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El final del morenovallismo, y los medios

A unas cuantas horas de que feneciera el gobierno de Rafael Moreno Valle Rosas (RMV), y durante los primeros minutos del primero de febrero en que arrancó el de Tony Gali, fueron muchas las expresiones de alivio por parte del gremio periodístico y algunas más de la sociedad en general.

Cosa rara.

Lo mismo sucedió al inicio del polémico sexenio que recién concluyó.

Palabras más, palabras menos, algunos colegas tacharon al ahora ex mandatario de represor, de cacique, de dictador y le aplicaron un sin fin de adjetivos calificativos.

De un político ladino no lo bajaron.

Sin embargo, nadie lo calificó de ser un tonto o un político incapaz porque en la realidad Rafael Moreno Valle es todo lo contrario.

En suma, fueron muchos los periodistas que se quejaron y enfurecieron del estilo de gobierno que imprimió Moreno Valle a su administración.

La empezaron criticando y terminaron igual.

Lo cierto es que la administración morenovallista generó algo que ninguno de sus antecesores había logrado entre el gremio periodístico: competencia, inteligencia, trabajo, astucia, creatividad y habilidad para mantenerse vivo, para poder seguir circulando.

Y es que el gobierno de RMV nos hizo preocuparnos, sí, pero también nos hizo pensar y tratar de competir para ofrecer mejores proyectos, más y mejores productos informativos para generar un sinfín de opciones periodísticas en beneficio de los ciudadanos.

El gobierno moreno vallista, sin duda, fue una administración polémica, dura, reacia y un tanto insensible ante el clamor de algunos sectores.

Sin embargo, en el ahora gobierno pasado ni todo fue bueno, ni todo fue malo.

Por supuesto que a RMV se le critica el tema de Chalchihuapan, la muerte del menor, el encarcelamiento de algunos que levantaron la voz y se opusieron a las obras y disposiciones del gobernador.

Empero, lo cierto es que el gobierno morenovallista logró crear y darle otra imagen a Puebla.

Transformó el estado y la capital, algo que no hicieron otros gobernadores.

Ordenó el transporte público, embelleció la zona de Los Fuertes de Loreto y Guadalupe, rescató espacios perdidos y abandonados como una de las laderas del río Atoyac, además que impulsó en los distintos municipios los famosos Pueblos Mágicos.

Logró, además, que Audi se estableciera en Puebla, lo que fue tal vez el proyecto del sexenio.

Allí están, además, otros atractivos turísticos heredados para los poblanos como la Estrella de Puebla, el Teleférico, el Museo Internacional Barroco, el Tren Turístico y muchas obras, jardines, parques y atractivos.

Rafael Moreno Valle arrancó su administración como un gobernante de trabajo, de mano dura, firme y fuerte, y así dio el cerrojazo a su sexenio.

Gobierno que, por cierto, se logró gracias a su habilidad como político y a su visión de estadista, aunque hoy sus antiguos y ridículos aliados como el PRD se tiren al piso y lloriqueen en los rincones como la muñeca fea.

 En política el poder se asume y se ejerce, si no de qué serviría poseerlo.

La inseguridad, fenómeno que no es exclusivo de Puebla fue otro de los problemas que RMV enfrentó y no controló tan bien, lo mismo que el robo de hidrocarburos a Pemex y el feminicido.

Sin embargo, el ex gobernador Rafael Moreno Valle demostró que si los gobernantes lo quieren lo pueden hacer, sólo es cosa de voluntad política.

Ni Mario Marín Torres, el famoso gober precioso; ni el propio Melquiades Morales Flores, lograron los avances que RMV concretó para Puebla.

Los poblanos y algunos medios nos quejamos de todo pero no contribuimos a mejorar las cosas en el estado.

Se celebran elecciones y la gente prefiere ver el fútbol, el partido de americano, la televisión; preferimos seguir durmiendo, enjuiciamos sin sustentos, somos hasta incongruentes porque lo que decimos muchas veces no lo hacemos.

Nos sumamos a la crítica sistemática sin proponer ni crear opciones y todo lo reprobamos sin siquiera haberlo antes examinado.

Allí están las obras que dicen que no sirven para nada, como la estrella de Puebla, el teleférico y la pista del paseo del río Atoyac.

La estrella de Puebla regularmente es visitada por los poblanos, por los turistas, por los mirones. Y lo mismo sucede con el teleférico, atractivo que desde luego habría sido todo un éxito si se hubiese construido de Los Fuertes al Centro Histórico, tal como se tenía previsto desde un inicio.

La pista del paseo del río Atoyac todas las mañanas está llena.

Así que, insisto, errores y aciertos hubo en el gobierno morenovallista, una administración polémica pero de resultados.

Ya no dependió del ex gobernador el hecho de que haya habido una oposición entreguista en vez de crítica. Porque hasta en eso supo operar.

Hoy por hoy, después de pasar unas vacaciones con su esposa Martha Erika Alonso, RMV volverá a la política -de grandes ligas- para encabezar su proyecto presidencial.

Y sobre eso algo ya es un hecho, que el ex gobernador de Puebla va a lograr o la candidatura presidencial, o su permanente legado político y de gobierno en Puebla.

El 2018 ya está trazado y calculado, tanto para RMV como para el estado.

Por lo pronto, muerto el rey, viva el rey.

Empieza la nueva era, la de Tony Gali, un nuevo gobernador, un nuevo estilo de hacer las cosas.

En twitter: @poncharelazo