El beso de Judas a García Olmedo (dogeristas y zavalistas)
Un grave riesgo corren las aspiraciones de la diputada federal priista, Rocío García Olmedo, de cara a la designación del nuevo dirigente estatal de su partido, luego de haberse reunido públicamente con los subordinados del dogerismo y el zavalismo.
Subordinados que suman nada a su campaña en busca de suceder en el cargo a Pablo Fernández del Campo.
Y es que vea usted, amigo lector, en la mesa organizada -en el Hotel Royalty- por la legisladora estuvieron sentados los ex diputados, Juan Antonio González Hernández, Víctor Huerta Morales, Carlos González de la Calleja, Angélica Hernández Hernández, Mauricio Hidalgo González, y el dogerista, Jorge Alfonso Ruiz Romero.
“Pura pipitilla”, como diría el clásico.
¿Cuánto suman estos priistas a Rocío García en la carrera parejera que mantiene con José Luis Márquez Martínez?
Me atrevo a asegurar que nada.
Y es que si bien estos flamantes priistas fungieron como diputados de la LVII Legislatura hay que decir que fueron de los más grises, acartonados y opacos.
Tanto que así como llegaron al Congreso del Estado a calentar una curul también se fueron, sin que nadie se acordara de ellos, con mucho más pena que gloria.
Lo más grave del caso es que a la aspirante a la dirigencia estatal priista le podría costar muy cara su reunión de ayer con la borregada priista de siempre, esa que siempre, también, se aparece para reclamar sus fueros.
Qué lástima que el PRI sigue siendo pan con lo mismo y no se le vea futuro.
Los mismos candidatos, los mismos borregos que se van al bulto y las mismas estrategias de siempre para intentar demostrar que ya se tiene a la cargada tricolor de su lado.
Craso error de los políticos priistas dinosaurios que siguen entercados en no desaparecer.
Rocío García debería aprovechar su perfil priista de mujer destacada, inteligente, creativa, innovadora e independiente, y no andar haciéndole el juego a los tricolores de siempre, quienes francamente ya tienen a todos en su partido hasta el copete.
La pregunta es: ¿Quién de ambas expresiones le dará el beso de Judas a Rocío García?
¿Quién podría ser más nocivo para las aspiraciones y carrera política de la diputada priista, Enrique Dóger Guerrero o Javier López Zavala, los dos sus compañeros en la Cámara Baja del Congreso de la Unión, por cierto?
Bien dice el dicho: “Dime con quién andas y te diré quién eres”.
No logro comprender cómo es que García Olmedo aceptó sentarse y fotografiarse con subordinados zavalistas del calibre de Víctor Huerta Morales, brazo ejecutor -en su momento- del marinismo en el Congreso poblano.
O de Juan Antonio González, a quien ni la voz se le identificaba cada que participaba en el Congreso por su escasa presencia en tribuna.
En qué estaría pensando la diputada priista al aceptar que uno de los amigos de Israel Pacheco Velázquez, el recién caído líder sindical millonario de la Comuna poblana, se sentara junto a ella a cacarear el respaldo a su proyecto.
Porque Jorge Alfonso Ruiz fue uno de los funcionarios municipales en el trienio dogerista que más convivió con los Pacheco, particularmente, con Israel.
Después de Dóger, fue el tesorero del ayuntamiento, es decir, Ruiz Romero, el que más trato tuvo con Israel Pacheco. Y quien asistió, además, con el incremento de los ceros en las cuentas bancarias personales y las de su sindicato en la Comuna.
Esta vez Rocío García equivocó la estrategia.
¿Qué no recuerda que tanto Dóger, como Zavala, tienen sendas marcas en las frentes por la traición en el PRI nacional, estatal y en la Secretaría de Gobernación?
Dóger, además, ya vio frustradas sus aspiraciones a la gubernatura del estado con la caída de Israel Pacheco, quien era la base de su poca estructura política.
Bonitos sus aliados.
En twitter: @poncharelazo
