El negocio redondo del Corredor Gastronómico que no huele nada bien
* Jorge Sánchez, le deberán desaparición del IEE
Un verdadero negocio redondo está resultando la construcción y, en breve, funcionamiento, del llamado “Corredor Gastronómico”, obra que la presidenta municipal Blanca Alcalá Ruiz pretende vender a los poblanos como uno de sus grandes, grandes logros. Lo que no han aclarado es si logro financiero para unos cuantos de sus allegados o para los comerciantes de la zona.
Tan sólo por citar un ejemplo, la actitud asumida por Alcalá, a través de sus funcionarios más cercanos, como Víctor Cárdenas, responsable de Desarrollo Económico en el Ayuntamiento de Puebla, dejan mucho que desear, pues lejos de mostrar interés real por hacer de este sitio un centro comercial alimentario de éxito, pareciera que su principal objetivo es acabar con la tradición poblana, y más allá, con destruir las empresas familiares que por décadas con trabajo y esfuerzo han construido un patrimonio honesto y lograron convertirse en el negocio ancla para el Mercado Venustiano Carranza, ubicado en la 4 Poniente y 11 Norte.
Me refiero al caso específico de las famosas cemitas, conocidas por cualquiera que se precie de ser poblano, “El As de Oros”, negocio fundado allá por 1957, 1961. Para nadie es un secreto que este lugar ha sido el principal sostén económico del mercado ya citado, los clientes que llegan por su cemita y como consecuencia normal realizan otras compras en el Venustiano.
Sin embargo ahora que Blanca Alcalá ordenó el reordenamiento de los comerciantes del lugar hacia su famosísimo Corredor Gastronómico, todo indica que también fue harto precisa en su determinación de reducir a cenizas a este negocio netamente familiar.
Para muestra está la actitud de Víctor Cárdenas, quien bajo la, francamente no sé si infantil, absurda o de plano torpe, excusa de que los propietarios de “El As de Oros” ya tienen “suficiente dinero y no necesitan más”, les exigió hacerse a un lado o bien ceder su posición en importancia en el proceso de reubicación al corredor, mandándolos de plano y literalmente al rincón de la cocina en lo que se refiere al reparto de espacios.
¿A qué intereses obedecen Víctor Cárdenas y Blanca Alcalá? Habrá que preguntarles. Probablemente la respuesta esté en alguna de las franquicias que llegarán a instalarse al Corredor Gastronómico con todas las facilidades, lo cual de suyo, no es malo, lo que sí es abiertamente incorrecto es que dicho trámite tenga como precio intentar desparecer a una empresa familiar que se ha ganado fama y prestigio a costa de trabajo. Es decir, que tanto la presidenta como su responsable de Desarrollo Económico tendrían que aplicar aquello de “o todos coludos o todos rabones”.
Y antes de que empiecen con defensas blandas de que el fondo del asunto es que los propietarios de “El As de Oros” no quieren trasladarse al dichosos corredor, les advierto que no, no es así. De buena fuente les informo que estos comerciantes están en la mejor disposición de trasladarse a la isla que les asignaron, hasta el final del corredor, literalmente en el rincón, junto a los sanitarios públicos, allá botados como si sus más 50 años de trabajo valieran una pura y dos con sal, tratados como criminales; también están dispuestos a pagar los casi 3 mil pesos mensuales que les exige el Ayuntamiento a manera de mantenimiento, y digo a manera porque la realidad es otra que en un momento más aclaro.
Están dispuestos a todo ello, porque, como dije, se trata de personas acostumbradas al trabajo. Lo que no piensan aceptar es firmar un contrato en blanco como pretende Víctor Cárdenas en el que, ya fueron advertidos, en breve se les incrementará la suma de 3 mil pesos a una mucho, mucho más onerosa, como tampoco les parece indicado ceder a la exigencia de que al trasladarse deben de deshacerse de todo su mobiliario para adquirir uno nuevo, ¿dónde cree? Ah, pues en una empresa en particular que en breve le revelaré el nombre. Curioso, ¿no?
