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El pacto de los tres alegres compadres

Es una pena que algunos líderes del PRI en Puebla estén más preocupados en repartirse las ruinas, cenizas y lo poco que queda de su partido a espaldas de su dirigencia nacional y de los verdaderos mandones de la marca propiedad del presidente, Enrique Peña Nieto, que en tratar de recomponerlo para hacerlo nuevamente competitivo.

Tanto los diputados federales, Enrique Dóger Guerrero y Javier López Zavala, como la senadora, Blanca Alcalá Ruiz, están pecando de perversos, de confiados y hasta de ingenuos.

Su campaña pactada para promoverse mediáticamente en el estado, hasta con espectaculares, podría resultar contraproducente debido a que están dando por hecho acciones y decisiones que aún ni siquiera se ponen en la mesa de la discusión del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, encabezado por César Camacho Quiroz.

Y es que los tres alegres priistas ya dieron por hecho que entre ellos se definirán las candidaturas del PRI a la gubernatura en el 2016 y el 2018, la mini y la constitucional de seis años.

Vamos, ya hablaron, pactaron y se repartieron el botín.

Echaron a andar sus estructuras y a sus operadores en los medios de comunicación para tratar de reforzar sus respectivas campañas de promoción y difusión personal con respecto a la futura, pero muy futura, sucesión del gobernador, Rafael Moreno Valle Rosas.

Los tres llegaron a la conclusión de que no hay más cuadros, ni liderazgos, ni personajes mejor posicionados y más importantes en el PRI que cualquiera de ellos.

En el caso de Dóger, ya tuvo la osadía de pagar y publicar una encuesta en su diario de cabecera para mostrar e intentar hacer ver que él es uno de los priistas mejores posicionados de cara a los próximos comicios del 2016 y el 2018.

Lo mismo sucede con López Zavala, el candidato perdedor del PRI al gobierno del estado en el 2010. El creador del proyecto “Z” está empecinado en convertirse en candidato por segunda ocasión a costa de lo que sea.

No le importa haber perdido todo en aquella elección en la que el gobernador, Rafael Moreno Valle, le propinó una tremenda paliza a él, al PRI y al marinismo. Él ya pagó sus espectaculares y punto.

Tampoco le importa su origen chiapaneco, ni mucho menos su fama de traidor a la causa del PRI y del presidente, Enrique Peña, en la elección local pasada.

Zavala está seguro que será candidato al gobierno del estado porque advierte, en lo privado, que si el PRI no se la da entonces será abanderado por su partido, Pacto Social de Integración (PSI).

Y claro que esto perjudicaría de fea forma al PRI y a sus próximos abanderados.

Tal vez esto aún no lo han medido ni Enrique Dóger, ni Blanca Alcalá, quienes, insisto, están pecando de ingenuos o de perversos porque bien saben que las decisiones para definir las candidaturas ahora se toman exclusivamente en el CEN del tricolor.

En la medida que avance el tiempo y se acerque el momento de las definiciones, tanto Dóger como Zavala intensificarán sus campañas de promoción y su presión al partido que les ha dado todo lo que tienen, trabajo, poder y riqueza.

En el caso de Blanca Alcalá, tal vez ella sea las más perjudicada en este tipo de prácticas y acuerdos oscuros si no tiene cuidado.

Sin duda es una pieza clave para el PRI en la búsqueda de recomponer a futuro su vida político-partidista en la localidad. Con ella se tiene la posibilidad de poder negociar y/o competirle al gobernador, Rafael Moreno Valle Rosas, en los comicios que se avecinan.

Sin embargo, la senadora tiene que saber medir los tiempos, no apresurarse, ser muy cuidadosa con las decisiones que se toman en el CEN de su partido, respetarlas, y no salirse del script que le marcan sus superiores por continuar a la cabeza de las preferencias.

Sería bueno que Zavala y Dóger, por lo pronto, garanticen que no habrá especulaciones, chantajes, ni traiciones a su partido de no ser los elegidos por los dioses priistas.

El PRI poblano lo que necesita es reestructurarse, limpiarse, renovarse y depurar sus filas para acabar con las viejas prácticas de algunos de sus lidercillos, quienes se quedaron en la vieja usanza de pegar, traicionar y presionar para poder negociar.

En twitter: @poncharelazo