Posdata
El paraíso de la impunidad
El municipio de Cuautlancingo, gobernado por edil panista, Filomeno Sarmiento Torres, se ha convertido en un paraíso de la impunidad. En esta región poblana, en la que está asentada la empresa más importante del estado, Volkswagen de México, no existe orden, ni ley que garanticen la paz y tranquilidad de sus habitantes.
La ley del garrote es la que impera y nada más.
Y, si no, juzgue usted.
En esta demarcación, aún circulan con toda tranquilidad los famosos mototaxis, el tipo de transporte público prohibido por la ley en Puebla y por la autoridad estatal.
No es nada extraño toparse con estos vehículos por la mañana, tarde y/o noche; mucho menos tener que librarlos cada que se les antoja atravesarse por las vialidades más rápidas de la región, tomando o dejando pasaje.
Ciertamente, este tipo de transporte es una medida que sirve de consuelo a la mala economía de la población; sin embargo, también es cierto que contraviene las disposiciones legales y las tomadas por la Secretaría del Transporte, encabezada por Bernardo Huerta Couttolenc.
En Cuautlancingo, tiene razón el edil, Filomeno Sarmiento, existen más de 30 centros nocturnos, bares y restaurantes que operan diariamente, aunque, más bien, son arriba de 50. En lo que se equivoca, es en las afirmaciones que hace sobre el cierre de los mismos, toda vez que muchos de estos lugares, de todos es conocido, prohíben la entrada después de las 03:00 horas, pero siguen la fiesta al interior hasta que aparecen los primeros rayos del sol.
Empero, eso no es todo. El verdadero problema de Cuautlancingo son las inundaciones, la inseguridad, la falta de servicios básicos, como agua, drenaje, pavimentación, alumbrado público, seguridad y control vehicular, casi nada.
Es una tristeza que en el lugar se ejecuten obras de relumbrón, como el Complejo de Seguridad Pública, en el que se invirtieron más de 28 millones de pesos, cuando a las oficinas de gobierno les vale un comino el orden público de todo Cuautlancingo.
Ya en otras ediciones de Posdata se han expuesto los graves problemas que enfrenta Cuautlancingo por la falta de gobernabilidad, por la poca atención que han puesto sus autoridades para sacar del hoyo en que se encuentra la región.
Por la demanda de los habitantes del municipio, recientemente en una de las calles más peligrosas e infestadas de cráteres por las inundaciones y el paso de los vehículos pesados del transporte público -en la calle Uranga-, alguien depositó material para tratar de emparejar el terreno por lo maltratado de éste.
Sin embargo, el espacio empeoró debido a que se bloqueó un carril de los únicos dos que sirven de entrada y salida para los habitantes de los fraccionamientos de la zona. Esto provocó, una vez más, la molestia de los vecinos, quienes están a punto de sitiar el lugar para tratar de obligar que Filomeno Sarmiento meta las manos y se ponga a trabajar pavimentando la calle.
Y es que esa vialidad lleva a por lo menos ocho fraccionamientos en los que habitan alrededor de 10 mil personas. La gravedad del asunto es tal, que los habitantes de estos espacios, me aseguran, empezarán a realizar bloqueos para manifestar su descontento.
Lo peor, es que a lo largo de esta avenida, si es que así se le puede llamar, se ubica una escuela pública y un campo de beisbol que carecen de alumbrado, por lo que ambos lugares son un paraíso para la delincuencia.
Aunado a esto, recientemente, la Comisión para el Acceso a la Información Pública (CAIP), reveló que Cuautlancingo es uno de los ayuntamientos peor evaluados en materia de transparencia y rendición de cuentas.
De acuerdo al análisis ejecutado por este organismo, Cuautlancingo, obtuvo 15.28 puntos de calificación en materia de pureza administrativa, una evaluación reprobatoria que no cumple con la nueva Ley de Transparencia recién aprobada por el Congreso del Estado.
La CAIP, otorgó esta calificación a Cuautlancingo tomando en cuenta su negativa para hacer pública la información sobre la aplicación de su presupuesto, los sueldos de sus empleados, los gastos extraordinarios, la inversión en obra pública, entre muchos otros rubros.
En twitter: @poncharelazo
