El frustrado nuevo acuerdo (peñista)
Ni el mentado “Acuerdo para el Fortalecimiento Económico y la Protección de la Economía Familiar”, impulsado por el presidente Enrique Peña Nieto (EPN) va a lograr remendar los constantes yerros administrativos en los que ha incurrido el gobierno federal.
Y lo peor, tampoco van a revertir el descontento social del grueso de la población de todo el país, ni mucho menos el deterioro de la economía nacional.
Parece un hecho que EPN está condenado a convertirse en el peor de los presidentes que ha tenido México en toda su historia, por lo tanto la calificación reprobatoria con la que se ha evaluado a su administración seguirá intacta hasta el final del sexenio.
Resulta muy grave que ni el nuevo acuerdo económico promovido por la presidencia de la república haya logrado un consenso como se dio al inicio de la administración con el “Pacto por México”, plan que al parecer también fracasó.
Esta vez, la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) decidió insubordinarse a las decisiones del líder de la nación por considerar su propuesta insuficiente para resarcir los daños económicos generados por el último gasolinazo y la mala situación económica, en particular.
Es más, con su postura los mandones de la Coparmex asentaron incluso un duro golpe a la administración peñista que parece no da una.
A nivel nacional, la cúpula patronal y empresarial sostuvo en un comunicado:
“Coparmex ha sido reconocida en la sociedad como la ‘conciencia del sector privado’. Pues bien, es esa conciencia precisamente la que hoy nos impide suscribir un acuerdo improvisado, incompleto e insuficiente”.
Agregó además, que el documento completo les fue entregado a los organismos que integran el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) que dos horas antes de que fuese firmado y presentado.
La Coparmex externó su inconformidad debido a que el mentado acuerdo no presenta metas claras ni métricas que sirvan para medir los avances.
Sentenció que la situación económica y social que actualmente vive el país exige un amplio acuerdo y un amplio consenso de todos los sectores sociales “que no se puede construir en 3 días”.
Y remató:
“Urge un acuerdo sí, pero es más importante que dicho acuerdo sea fruto de un verdadero y amplio consenso social, y no sólo sirva como estrategia de comunicación o imagen pública”.
Así, en el marco de este negro pronunciamiento para EPN, se dio el nacimiento del nuevo pacto nacional peñista, el cual ya ha sido criticado por muchos sectores del país que incluso marcharon ayer en el zócalo de la Ciudad de México para manifestar su rechazo al “gasolinazo”.
Y si a esto sumamos que a la firma del “Acuerdo para el Fortalecimiento Económico y la Protección de la Economía Familiar” acompañaron al presidente Peña personajes como Carlos Aceves del Olmo, líder nacional de la CTM, la cosa termina por joderse.
Sobre todo cuando este espécimen de animal político, uno de los tantos líderes charros que viven y mandan como reyes en este México del siglo XXI, caminan por el mundo derrochando dinero y disfrutando las mieles de poder gracias al trabajo de un buen número de obreros.
Prueba de ello, el reloj Patek Philippe que portaba en su muñeca izquierda ayer durante la firma del nuevo mentado pacto peñista.
Bien dice el periodista León Krauze: “Imágenes como ésta ilustran la verdadera condena de México”.
Y es que el relojito, que seguro es un lujo que vale el gran líder de la CTM, tiene un costo en el mercado de casi medio millón de pesos.
Las acciones de los buenos amigos del PRI y de EPN siguen ofendiendo a los mexicanos que menos tienen.
Particularmente a esos que viven con un salario mínimo al día.
Vaya desfachatez.
De verdad ni cómo ayudar a nuestro flamante presidente.
Insisto, y como ya lo he dicho en otras ediciones de Posdata, el PRI parece condenado a entregar la presidencia de la república en 2018.
No se ve de qué forma pudiera mantenerse en el gobierno.
Y menos si continúa engendrando especímenes como Carlos Aceves o Carlos Romero Deschamps, líder del sindicato de Pemex.
Por cierto, sólo para recordar, Romero Deschamps también es un líder sindical priista, fanático de los relojes de pulso millonarios, pues ha llevado en su mano izquierda un Audemars Piguet Royal Oak de 40 mil dólares, algo así como 900 mil pesos.
Además, Don Carlos, como gusta que le digan sus empleados, se ha dado el lujo de regalarle a su hijo un Enzo Ferrari de entre 2 y 3 millones de dólares, así como un Lamborghini Aventador de medio millón de dólares.
¿Qué tal?
¿Entonces seguimos creyendo en los pactos, acuerdos peñistas y sus amigos magnánimos?
Pero que asquerosidad es esto, diría el clásico.
En twitter: @poncharelazo
