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El cisma panista (y todos sus riesgos)

Hay tres cosas y cuestiones muy claras en el PAN nacional  pero sobre todo en el poblano:

Que el grupo morenovallista está en conflicto por su ambición de asumir el poder y el liderazgo que dejó Rafael Moreno Valle Rosas (qepd).

Que el Yunque quiere aprovechar la muerte de quien les arrebató su partido en 2010, con su venía desde luego para llevarlo a la cima política poblana y quedárselo como una franquicia de poder, para tratar de recuperarlo.

Que si el PAN sigue fragmentándose, dividiéndose y peleándose está destinado a la derrota en la elección por la gubernatura del estado.

Ayer, Marko Cortés Mendoza, líder nacional del PAN, estuvo en Puebla y dio cuenta del escenario tan descompuesto que priva en su partido por la falta de un líder que de confianza y certidumbre.

Fue testigo del desorden político que trajo al panismo la muerte de la primera gobernadora de Puebla, Martha Erika Alonso Hidalgo.

Ya testificó que el reporte permanente que le entrega Genoveva Huerta Villegas, líder estatal del PAN poblano, sobre la situación que priva en el PAN poblano es toda una realidad.

Vivió en carne propia la rabia del yunque y del morenovallismo, su nuevo enfrentamiento, su guerra por el poder y por la vacante del líder panista en el estado.

Empero, el objetivo de Marko Cortés no es otro que sumar a todos los panistas en un solo proyecto a fin de retener la gubernatura de Puebla; sobre todo porque sabe perfectamente que esto le representa un rasgo de fortaleza y de oxígeno puro a Acción Nacional.

Y es que sabe muy bien que su mejor operador, y la oposición real del gobierno federal, Rafael Moreno Valle, ya no está para apoyarlo.

Ayer, a los panistas poblanos se les ordenó ponerse de acuerdo, dejar de pelearse porque está claro que si pierden la elección a gobernador estarían en riesgo de volver a ser los segundones de antes, los conformistas de siempre.

Y es que hay que decir que mientras el yunque controló al PAN y a su militancia en Puebla sus líderes sólo obtenían premios de consolación, terceros y, o máximo, segundas posiciones.

Seamos sinceros, los panistas estaban acostumbrados a recoger las migajas de los priistas, quienes gobernaron Puebla por más de 70 años.

Hoy me pregunto ¿qué reclama el yunque, el PAN tradicional, si sus principales actores y protagonistas fueron quienes le abrieron las puertas de su partido y le levantaron la mano a Rafael Moreno Valle?

¿O me equivoco?

Ahora en el PAN están encendidos los focos rojos.

Y lo peor: parecen no entender que si se siguen peleando van a perder.

¿Entonces qué le quedaría a Humberto Aguilar Coronado?

¿Para qué le serviría ya un partido derrotado, desfondado?

Lo que deben hacer los panistas es aceptar la mejor carta, al gallo más competitivo y a quien garantice el triunfo, o quien tenga las mejores posibilidades, sea quien sea.

Sea morenovallista o yunquista.

Sea del agrado de un grupo o del otro.

Morena les lleva ventaja y eso lo deben aceptar y entender.

Y aún más, deben actuar en consecuencia.

La estructura del gobierno federal, y en una de esas hasta el estatal, está en manos de Morena, vía Andrés Manuel López Obrador y el gobernador interino.

El panorama electoral, tanto para el PAN como para el PRI, en caso de que no logren acuerdo para ir juntos en Puebla y garantizar un contrapeso real a Morena y a AMLO, es francamente muy difícil.

Se dice que el hombre más competitivo en el PAN, por encima de Luis Banck Serrato y Eduardo Rivera Pérez, a pesar de no ser panista y sólo figurar como parte del grupo morenovallista, es Tony Gali Jr.

El propio Marko Cortés lo sabe.

La marca Tony Gali está vigente en la percepción de la gente y eso el PAN debería aprovecharlo.

Me parece una candidatura interesante en caso de que la cúpula panista aceptara lanzar al hijo del ex gobernador José Antonio Gali Fayad.  

Y aquellos “panistas” que advierten que dejarían el estado en caso de que los avasallen más bien deberían pensar en cómo devolverle al estado todo lo que les dio vía la administración pública.

Porque parece muy fácil haber sido gobierno, haber hecho fama y fortuna presumiendo su disque preocupación por Puebla y ahora anunciar su retiro.

¿De ese tamaño es su preocupación por el estado, por los ciudadanos?

Malditos oportunistas, aquellos a los que sólo les interesa la política para hacer fama y fortuna.

Ya veremos a cuantos más les vale madre la gente.

Afortunadamente de nuestro voto depende la gubernatura interina y la de los próximos seis años.

En twitter: @poncharelazo