El bono especial en el IEE
El problema del Instituto Electoral del Estado (IEE), actualmente, no es un problema de escasez presupuestal sino un inconveniente de abusos y excesos por parte de los funcionarios que lo representan.
Ya son muchos los casos que evidencian la desfachatez de los funcionarios del IEE, quienes han buscado -desde siempre- sacar ventaja de sus posiciones a costa del trabajo, los plazos legales y los derechos laborales de los trabajadores.
Y si no juzgue usted.
Desde el inicio del 2011, el consejero presidente del IEE, Jorge Sánchez Morales, se quejó por la falta de presupuesto en el organismo que, a mediados de año, trajo como consecuencia un recorte de personal que afectó a más del 40 por ciento de los trabajadores.
La falta de personal, entonces, motivó atrasos en acciones como la revisión de las cuentas de los partidos políticos ya que la Dirección de Prerrogativas, a cargo de Amalia Oswelia Varela Serrano, proyectó ocupar a 8 personas en estos trabajos y al final sólo se quedó con dos.
Esto, sin que la Directora General del IEE, Marcelina Sánchez Muñoz, quien es la encargada de coordinar las acciones de las áreas del organismo, tomará alguna decisión para solucionar el problema.
Y así pasaron los meses.
El trabajo se siguió acumulando, atrasando, y el personal que se solicitó con tanta insistencia nunca llegó.
Es más, tuvieron que pasar 3 meses para que a alguien se le ocurriera asignar personal del propio IEE a realizar los quehaceres pendientes en materia de fiscalización.
Lo malo fue que las personas que se pretendieron asignar a esas tareas no tenían la experiencia necesaria para ejecutar la revisión de los gastos de los partidos políticos.
Las autoridades del IEE pretextaron la falta de dinero para contratar personal capacitado en el tema.
Sin embargo, hoy aseguran que el pretexto del dinero no fue más que eso, un simple y burdo pretexto, toda vez que siempre hubo recurso económico de sobra que no estaba destinado para contratar eventuales debido a que se podría incurrir, según las autoridades del IEE, en violaciones a la ley.
Lo que nunca se dijo fue que ese dinero no se utilizó en la contratación de más empleados pero sí en un bono especial.
Es más, se dice que la repartición del dinero se fraguó entre Jorge Sánchez, el secretario, Julián Corona; y la directora general, Marcelina Sánchez, quienes apoyados por otros funcionarios del IEE decidieron repartir los ahorritos.
Lo peor, me aseguran, es que -como todos los años- el reparto no fue igual y quien más trabaja menos obtuvo.
Los altos funcionarios, esos que hacen poco y cobran mucho, al parecer se adjudicaron una tajada de entre 13 y 20 mil pesos, mientras que el resto de los empleados se tuvo que conformar con apenas 5 mil pesitos, y en tarjeta de regalo.
Si hacemos cuentas y multiplicamos 20 mil pesos por 9 consejeros nos da la modesta cantidad de 180 mil pesos.
Ahora, si pensamos que un analista al mes representa una erogación de 7 mil 500 pesos, la pregunta es: ¿Con 180 mil pesos no se podría haber dado la contratación de al menos 4 de los 8 eventuales que requería la dirección de prerrogativas para sacar el trabajo pendiente?
Los 4 empleados habrían generado un gasto mensual de 30 mil pesos con la posibilidad de haber sido contratados los 90 días de revisión que se requerían.
Pero no, las decisiones de la burocracia dorada del IEE fueron otras.
Juzgue usted, entonces, si el problema del instituto electoral es de dinero o de falta de honradez y honestidad para planear y administrar los dineros públicos.
Las denuncias que se presentaron en contra de la directora de prerrogativas por el retraso en sus tareas seguramente tomarán un rumbo inesperado.
¿Quién será el verdadero responsable de todo esto?
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En twitter: @poncharelazo
