El desastre del PRI y la advertencia de Armenta
En el PRI poblano no cesan los ataques, las descalificaciones, los golpes bajos, las traiciones y los enfrentamientos entre sus líderes por el botín del 2018.
Un trofeo que todos los priistas codician pero que está muy lejos de su alcance.
Porque si no se han dado cuenta sus militantes, el Revolucionario Institucional se está cayendo a pedazos en Puebla y en el resto del país.
Y lo peor: no se ve de qué forma pudiera volver a ser aquella fuerza política que gobernó por más de 70 años.
Tampoco se cree que el PRI tenga las agallas para mantenerse en Los Pinos por otros seis años.
Los priistas, es evidente, perdieron la brújula y el rumbo de la nación y del estado.
Parece casi imposible que pudieran levantarse de su letargo.
Y menos se ve cómo podrían reconstruir lo que antes fue el llamado partidazo.
No imagino cómo le harán para convencer a los mexicanos y a los poblanos de que siguen siendo una opción real de gobierno.
En Puebla, al menos, ya nadie les cree, ni vota por ellos. Las últimas elecciones así lo han confirmado.
Y en el resto del país mejor ni hablamos.
El PRI está en terapia intensiva y ya no se tienen muchas esperanzas de que sobreviva.
Y si a todo esto agregamos, en el caso del PRI poblano, la ambición de los mismos de siempre los tricolores están fritos.
Y allí están las declaraciones hechas por Alejandro Armenta Mier, su diputado federal, para demostrar que en el PRI se sigue trabajando, operando y haciendo política de las cavernas.
El dedazo y el favoritismo, según lo que dio entender Armenta en una entrevista hecha por el ducho periodista Álvaro Ramírez Velasco, sigue imperando en el PRI; y más aún, en lo que ya es la carrera al 2018.
El favorito para encabezar por el PRI la próxima candidatura a la gubernatura, según el legislador y ex coordinador de la campaña pasada el PRI, es el delegado de la Sedatu, Juan Carlos Lastiri Quirós.
¿Por qué razón?
Muy sencillo: porque dice Alejandro Armenta que Lastiri cuenta con recursos públicos y una abultada estructura gracias a su cargo.
Es decir, sostuvo que no hay piso parejo en la competencia y que Lastiri estaría desviando recursos federales y públicos para saciar sus aspiraciones políticas y personales en Puebla.
¿Habrá leído ya la declaración de Armenta el propio Lastiri?
¿Cuál será su opinión?
Vamos, ¿qué dirá a todo esto Rosario Robles Berlanga, titular de la Sedatu?
¿Que opinará el propio presidente Enrique Peña Nieto (EPN)?
Pobre PRI poblano.
Y apenas es el preámbulo de la guerra interna que vivirá de cara al 2018, cuando se tendrá que renovar entre otros cargos la gubernatura del estado.
En el PAN, estoy seguro, estarían complacidos y extasiados de que Lastiri fuese el candidato porque lo destrozarían.
Aún si saber quién pudiera abanderara al PAN en 2018, con el empleado de la Sedatu como rival los morenovallistas se darían un festín.
Porque la cola de Juan Carlos, se dice, es muy, muy grande.
Y al PAN morenovallista le facilitaría las cosas.
Es por ello que en el PAN habrá otra guerra entre sus líderes y operadores para definir a su candidato.
Aunque esa, como dijera la nana Goya, es otra historia.
El PRI, es un hecho, está destinado a perder por muchos años más.
Si no depuran sus filas, a sus líderes y si no se renuevan van a seguir igual.
En el PRI poblano hacen falta nuevos cuadros, mucho respeto, camaradería, lealtad y credibilidad.
Si en el PRI siguen los mismos administrando y ordenando nada más no van a volver a ganar.
Y no lo digo yo, basta con preguntarle a cualquier priista sensato qué opina de su partido.
No hay más, el PRI tiene que renovarse o ya resignarse a morir.
En twitter: @poncharelazo