El caso de “El As de Oros” es más allá que una simple cuestión comercial, se trata de un negocio tradicional en Puebla, ¿quién no ha comprado algún día una cemita con esta familia, quién no los conoce?, son, de alguna forma, un símbolo de la poblaneidad, turistas incluso han llegado hasta sus mesas a disfrutar de este típico platillo. Una tradición así no puede tratar de desaparecerse de un plumazo, como si su lugar en esta ciudad no se lo hubieran ganado con más de 50 años de esfuerzo diario de todos los integrantes de un mismo hogar.
Pero como en todos los juegos de intereses, siempre hay uno que otro Judas, en este caso dicho papel recae en Marco Mixcóac y Gilberto Rivera. Y es que con el apoyo de Alcalá Ruíz y Víctor Cárdenas, estos personajes están jugando a los líderes comerciantes que lo único que saben hacer es decir sí a todo. No en vano ya se prevé que el supuesto mantenimiento que mencioné renglones atrás, de 700 pesos por cada cuarto de isla comercial, vaya a parar a manos de tipos como éstos, disfrazado de sueldos mensuales por administración del corredor, de 30 y 15 mil pesos. ¿Cómo la ve?
Esto y más es el trasfondo de esta gran idea llamada Corredor Gastronómico que, por cierto, desde ahora huele bastante mal. Habrá que ver en qué termina, por lo pronto a la presidenta le pueden dar una gran sorpresa, pues los afectados, ya se vio, no piensan quedarse con la manos cruzadas, mientras otros se hacen ricos a cambio de su sacrificio comercial.
Esperaremos en qué termina la historia. Total, ya falta menos para el 15 de febrero.
Colofón. No, no soy dura en mis críticas hacia Blanca Alcalá. Francamente no comparto su desempeño porque segura estoy que daba para más, al menos eso se esperaba con sus años de experiencia como funcionaria pública y en el mundo de la política.
Al menos eso esperaron los miles de ciudadanos que votaron por ella pensando que por ser mujer iba a marcar una pauta real en la historia de Puebla. Al menos eso esperaron otros miles que si bien no votaron por ella, al ser su presidenta sí pagaron su sueldo con sus impuestos y pensaron que iba a mejorar realmente sus calles, la infraestructura urbana y otras monerías que corresponden al Ayuntamiento.
No soy dura en mis críticas. Por el contrario, simplemente escribo lo que pienso y siempre pienso con lógica. En el plano político Blanca Alcalá creo que también quedó a deber y mucho.
Sólo tres puntos y me callo.
Uno. Blanca se excusó en su distanciamiento con Mario Marín para permanecer inmóvil frente a procesos electorales e incluso frente a acciones de gobierno. Supongo que nadie le dijo que antes que ella hubo un presidente municipal llamado Mario Marín, que cuando edil de la misma capital que ella gobierna ahora tampoco era “brother” del alma de mi apreciado Melquiades Morales, a la sazón gobernador de Puebla.
Y, ¡oh sorpresa!, Marín no sólo se enfrentó al entonces mandatario, sino que también se hizo Gobernador. (Que hoy está pagando esa factura, bueno, esa es otra historia, pero tomó el riesgo, por lo menos).
Creo que tampoco le informaron a Blanca que antes que ella hubo un personaje llamado Enrique Dóger, que, ¿qué cree?, también fue presidente de Puebla y también se enfrentó con el gobernador en turno, Mario Marín, y se enfrentó a muerte, declaró en su contra, se rebeló y ahora Dóger sigue en la vida pública haciendo política, es diputado local y sus encontronazos con Marín no le impidieron gobernar adecuadamente esta capital. Dóger supo, y sabe, que el poder es para poder.
Y ninguno de los dos desapreció del mapa político o de la vida pública.
