El PAN se queda solo (por los arrepentidos y traidores)
La crisis panista en Puebla es grave, y tal parece que el partido que gobernó el estado por los últimos 8 años se resquebraja, se vacía y se queda cómo estaba antes del 2010.
Porque si algo está claro es que existió un PAN antes y después del gobierno de Rafael Moreno Valle Rosas.
El PAN de antes, representado por el yunque, siempre se conformó con los segundos lugares, con los premios de consolación, con las candidaturas plurinominales y con los puestos públicos fáciles, los de regalo, los que son un pago de facturas.
Los panistas de aquel entonces se conformaban con lo que el PRI, el partido tradicional en el estado, les regalaba.
La hegemonía priista siempre estuvo muy por encima del panismo poblano controlado por el yunque hasta que llegó el ex gobernador y ex senador muerto el pasado 24 de diciembre, Rafael Moreno Valle Rosas (RMV).
A partir de allí, el PAN poblano fue otro.
Entonces desterró al PRI del poder y lo minimizó a tal grado que por poco lo extingue.
El grupo que conformó el morenovallismo entonces se veía fuerte, imbatible.
No parecía haber forma de doblegarlo y derrotarlo.
Incluso fueron muchas las elecciones en las que el PRI quedó en ridículo gracias al morenovallismo, a su supremacía.
Entonces, los hombres y mujeres del morenovallismo obedecían con los ojos cerrados a su padre político, a su líder y al autor intelectual del plan que echó al PRI del poder en Puebla.
Nunca nadie le objetó y le ganó una discusión y una decisión.
Empero, una vez que el patriarca morenovallista muere junto con su esposa en el trágico accidente del 24 de diciembre de 2018, son muchos los que quedaron huérfanos y desempleados, con un futuro totalmente incierto porque lo único que hicieron en el pasado, insisto, fue obedecer órdenes.
Y hoy, a estas alturas, hacen enteramente lo mismo.
Reciben órdenes de dejar y abandonar los puestos que tienen en el PAN de cara a los comicios extraordinarios para tratar de aniquilarlo y devolverlo al pasado.
Así es, a los tiempos de cuando el yunque se conformaba con las migajas que le arrojaban en Puebla sus gobernantes.
El objetivo del cerebro que mueve los hilos de los títeres morenovallistas tiene la intención de desfondar al PAN y crear un nuevo partido político, por supuesto manipulando las débiles voluntades de aquellos que se dicen “panistas”.
Ayer se dio una nueva renuncia y una salida más de la estructura del Comité Directivo Estatal (CDE) del PAN.
Esta vez fue el secretario general, Neftalí Salvador Escobedo Zoletto, quien ya tenía planeada su huida y el golpe a su dirigente, Genoveva Huerta Villegas.
El Dr. Salvador Escobedo, tal como lo anuncié desde el pasado 05 de marzo en este mismo espacio, se evidenció solo y al final optó por prácticamente dejar al PAN, aunque diga lo contrario, para reforzar, dicen, las filas y los intereses del rival de enfrente.
Ya sin su patrón, sin su tutor y su amo político decidió traicionar la causa panista.
Aquí el texto y el anuncio que evidenció el plan de Salvador Escobedo, quien hoy argumenta “nula injerencia en las decisiones de la dirigencia” panista cuando lo único que se dedicó a hacer con RMV fue a obedecer y a seguir la línea que le marcaban:
“Un traidor en el PAN
En el PAN poblano, en lo que queda del morenovallismo, se acaba de descubrir quién es el traidor que filtra información, pasa datos, imágenes, y da pormenores de cada movimiento realizado en su partido, de su dirigencia.
Así es.
De los muchos arrepentidos panistas-morenovallistas que se han entregado a sus adversarios el más peligro, está comprobado, es él.
Y se llama Neftalí Salvador Escobedo Zoletto.
Así es, nada más ni nada menos que el Secretario General del PAN.
Don Chavita, al parecer, entrega un reporte con santo y seña a su titiritero en el gobierno, quien ya le prometió un futuro promisorio, económica y políticamente hablando, si le entrega con detalle todo lo que se dice y se hace en su partido.
Dice que ya le prometió, al menos, seguir trabajando y viviendo del erario como lo ha venido haciendo en los últimos años.
Sus intenciones, las de ambos, es quedarse con el PAN estatal, sacudirse a Genoveva Huerta Villegas, actual presidenta panista en Puebla, y refundar un nuevo partido, en el que el único amo y señor de la franquicia sea solo él y nadie más.
Me cuentan que el panista, ya considerado un traidor por algunos de sus correligionarios, cayó en la trampa y se descubrió solo.
Dejó ver la mano que mece su cuna.
Por eso el PAN poblano está como está.
No se ve por dónde pudiera recomponerse, mucho menos con animales políticos como este.
¿Y así quieren competir y hacer un papel digno en la próxima elección extraordinaria para renovar la gubernatura?
¿Con ese PAN y con esa clase de políticos?
¿Qué estará esperando Genoveva Huerta para tomar cartas en el asunto?
¿Qué dirá Marko Cortés, dirigente nacional de su partido, ante tal vileza política?
Dijeran por ahí: ¡pero que asquerosidad es esto, eh!”
Hasta aquí parte de aquella edición de Posdata, la cual muestra que resulta absurdo que hoy Salvador Escobedo se espante de las decisiones que se toman en su partido, cuando ya tenía planeado abandonarlo.
En twitter: @poncharelazo
