Educación, la cura para el feminicidio
Tan graves y atroces son los actos cometidos por aquellos que ejecutan un feminicidio como la opacidad de las autoridades para resolver los asesinatos de este tipo, y la indiferencia de las familias para educar bien a sus hijos a fin de evitar este fenómeno tan repulsivo.
No hay palabras para describir la pena de aquellas personas que han perdido a sus familiares (hijas sobre todo) por el simple hecho de ser víctimas de algún desquiciado.
El caso de Paulina Camargo es igual de estremecedor que cualquier otro feminicidio, particularmente por la característica de los últimos registrados en Puebla, el embarazo de la víctima.
En Puebla, recientemente, se aprobaron penas más severas para los feminicidas que alcanzan los 60 años de prisión; sin embargo, de muy poco sirve la medida si las mismas autoridades encargadas de regular las leyes en el estado no estudian a fondo la verdadera razón del fenómeno y de los distintos casos.
Es decir, más allá de criticar y politizar los asesinatos de este tipo los poblanos debemos preguntarnos qué es lo que ocasiona estos hechos, insisto, tan repugnantes.
¿Por qué se dan los feminicidios en Puebla?
¿Qué le sucede a nuestra sociedad?
¿Qué estamos haciendo mal?
¿Por qué los padres o las familias no pueden controlar, guiar o inducir el carácter, la conducta y/o la mentalidad de sus hijos?
¿Por falta de comunicación?
¿Por una nula educación?
¿Por la pérdida de los valores?
Tal parece que en el estado estamos más preocupados en la grilla política, en ver y criticar lo que hace mal el gobierno, los partidos políticos, los funcionarios, en visiones y candidaturas futuristas.
¿Cuántos más feminicidios tienen que ocurrir en el estado para que los poblanos (los padres de familia) y las autoridades nos demos cuenta de la gravedad del asunto?
Sin temor a equivocarme existen más antros en Puebla que espacios para la convivencia sana de nuestros adolescentes, de nuestros hijos.
¿Hacia dónde vamos con todo esto?
Tienen que ocurrir más asesinatos contra mujeres embarazadas para que todos, sin excepción, nos decidamos a hacer algo para evitarlos.
No creo que las autoridades del estado sean las más culpables, o las directamente responsables de este fenómeno.
Ni siquiera las universidades o las instituciones de educación superior en cualquiera de sus niveles.
Más bien es un conjunto de factores los que ocasionan este tipo de actos espeluznantes.
La mala situación económica que deriva en el desempleo, en la extrema pobreza, en la miseria, es una causa importante. Las familias se descomponen porque los padres trabajan hasta 24 horas y dejan solos a sus hijos y a la deriva.
Las drogas de todos tipos, la falta de una cultura de formación, educación y la instrucción de los valores son otras.
No perdamos la capacidad de asombro que tenemos los poblanos y hagamos algo para contribuir a una mejor sociedad.
¿Cuántas Karlas, Iraís, o Paulinas, víctimas de una sociedad descompuesta, tienen que desaparecer para que nos decidamos a actuar?
Empero, así como los ciudadanos de a pie debemos hacer algo también las autoridades nos tienen que guiar, enseñar y proponer soluciones para evitar los feminicidios.
Y a propósito de asesinatos sanguinarios una nota que causará alto impacto es la liberación de uno de los cuatro detenidos consignados y encarcelados por el homicidio de Karla López Albert.
Resulta que Leopoldo Camacho Vázquez, detenido por haber incurrido en falsedad de declaraciones en el caso, ya está libre.
Habrá que recordar que Camacho Vázquez fue encarcelado por supuestamente haber vendido el chip, o la tarjeta SIM, con el número que Manuel Forcelledo Nader utilizó para comunicarse con Karla López el día en que la asesinaron.
Sin embargo, al parecer su defensa y los múltiples amparos promovidos ante las autoridades correspondientes por sus familiares surtieron efecto y le permitieron su liberación.
El caso es que Leopoldo Camacho ya está libre, con su familia y haciendo su vida normal.
Mientras tanto, el resto de los acusados, Manuel Forcelledo, alias “El Many”; Rodrigo Augusto Solís Cano “El Roko”; y Moisés Cordero Hernández “El Moy”, siguen encarcelados y purgando su condena.
------------------
Cornada pero trabajando
A pesar de haber sufrido un percance -con un toro- durante su visita a Tlaxcala durante la Huamantlada, la delegada del Trabajo en Puebla, Vanessa Barahona de la Rosa, no ha dejado de cumplir con sus responsabilidades.
Y es que a pesar de tener la pierna lastimada y con puntadas por la cortada que le ocasionó el pitón que la levantó, la delegada federal continúa realizando sus labores a propósito del tercer informe de labores del presidente Enrique Peña Nieto.
Porque vaya que el mandatario nacional necesita de cifras alentadoras y buenas noticias que poder transmitir y comunicar a los mexicanos.
Tal vez por eso Vanessa Barahona dice estar puesta y dispuesta a cualquier evaluación ejecutada en Puebla -en las delegaciones- para demostrar cuánta es su efectividad.
A ver qué tal leva.
En twitter: @poncharelazo
