El melquiadismo, un juego electoral
Se lo leí a dos de los periodistas más consultados de Puebla y confieso que el trascendido me generó un gesto de extrañeza y al mismo tiempo una sonrisa.
Sobre todo porque ambos son dos de los informadores y columnistas más puntuales, certeros y punzantes del gremio y del círculo rojo.
No suelen equivocarse en sus notas, mucho menos en sus predicciones periodísticas.
Sobre todo porque la mayoría de sus revelaciones provienen de fuentes confiables y muy bien informadas.
Ambos, hay que decirlo, son comunicadores que tienen oficio, experiencia y el suficiente colmillo para saber cuándo la nota es un borregazo, una cortina de humo, una verdad a medias o un simple invento con intención de algo.
Mis respetos como periodistas para ambos, para mi amigo Ricardo Morales y para Mario Alberto Mejía.
Sin embargo, no pude evitar la tentación de poder opinar y ofrecer algunas razones por las que la posibilidad de que Melquiades Morales Flores, actual embajador de México en Costa Rica, sea candidato me parece casi nula.
Sobre todo cuando la próxima elección del 2018 será una verdadera carnicería.
De entrada, me parece que si el PRI quisiera ganar Puebla capital y el resto del estado en 2018 no habría necesidad de sacrificar, ni exponer, ni mucho menos rezar para que ocurriera un milagro.
Si el presidente Enrique Peña Nieto, el máximo priista en el país, desea recuperar Puebla sólo tendría que negociarlo y hablar.
Así es.
Negociarlo con el ex gobernador Rafael Moreno Valle Rosas para asegurar el triunfo de su partido y la derrota de Morena y Andrés Manuel López Obrador (AMLO).
Para que el PRI pueda recupera el estado Peña sólo tendría que recurrir a unos de sus mejores aliados.
Y ya pactado, lo mismo podría ganar con Melquiades, con Víctor Manuel Giorgana Jiménez, actual diputado federal, que con cualquier otro candidato.
No nos hagamos bolas.
El PRI está esperando lo que suceda en el PAN con su candidato presidencial para poder definir a muchos de sus abanderados, incluido a su gallo principal.
Empero, no veo la necesidad de que el PRI tenga que echar mano de la calidad moral y rectitud política de uno de sus mejores hombres, uno de sus mejores cuadros prácticamente ya jubilado. Melquiades Morales.
¿Qué necesidad tendría ya?
Me parece más un riesgo personal para Melquiades el aceptar asumir cualquier candidatura.
Sobre todo porque la política de hoy no es la misma que la de antes.
Dudo mucho que Melquiades acepte dejar su comodidad política y física para regresar a Puebla a batirse en una guerra que no es la suya.
Lo veo imposible.
Y de lo contrario me parece que la posibilidad sólo se podría dar si es para apoyar a su ex pupilo y gran amigo.
Porque hay que recordar que si bien el ex gobernador priista le debe todo a su partido también el PRI le debe algunas afrentas.
Allí está la expulsión de su hijo Fernando Morales Martínez, actual líder del Partido Movimiento Ciudadano en el estado.
En lo personal me parece que los tiempos del compadre de todos los poblanos ya pasaron.
Al melquiadismo lo veo más cerca del morenovallismo que del propio PRI.
Sólo basta recordar cómo actúo en 2010 para llevar a Rafael Moreno Valle a Casa Puebla.
Hoy por hoy las cosas no son distintas.
Melquiades Morales quería que su primogénito fuese gobernador por el PRI y su partido le cerró las puertas y nunca lo encumbró, es más hasta lo echó de sus filas.
Hoy, Fernando Morales, opera abiertamente para el morenovallismo y está en su papel desde que dejo al PRI; hasta ahora ha sido congruente con su apuesta política.
Por otra parte, el actual presidente de la Auditoría Superior del Estado, David Villanueva Lomelí, yerno de Melquiades, ha sido mencionado como posible candidato al gobierno de la ciudad por el PAN.
Me resulta extraño que ahora se diga que Melquiades suena para poderse candidatear.
Esa posibilidad la veo muy lejos.
Insisto, la intención me parece resultaría hasta perjudicial para el PRI y muy benéfica para el PAN.
Por cierto, qué dirá a todo esto Víctor Manuel Giorgana, uno de los priistas que más posibilidades reales tiene de lograr la candidatura al Ayuntamiento de Puebla por sus números.
¿A poco se va a quedar quieto?
Me parece que Melquiades es un trascendido más del juego de cartas que se baraja para el 2018.
Algún efecto debe tener.
Mientras tanto, los favoritos en los partidos para contender por el gobierno siguen siendo Martha Erika Alonso por el PAN, Enrique Doger Guerrero por el PRI y Enrique Cárdenas Sánchez por Morena.
No veo a nadie más.
En twitter: @poncharelazo
