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El dilema de Guillermo Velázquez, el edil de Atlixco

El panista poblano que anda muy calladito, extraño, como torero, capoteando los conflictos internos en su partido, pero analizando si participa o no en la próxima elección intermedia del 2021, es el presidente municipal de Atlixco, Guillermo Velázquez Gutiérrez.

Y es que Memo, como le dicen sus amigos, está en una posición muy difícil en cuanto a su partido, el PAN.

Por una parte, es amigo incondicional del dirigente municipal del albiazul en la capital, Jesús Zaldivar Benavides; y por otra, un aliado -desde la dirigencia nacional- de la presidenta estatal panista, Genoveva Huerta Villegas.

Vaya problemón para el edil atlisquense.

Tal vez por eso se esté haciendo como el tío Lolo.

Porque Memo no se ha decantado públicamente por uno o por otro bando, más bien ha sabido sortear la relación que mantiene tanto con Chucho como con Genoveva, quien necesita de su apoyo porque se está quedando completamente sola.

Y lo peor: se está llevando al PAN de corbata.

Se dice que en los próximos días habrá más pronunciamientos de panistas que apoyan al Yunque, a Zaldivar y compañía, y la idea de que se reestructure la dirigencia panista en Puebla al costo que sea.

Porque el panismo tampoco tiene tanto tiempo como para darse el lujo de seguir la guerra mortal que mantienen los dos bandos.

De hecho, al gobernador del estado, Luis Miguel Barbosa Huerta, y a Morena les conviene que esa reyerta se siga agudizando. De esta forma el PAN se debilita, se fragmenta y podría llegar muy débil al 2021.

Es lo que los panistas no ven.

O ya lo vieron y les vale un comino.

Y si lo observan, porque tampoco son tontos, se hacen los desentendidos porque lo que desean es todo el poder, no sólo una fracción de su partido.

Es por ello que la opinión y posición del edil de Atlixco cobra relevante importancia en el caso.

¿Qué pensará Memo Velázquez, quien no ha logrado, por cierto, renovar muchas dependencias de su gobierno para que funcione como debe y ya tiene un nuevo dilema en su agenda política?

¿Qué pensará Genoveva al respecto?

¿También lo va a tachar de traidor?

¿Qué dirá Chucho Zaldivar, quien confía en Memo como su aliado incondicional?

¿A quién decidirá apoyar el edil de Atlixco?

Vaya problema en el que están metidos los panistas, quienes no han entendido que el poder se tiene que compartir, en su caso y en sus circunstancias.

Los tiempos en que fueron dueños de todo Puebla -durante el morenovallismo- ya son cosa del pasado.

¿Pues qué carajo no han aprendido de lo que la vida política en Puebla les ha enseñado?

¿Qué no entienden que el partido en el poder lo que quiere es precisamente debilitarlos?

¿A poco no han entendido el mensaje que ya les enviaron vía el Congreso del Estado, y la decisión de declarar improcedente el nombramiento del diputado Oswaldo Jiménez López como coordinador de la bancada panista?

Bien dicen que no hay peor ciego que el que no quiere ver.

Los panistas están caminando por la cuerda floja y en cualquier momento se van a caer.

Es increíble que después de haber tenido todo ahora no tenga nada, y que por su ambición económica, política y estrictamente personal estén dispuestos a perderlo todo si no logran su santa voluntad.

¿Y así pretenden convocar e impulsar -en el 2021- una gran alianza como las de antes?

Lo único que van a lograr con su guerrita interna es que los poblanos les vuelvan a dar la espalda en las urnas y se inclinen por otra opción, o vuelvan a repetir apoyando a Morena.

Parece que lo que necesitan estos panistas es que los traten como antes, a gritos, a mentadas de madre, con insultos y con amenazas.

Con razón aquello de “la burra no era arisca, los palos la hicieron”.

En twitter: @poncharelazo

Facebook: Alfonso González