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Posdata

El cochinero de Giorgana en el Congreso

La desastrosa, triste, gris, opaca y timorata presidencia que mantiene el diputado local priista, Víctor Manuel Giorgana Jiménez, en el Congreso del Estado, vía la Junta de Gobierno y Coordinación Política, además de dar pena provocó todo un huracán de problemas en la sede del Poder Legislativo, los cuales parecen no tener fin.

Despidos masivos, anomalías administrativas, espionaje, bloqueos al ejercicio periodístico, rezagos legislativos, entre otras arbitrarias acciones son sólo algunas de las deficiencias solapadas por la presidencia del priista.

Eso sí, Giorgana ordenó un sinnúmero de despidos en el Congreso pero colocó a toda su gente cercana en las distintas áreas del Poder Legislativo, particularmente en la Dirección General de Administración y Finanzas, con sueldos exorbitantes y ofensivos para quienes sí trabajan.

De entrada impuso a su chofer como secretario particular en la presidencia, con cargo de “Coordinador A”, Gabriel Romero Contreras, con un sueldo de más de 30 mil pesos mensuales.

Lo mismo hizo con su amo de llaves, quien figura como el titular del área administrativa del Congreso, Miguel Ángel Gómez Flores, quien obtiene una dieta mensual -de director- como si fuese diputado, de más de 65 mil pesos mensuales.

En el Congreso ordenó que su gente fuese ingresada a la nómina, aunque se tuviera que dar de baja al número de empleados que fuera necesario.

O, en su defecto, que los trabajadores con plaza que estorbaran fuesen puestos a disposición de la Secretaría de Finanzas para su traslado a otra área de gobierno.

El objetivo no fue otro que pagar los favores económicos que Víctor Giorgana asumió como candidato a la diputación de la que hoy goza.

Lo que nunca imaginó el legislador fue que a pesar de ser el presidente del Congreso no se mandaría solo.

Y es que de todo es sabido que él sólo es un pelele que manejan los verdaderos mandones de la LIX Legislatura, donde los únicos chicharrones que truenan son los de tres diputados por el PAN, encabezados por Eukid Castañón Herrera.

Nada sucede en el Poder Legislativo si no pasa por el escritorio de Jorge Aguilar Chedraui, quien es coordinador del grupo parlamentario del PAN; y por el conocimiento de Paty Leal Islas, la segunda mujer más importante en la vida política del gobernador Rafael Moreno Valle Rosas, después de su esposa.

Así que si Giorgana desea hacer movimientos -políticos o administrativos- en el Congreso que dizque preside, primero tiene que pedir permiso no a su dirigencia estatal y/o nacional de partido, ni a su presidente, César Camacho Quiroz, ni mucho menos a la marinista, Ana Isabel Allende Cano.

El ex jefe de la diputada por el Partido Compromiso por Puebla, María Sara Camelia Chilaca Martínez, quien hasta que regresó al Congreso a ocupar una curul por segunda ocasión fue su subordinada, tiene que pedir permiso a Jorge Aguilar a Paty Leal y a Eukid Castañón para moverse.

Y es que Giorgana tiene una regla profesional que no viola: “Quien manda, manda”.

Por eso se apega estrictamente a las órdenes que le dan sus verdaderos jefes.

Por cierto que la Comisión Inspectora y la Auditoría Superior del Estado ya analizan la posibilidad de aplicar una sanción administrativa a un achichincle de Giorgana, quien cobrara en el Congreso e hizo un fraude administrativo en agravio de las arcas públicas.

El susodicho va a tener que correr para que no lo alcance la autoridad porque ya están saliendo a flote en el Congreso sus facturas, sus tranzas y sus chanchullos.

A propósito, el personaje tuvo que dejar su negocio en la bancada priista debido a que la hacía de espía de cualquier bando, de dizque operador del PRI, regenteaba a los medios y hasta la hacía de amo de compañía de una de sus parejas sentimentales, a quien también intentó incrustar en la nómina legislativa.

En próximas ediciones de Posdata la historia completa y documentada.

El caso es que el sometimiento y la concha legislativa no son casos exclusivos del PRI.

Otros diputados, como José Germán Jiménez García, por el Partido Compromiso por Puebla, como dijera la nana Goya, ni pichan, ni cachan, ni dejan batear.

Vamos, no hacen porque su voz, su trabajo “en beneficio de los poblanos”, ese que prometieron en las calles y olvidaron una vez sentados ya en el Congreso, se conozcan y se hagan efectivos.

Germán Jiménez, dicen que tiene metido en el Congreso a su sobrino, del que prefiere evitar su nombre para que no lo ventaneen, y todo porque es un pájaro de cuenta para las autoridades de Ciudad Serdán, debido a sus múltiples escándalos en los antros de aquella región.

Al diputado la concha legislativa le encanta, y no precisamente la chopeada con chocolate.

Y precisamente por eso, ya le encargó a uno que otro amigo de los medios que ni lo entrevisten para no meter la pata sobre los distintos temas referentes a su gestión como legislador.

Dice que más vale estar tranquilito en su curul sentado.

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El caos de Antorcha

Ayer, Antorcha Campesina celebró su 40 aniversario y llenó los estadios Cuauhtémoc y Hermanos Serdán con más de 100 mil acarreados.

El evento lo presidió su dirigente nacional Aquiles Córdova Morán, el “luchador social” que pega con la izquierda pero cobra con la derecha.

Como siempre, Antorcha provocó un caos vial por la zona, dejó un basurero y presumió de algo que carece totalmente, de calidad moral para reclamar.

Sólo un dato para evidenciar la trampa de esta agrupación.

Antorcha apoyó al PRI en la última elección local, dizque con todo, pero a la fecha mantiene trabajando su millonario negocio de grúas con la administración municipal panista. Tiene hasta su propio corralón en San Francisco Totimehuacán.

En mi pueblo a eso le dicen incongruencia o engaño.

¿O no?

En twitter: @poncharelazo