El PRI poblano de las mil cabezas
A 57 días del triunfo del gobernador electo de Puebla, Tony Gali, y de la derrota que tiene al PRI poblano al borde de la muerte política, cada vez es más evidente el acuerdo pactado entre los “priistas” y el morenovallismo para traicionar al tricolor.
Y lo peor de todo, para vender y poner en charola de plata a su candidata, Blanca Alcalá Ruiz (BAR), a quien entregaron para lograr canonjías, prebendas, dicen que grandes cantidades de dinero, y toda clase de beneficios.
Por supuesto que no se debe minimizar la fuerza, el arrastre, popularidad y química con la gente de Tony Gali, quien en la política moderna lo único que ha logrado es subir, subir y subir como la espuma.
El caso es que entre más pasan los días queda aún más claro el porqué de la derrota del PRI, el porqué del descalabro de BAR, el porqué la caída del PRI de Manlio Fabio Beltrones y de Jorge Estefan Chidiac.
Es muy fácil observar y leer qué sucedió en la pasada elección a estas alturas, qué fue lo que orilló al PRI a una nueva derrota en Puebla ante el PAN morenovallista.
Sus distintos líderes y diputados locales, es indudable, apoyaron la causa galista, el proyecto que ya empezó a dejarles grandes beneficios.
Porque el PRI poblano, está claro, es el partido de las mil cabezas, la Medusa de la política poblana, en la que hay serpientes que todo quieren pero que no tienen ni orden, ni lealtad.
El PRI poblano es un partido en el que priva la traición, la deslealtad, el interés personal y no de grupo, y en el que se ha hecho un negocio redondo gracias a la venta de sus siglas.
¿O alguien cree que la presidencia de la mesa directiva del Poder Legislativo local la posee ahora la diputada local priista, Silvia Tanús Osorio, de gratis?
¿O por su gran trabajo legislativo?
El morenovallismo, el grupo en el poder, dijera el clásico, “no da paso sin huarache”.
Así que queda claro por qué perdió BAR la elección: sus propios correligionarios la sacrificaron.
Desde que el grupo parlamentario del PRI en el Congreso local aprobó recientemente la cuenta pública del gobernador, Rafael Moreno Valle Rosas, sin decir una sola palabra, quedó claro que los priistas poblanos, los supuestos líderes populares y opositores del gobierno, están al servicio de quien manda en el estado.
Ya son muchas las pruebas, las evidencias que dan muestran de la traición de los propios priistas a su entonces candidata.
“¡Pero qué asquerosidad es esto, eh!”, como dijera Kamel Nacif al góber precioso, Mario Marín Torres.
¿Que tendrá que decir al respecto José Chedraui Budib, diputado local y dirigente municipal del PRI, a su partido y dirigencia estatal, Jorge Estefan?
¿Cuál congruencia de Silvia Tanús?
Insisto, el PRI poblano es un partido de mil cabezas, es una Medusa que tiene la cabeza llena de serpientes como la de la mitología griega, que enferma a quien se adhiere a sus filas.
Me pregunto: ¿Quién podría hacer el papel de Perseo para cortarle la cabeza al PRI, a la Medusa que no lo deja avanzar por los intereses de cada una de sus víboras?
El PRI está destinado al fracaso en 2018 de continuar así.
Ni el delegado del IMSS, Enrique Doger Guerrero; ni mucho menos Juan Carlos Lastiri Quirós, el empleado de Rosario Robles Berlanga, la titular de la Sedatu, tienen la fuerza suficiente para derrotar al morenovallismo en las urnas.
Ni siquiera Morena podría lograr embestir y vencer para lograr la gubernatura de Puebla.
Las fuerzas políticas locales están infiltradas y entregadas a su ambición e intereses, por lo que es imposible que el grupo en el poder entregue tan fácil las llaves de Casa Puebla, falta mucho para eso.
Allí está el ejemplo de los ediles priistas que ya ven al gobernador Rafael Moreno Valle como un político presidenciable y con los tamaños suficientes para competir por la presidencia de la República.
Más clara la negociación de los priistas con el morenovallismo no se podría.
A ver con qué burrada y absurdo pretexto salen hoy los priistas que apoyaron el proyecto galista por beneficios personales para tratar de justificar su asquerosa traición a Blanca Alcalá.
Por cierto, ¿qué pensará BAR de todo esto?
Porque está claro de dónde salieron las fotos del helicóptero, de su abordaje y aterrizaje; las detenciones de su propaganda y todos los datos que se filtraron desde el Congreso y desde el búnker tricolor durante el periodo de campaña.
¿Voy bien o me regreso?
En Twitter: @poncharelazo
