El adiós de Agüera
No hay fecha que no se cumpla, ni plazo que no se venza, ni deuda que no se pague.
Hoy es el último día de Enrique Agüera Ibáñez como rector de la BUAP y su futuro está cantado: La política.
Ya está listo, mentalizado, preparado y decidido.
El Consejo Universitario, el máximo órgano de gobierno de la institución, está convocado para reunirse hoy -en el Salón Barroco del Carolino- en punto de las 17:00 horas.
El punto central del evento sólo es uno: La solicitud de licencia de Enrique Agüera y la designación del rector interino.
Habrá un emotivo mensaje de despedida del aún rector, quien va a agradecer todo el respaldo brindado por la comunidad universitaria de la BUAP a su persona.
Con la salida de Agüera, hay que decirlo, concluye una gestión de 8 años al frente de la administración de la benemérita institución, la universidad de sus amores, como siempre lo ha señalado, muy exitosa.
La más trascendente, tal vez,
Hoy, la era agüerista en la BUAP concluye, pero inicia la de José Alfonso Esparza Ortiz, relevo de lujo.
Tal como sucedió con Enrique Dóger Guerrero cuando salió de la máxima casa de estudios del estado, Agüera, deja la institución para incursionar en la administración pública.
Dóger, reconozco, siempre ha sido un hombre muy astuto.
Logró asegurar, antes de abandonar la BUAP, su candidatura al ayuntamiento de Puebla parta evitar cualquier contratiempo u obstáculo a su paso.
Su futuro después de haber dejado la rectoría ya todo los conocemos.
Los priistas, seguro, tienen mejor conocimiento del tema y bien saben los alcances de una figura recién salida de la BUAP.
Ya sólo falta que se decidan.
Sin embargo, en el caso de Agüera la situación es distinta, la política es más bien otro de sus retos por cumplir.
Lo que sí hay que dejar en claro es que su actitud siempre es la de ganar-ganar.
Como lo señalé en otras ocasiones, Enrique Agüera, tiene dos escenarios perfectamente trazados, calculados y medidos.
El primero, es lograr la candidatura del PRI al ayuntamiento de Puebla, echar toda la carne al asador y ganar la próxima elección.
El segundo, es sumar esfuerzos en caso que ocurra una eventualidad y convertirse en diputado plurinominal para llegar al Congreso del Estado, sin contratiempos.
Su institucionalidad y profesionalismo así lo exigen.
Sus cartas de presentación son bastas.
Los buenos resultados logrados por Agüera en la BUAP están a la vista de todos. Faltaría espacio para enlistarlos.
Es el aspirante a la presidencia municipal, por el PRI, mejor posicionado y quien garantiza una batalla frontal a Tony Gali, secretario de Infraestructura, quien ya está haciendo sombra para darle una calurosa bienvenida a su contrincante.
Y aunque la gestión en beneficio de los poblanos por parte de Gali es menor a la de Agüera (2 años contra 8), el funcionario estatal, también tiene lo suyo.
En ese sentido, hay que decir que los panistas y los impulsores de la coalición que encabeza el PAN, en Puebla, están pidiendo a gritos que el candidato sea Pepe Chedraui.
Las apuestas en caso de darse una elección Agüera contra Gali estarían parejas.
Empero, según las mediciones de los opositores al PRI, en una lucha Gali contra Chedraui, la mega coalición se alzaría, sin problemas, con la victoria.
Por lo pronto, el adiós de Agüera hoy será una realidad.
Su salida de la BUAP, sin duda, le restará puntos a su aceptación y/o posicionamiento; sin embargo, la estrategia de recuperación será instantánea y efectiva.
En su proyecto, los amigos serán bienvenidos y los enemigos también, habrá un caluroso recibimiento.
La guerra sucia no le espanta a Agüera.
Hoy termina su historia en la BUAP y empieza la era de Alfonso Esparza.
Empero, hoy, también, empieza una ambiciosa carrera política.
En twitter: @poncharelazo