Luego entonces, me pregunto por qué diantres Blanca Alcalá se hizo a un lado. ¿Por su condición de mujer? Eso sería lamentable y triste. Pues si como muchas de sus compañeritas políticas tanto pelean por la equidad de género, esta era la mejor oportunidad para demostrar que las mujeres también saben que el poder es para ejercerse con mano dura, ah, y que, por cierto, no se comparte.
Dos. Sigo sin entender por qué permitió que otros grupos políticos nombraran a sus piezas claves. Si ella era la presidenta municipal debió decir no cuando era el momento. ¿Por qué le tembló la mano? ¿Por qué prefirió dar esa imagen de niña bonita y no de mujer de poder? Creo que apoyos tuvo y tiene de sobra, pues para nadie son desconocidos sus nexos o amistad con políticos de talla nacional. Entonces, ¿por qué no se impuso a Marín?
¿Por qué no levantó la voz? ¿Por qué no consolidó su propio equipo de trabajo? Tuvo todo para hacerlo. Y hubiera ganado más, en prestigio y credibilidad. Incluso en margen de negociación.
Amalia García, Rosario Robles, la propia Beatriz Paredes, y muchas otras mujeres destacadas, no creo que han sido políticas a través de su cara bonita ni por hablar con voz arrulladora, eso queda bien para una mamá que platica con sus hijos. Las mujeres que entran a la política, considero, lo hacen porque tienen el carácter y la fortaleza para enfrentarse a un mundo de hombres con reglas escritas por ellos mismos.
Lo he dicho siempre y lo sostengo, en la vida no hay medias tintas, puedes ser negro o blanco, pero gris jamás.
Tres. Sé que Alcalá Ruiz es una mujer inteligente, no en vano sus cargos públicos y su trayectoria, por eso no soy dura al criticar, simplemente me pregunto por qué no aprovechó la oportunidad de oro que la vida le puso en las manos para consolidarse como una política de verdaderamente grandes vuelos, por qué dejó pasar de largo el poder que tuvo en la manos, por qué se dejó llevar por asesores y asesoras tan, pero tan rosas. Acaso no supo que éste en el que vive todos los días es el mundo real, el de las traiciones, deslealtades y juegos de poder. Ya se verá.
Scrabble Político
El pillo de siete suelas Jorge Sánchez Morales, lastimero titular del Instituto Estatal Electoral, se ha quedado literalmente como el perro de las dos tortas y es que, le digo, en esta vida se puede ser negro o blanco, ¿pero gris? Jamás.
Resulta que a este personaje sacado de la picaresca mexicana, de todos conocido por sus parrandas, gusto por la aventura con faldas, el alcohol y dinero fácil, todo, pero todo le pinta mal y no es para menos. Durante la pasada elección el tipo se creyó muy inteligente, cosa por demás lejana a la realidad, y quiso jugar lo que se dice, al gato y al ratón. Por un lado le juró amor eterno y lealtad a Javier López Zavala y por el otro también se dio a la tarea de lustrar los zapatos de Fernando Manzanilla y el hoy gobernador electo Rafael Moreno Valle.
Servil pues, blandengue, al final, el teatro se le cayó con ambos y lo único que quedó claro es su rastrera ambigüedad. Y es que tanto Zavala como Moreno Valle aplican una máxima de la vida, el que traiciona una, traiciona todas. Así las cosas, este personaje ha quedado en el desamparo político total.
Por lo mismo, no le extrañe su futuro. Para empezar la muy pronta desaparición del IEE, con lo que, eso sí lamentablemente, habrá 122 trabajadores afectados que no tuvieron ni vela en el entierro, pues no creo que cuando su muy ilustre jefe se fuera al DF a gastar vales de gasolina y dinero en mujeres, alcohol y lujosas comidas, les trajera por lo menos un recuerdo.
En fin, en tanto esto sucede, si se lo encuentra en la calle atraviésese de banqueta y, por las dudas, cuide su cartera.
