El fin de las campañas y el resultado de la elección por tres razones
Tres fueron las constantes durante los 60 días de campaña transcurridos de cara a la jornada electoral del próximo domingo 5 de junio, fecha en la que se decidirá quién es el sucesor del gobernador Rafael Moreno Valle Rosas por el próximo año y 8 meses.
Tres razones por las que podría adelantarse un resultado que, según al menos 20 empresas encuestadoras de las más prestigiadas en el país, ya avalan y dan como un hecho: el triunfo rotundo de Tony Gali, candidato de la coalición “Sigamos Adelante”, encabezada por el PAN.
Tres motivos por los que podría cantarse desde ahora el resultado de una jornada electoral histórica en Puebla por la participación de tres mujeres candidatas, por una independiente y por su inminente derrota.
Tres hechos consumados por los que se perfiló desde el inicio de la campaña y de todo el proceso electoral un candidato favorito.
Tres acciones que le facilitaron las cosas al PAN y a su abanderado, y se las complicaron totalmente al PRI y a su candidata.
Y es que desde el inicio del proceso electoral local, Acción Nacional hizo todo lo posible por impulsar a Tony Gali, ex edil capitalino, para que se convirtiera en su gallo; cosa que al final pudo lograr, madurar y, si todo sale como lo esperan, consumar con un triunfo electoral aplastante.
Los priistas cometieron muchos errores durante toda la campaña, deslices de primaria; eso sí, quién sabe si por incapacidad o por el simple hecho de sacrificar a su candidata.
Ya se especulan muchas cosas al respecto desde ahora.
Lo cierto, eso sí, es que muchos priistas que tienen en la mira el 2018 se hicieron patos, se quedaron con los brazos cruzados y se desentendieron de la campaña de su candidata, Blanca Alcalá Ruiz (BAR).
Esos priistas, desde luego, hicieron mucho daño al nadar de muertito en las campañas, no movilizaron a su gente, no aparecieron en la escena mediática para solidarizarse con el proyecto y mucho menos moverán un dedo el próximo domingo.
Empero, las tres razones más importantes por las que la campaña y candidatura de BAR podrían resultar un fracaso al final del día y al final de la jornada electoral que se avecina son las siguientes:
1. La popularidad, penetración y aceptación de Tony Gali entre los poblanos.
2. La intromisión del marinismo y su líder de clan, “el góber precioso”, Mario Marín Torres.
3. La frustrada, ventajosa y abusiva estrategia del Todas Unidas Contra Gali (Tucoga)
El resto de los factores que pudieran confirmar el próximo domingo el triunfo del candidato puntero en las encuestas sólo es un complemento al arrastre que trae la marca “Tony Gali”.
Las traiciones de los priistas a su propio partido y candidata fueron evidentes en la campaña que ya concluyó.
Los operadores de Blanca y del nuevo PRI poco pudieron hacer ante el centro de inteligencia que montaron los panistas-morenovallistas para ganar la elección, quienes están a punto de lograr la hazaña histórica de repetir en la gubernatura de Puebla.
Los blanquistas nunca entendieron que primero que nada, mucho tiempo antes de iniciado el proceso electoral, tenían que depurar sus filas, limpiar su casa, reconciliarse con la gente, echar de una vez por todas fuera del PRI al marinismo, a los mismos de siempre, y, sobre todo, a los traidores que siguen en sus filas.
Los priistas no operaron ni en los medios de comunicación, les importó poco su opinión, pensaron que con sus empresas podrían lograr la cobertura necesaria para su candidata y ya vieron que no fue así.
Los priistas siguen cometiendo graves errores por soberbios, por informales, por cerrados, por necios, por tontos, por pretensiosos.
El morenovallismo ya dio cuenta, nuevamente, que haciendo equipo y cerrando filas es como puede ganar elecciones y mover masas. En el pecado podrían llevar la penitencia si no continúan así.
Y allí está el PRI de ejemplo.
Y coincido con quien augura un futuro político negro para el PRI si es que Blanca Alcalá pierde la elección el próximo domingo.
De entrada, el tricolor va a sufrir las de Caín una vez más porque deberá nadar contracorriente en un gobierno de oposición.
Ya será más difícil volver a ganar una elección para recuperar el gobierno de Puebla.
El posible triunfo de Tony Gali fortalece al PAN y al grupo en el poder, al morenovallismo.
Qué ingenuos aquellos priistas que aún creen que quitando del camino a BAR el 2018 será pan comido.
Lamento decirles que sucederá todo lo contrario, si el PRI pierde con Blanca la elección del fin de semana que viene será mucho muy difícil volver a tener tantas posibilidades como las tuvo la ex edil este año para recuperar Casa Puebla.
En el PAN ya suenan los tambores de guerra.
Una guerra que será encarnizada pero en la que los galistas van con un ejército organizado, bien distribuido, pensado, armado; con milicia bien formada y con un grupo de inteligencia que ya mostró el punch en los últimos 60 días.
La contienda, por supuesto, es totalmente desigual: los priistas llegan solos, cabizbajos, sin escudos de protección y con un marcador 20-0 cantado por los encuestadores nacionales.
¡No la frieguen, no se vale humillar a un muerto!
En Twitter: @poncharelazo
