Posdata
El elefante blanco de Dóger
Bien harían los gobiernos municipal y estatal si deciden derrumbar, demoler, modificar, reforzar, alterar, variar y/o transformar el inservible y controvertido puente “475”, ubicado en el cruce de los bulevares Juan Pablo II y Atlixcáyotl.
Y es que la obra del hoy diputado federal del PRI, Enrique Dóger Guerrero, ejecutada durante su administración como edil capitalino, hoy no es más que un elefante blanco que, simple y sencillamente, estorba.
Para nadie es un secreto que cruzar por el famoso viaducto en hora pico, sobre todo, resulta una odisea, un verdadero paso de la muerte.
La parte elevada del puente, de un carril, es inservible y peligrosa debido a que entorpece el aforo vehicular en vez de desfogarlo o disolverlo. Lamentablemente para Puebla y los poblanos la magna obra emblemática de Enrique Dóger resultó todo un fiasco.
La poca visión del entonces edil poblano y de sus colaboradores, como el que fungió como su secretario de Administración Urbana y Obra Pública, Nicolás Fueyo Mac Donald, hoy arrojan graves consecuencias.
Particularmente, por el hecho de no haber tenido una visión futurista del desarrollo y crecimiento de la población que en pocos años tendría la capital del estado.
¿Y así quiere ser edil por segunda vez?
Es muy triste decirlo, pero, ni siquiera, Luis Paredes Moctezuma, ex edil también de Puebla, y quien encabezó una administración desastrosa, tuvo tan cortas ideas y proyectos de progreso para la famosa Ciudad de los Ángeles.
Al menos, Paredes, ejecutó una obra futurista que resultó transitable y eficiente para toda la masa vehicular que circula por la zona, el Distribuidor Vial Juárez-Serdán.
El ex edil panista y sus secretarios de obra, Agustín Flores Cuadra y Arturo Muñoz, se gastaron un total de 628 millones de pesos en la construcción de su emblemático puente, el cual generó molestia y escándalo entre la ciudadanía y la clase política.
Sin embargo, al final, el famoso distribuidor vial fue una obra que alivió el caos vial que se generaba en la zona. Pensaron, además, en el desarrollo y crecimiento de Puebla, cosa que no se hizo en el gobierno de Enrique Dóger y el caso del famoso puente “475”.
La polémica por el millonario costo de la obra paredista, sin duda, es otra historia, toda vez que pasó de 380 a 628 millones de pesos.
El puente de Dóger, hay que reconocerlo, apenas tuvo un costo aproximado de más de 160 millones, nada comparado con la obra de Luis Paredes. Sin embargo, este dinero público sirvió de muy poco.
Si tomamos en cuenta que nunca se pensó en el crecimiento de población de la zona sur de la ciudad, principalmente, ni mucho menos en la demanda vehicular que tendría esta parte de la ciudad.
La visión del gobierno municipal dogerista fue enana en exceso.
Hoy, está claro, es insuficiente el “475” por lo que se requiere una solución alternativa para facilitar el flujo de vehículos que circulan de sur a norte y de norte a sur, siendo más de 18 mil diarios.
Ahora no le queda más remedio al gobierno -estatal y municipal- que tomar cartas en el asunto y modificar y corregir la inservible obra de Enrique Dóger.
Para ello, las secretarías de Obras de ambos niveles de gobierno ya evalúan tres propuestas que resolverían los problemas ocasionados por la malograda obra dogerista.
Se planea concretar una obra de alivio que facilite el acceso inmediato, sobre todo, a las nuevas oficinas públicas que albergará el Centro Integral al Servicios del Estado.
La administración del gobernador, Rafael Moreno Valle Rosas, la Secretaría de Infraestructura, que encabeza Antonio Gali Fayad, es la encargada directa de ejecutar las próximas acciones en la zona, de acuerdo a los recursos con que cuenta el estado.
Se planea derribar el puente o modificarlo, y una tercera opción sería crear un acceso por Las Ánimas, lo que complicaría la circulación interna de la zona. Es por ello que se evalúa una conexión vial con el Circuito Juan Pablo II, entre las calles 19 y 21 Sur.
Y todo por la enana visión de la administración dogerista.
Eso sí, Dóger, no dejó de predicar aquel dicho ante el que han sucumbido casi todos los presidentes municipales que han desfilado por el ayuntamiento de Puebla: “Todo faraón debe tener su pirámide”.
Por cierto, Construobras de La Garza, SA de CV, filial de Puentes de Chihuahua, fue la empresa responsable del distribuidor “475” y del puente de Tlaltepango, ubicado en la Autopista Puebla-Orizaba.
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Otras Posdatas:
* Dudas que matan…
Con la novedad de que en el Congreso del Estado existe descontento e incertidumbre entre los trabajadores -de base y de confianza- por las diversas restricciones en sus salarios quincenales.
El temor de los empleados es grave y va en aumento entre más se acerca el cierre de año, la conclusión del tercer y último periodo ordinario de actividades de la LVIII Legislatura y la salida del presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política, el priista y ex zavalista-marinista, Edgar Salomón Escorza.
Muchos atribuyen los recortes de personal y las restricciones salariales a las voraces aspiraciones políticas del joven diputado.
Y es que todo mundo sabe, por boca del mismo Salomón, que él será el candidato del PRI a la presidencia municipal de San Martín Texmelucan, su ciudad natal.
Es por ello que el temor de los trabajadores del Congreso crece a pasos agigantados, pues se especula que de las arcas del Poder Legislativo se patrocina sus giras personales por San Martín y, además, se rellena su cochinito anticipándose a 2013, lo que los dejaría sin un bono de fin de año.
En twitter: @poncharelazo
