El deficiente transporte público en Puebla
No hace falta ser un erudito en materia de transporte, de urbanismo, de arquitectura, de imagen y/o políticas públicas para darse cuenta que en Puebla el transporte público sigue siendo un servicio deficiente.
Empero, contamos con un pésimo sistema de transporte por diversas causas, por un problema, no cabe duda, multifactorial.
El motivo principal, me parece, es la irresponsabilidad de las autoridades que han gobernado la entidad.
Así es.
Me explicó por qué.
Administraciones priistas gobernaron y administraron -durante más de 70 años- el estado y nunca hicieron absolutamente nada para planificar, organizar, mejorar e impulsar un servicio de transporte de calidad en Puebla.
Nunca previeron que la mancha urbana de la capital poblana, por ejemplo, crecería sin medida y a pasos agigantados.
Los gobiernos priistas se dedicaron a mal administrar las secretarías de Transporte, a vender, subastar y repartir como larines las concesiones del transporte público, de taxis, de camiones, de autobuses y de toda clase de vehículos que entonces eran utilizados para prestar un servicio público y mercantil.
El mejor ejemplo del negocio y la corrupción que siempre existió en torno al transporte público fueron los mototaxis, vehículos de carga muy baratos, sí, pero muy peligrosos también.
Los gobernadores del PRI siempre vieron en el transporte público una mina de oro de la que, desde luego, se enriquecieron.
Para nadie es un secreto que los concesionarios más poderosos del estado y la capital son amigos, compadres, parientes o prestanombres de los más reconocidos ex funcionarios del gobierno de Puebla.
Los gobiernos del PRI nunca le exigieron a los concesionarios del transporte mejorar sus flotillas de unidades, otorgarles prestaciones a sus operadores, asegurar los vehículos en su totalidad y responder por los accidentes y muertes ocasionadas por las imprudencias de sus choferes.
Mucho menos pensaron ofrecer capacitación y una mejora sustancial al servicio que por años y años los hizo multimillonarios.
El transporte público en Puebla, durante los gobiernos priistas, siempre fue un desastre.
El otorgamiento de las concesiones siempre fue un pago de facturas, de favores y un botín político que era utilizado de acuerdo a las necesidades partidistas de sus gobernantes.
La historia así lo dice y hay muchas pruebas y ejemplos para demostrar que el sistema de transporte en Puebla es deplorable debido a que sus dueños se acostumbraron a tener usuarios mudos y resignados.
Aquello, por supuesto, debido a que las autoridades nunca les exigieron y siempre negociaron la permanencia de su servicio.
Porque si había un gobierno complaciente y un pueblo sometido a la voluntad de funcionarios y concesionarios qué podíamos reclamar y exigir los ciudadanos.
Sin ir muy lejos, durante el gobierno marinista, el transporte público siempre fue un desastre y se administró, desde la entonces Secretaría del Transporte Público (SCT), encabezada por Rómulo Arredondo Gutiérrez y Valentín Meneses Rojas, como un vil negocio.
Lázaro Cuauhtémoc Jiménez Aquino, quien fungió como subsecretario de Transporte en la era marinista, fue uno de los que se enriqueció gracias a mantener un servicio de transporte en Puebla de los peores en el país.
Nunca se tuvo una visión estadista para que Puebla aspirara en el futuro a contar con un servicio de transporte de primer mundo.
Nunca se pensó en mejorar las características urbanas de la capital, del estado, ni en rehabilitar y ampliar su trazo. Mucho menos en emprender una estrategia, en materia de transporte, para responder a la explosión demográfica en Puebla.
Hoy se critica todo pero antes nunca se hizo nada para mejorar el transporte y la imagen del estado y su capital.
Puebla, durante los sexenios priistas, siempre fue un paraíso de la corrupción en muchos sectores y uno de ellos era el transporte público.
Ahí están los concesionarios multimillonarios como el dueño de los Galgos del Sur, Ángel Sierra de la Rosa, quien se opuso a la modernización del transporte público y a la entrada de la Línea 2 de RUTA.
La familia Sierra siempre estuvo en contra de la modernización del transporte público debido a que sabía que se le acabaría la mina de oro y el negocio millonario.
Porque nunca quisieron, ni se les pegó la gana modernizar, mejorar y profesionalizar su servicio. Pensaron que podían extorsionar al gobierno que encabeza Rafael Moreno Valle Rosas y con algunas mordidas y moches podrían seguir trabajando.
La modernización del transporte en Puebla es inminente, es ya una realidad.
Ruta es la prueba, así que habrá que corregir cuanto antes los errores.
Así que hasta que todo el servicio de transporte se unifique y se profesionalice en su totalidad no podía darse un aumento en la tarifa ni de uno ni de dos ni de tres pesos.
Primero que nos cumplan los concesionarios con mejoras reales en su servicio y después que nos amenacen con subir la tarifa.
Al gobernador Rafael Moreno Valle no le conviene, para nada, aceptar y heredar un incremento en la tarifa del transporte.
Y sí, la gasolina y las refacciones suben de precio pero el negocio de los concesionarios no se cae.
De lo contrario que cedan, entonces, a otros empresarios o inversionistas sus concesiones y listo.
Lo mejor que puede hacer Tony Gali, el gobernador electo de Puebla, es dialogar, analizar y negociar, en dado caso, un servicio de calidad, moderno, seguro y profesional a cambio de un aumento de un peso, no más.
La actual situación económica, generada otra vez por un gobierno priista, no está para más.
En Twitter: @poncharelazo
