas, así que aún falta mucho por ver y escuchar.
Eso sí, las carreras a la presidencia de Rafael Moreno Valle y la de Barbosa a la gubernatura de Puebla, ya empezaron.
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