Despilfarro legislativo
Históricamente, el Poder Legislativo en Puebla -el Congreso del Estado- siempre ha manejado su presupuesto de forma discrecional, bajo criterios políticos, de negociación por debajo de la mesa y de acuerdo a la voluntad de la mayoría en el poder.
Legislaturas van, legislaturas vienen y el gasto de los recursos públicos en este poder de gobierno siempre se da en medio de un ambiente de cuestionamientos y serias dudas.
Ninguna legislatura local ha permitido transparentar, al cien por ciento, su presupuesto. Y la actual, no es la excepción.
Ejemplos de esto hay muchos.
Las LVI y LVII legislaturas con mayoría priista, por ejemplo, encabezadas por Pericles Olivares Flores y Humberto Aguilar Viveros, respectivamente, son el claro ejemplo de la opacidad en materia administrativa.
La primera, la LVI, tuvo como presidenta del Comité de Administración a la entonces diputada priista, Norma Sánchez Valencia, quien durante la mayor parte de su gestión estuvo peleada con los medios de comunicación.
Digamos que Norma Sánchez estaba convertida en el Héctor Alonso Granados, actual diputado local del Panal, de aquella legislatura, pero en menor escala. Es más, en esa época Alonso era diputado del PRI e integrante del señalado comité, y era manso, manso como un cordero.
Las vueltas que da la vida.
El caso es que ella, Norma, nunca soltó prenda, ni detalle, de los gastos que realizaba el Congreso. Ni siquiera, en aquella legislatura, se logró saber a cuánto ascendía el salario mensual exacto de un diputado.
Eso sí, en aquel Congreso había para todo a manos llenas. Para viajes, para lujos, para dar y regalar.
Por cierto, otro diputado de aquella legislatura que nadó de pancita a costa de la gris administración, era José Juan Espinosa Torres, actual legislador de Movimiento Ciudadano y hoy presidente del Comité de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios.
Empero, esta misma opacidad y poca transparencia, se dio, también, en la LVII Legislatura. Al final, representada por el ultra marinista, Humberto Aguilar Viveros.
Este Congreso dio los primeros visos de abuso, exceso y despilfarro económico, toda vez que la entonces presidenta del Comité de Administración, la priista, Malinalli Aurora García Ruiz, reveló que los salarios de los diputados eran superiores a los 60 mil pesos establecidos por la ley.
Negó la existencia de beneficios económicos y prestaciones extras gozadas por los legisladores, las cuales, una legislatura anterior, fueron reconocidas y aclaradas por Norma Sánchez, tales como las comisiones, el fondo de ahorro, entre otras.
El derroche económico en esta legislatura era tal que los diputados se daban el lujo de gastar 35 mil pesos en las “botanas” que gozaban en las sesiones parlamentarias. El gasto lo amparaban en el capítulo 3 mil, destinado a los alimentos del personal de todo el Congreso.
Actualmente, las exuberancias económicas continúan en el Congreso, en la LVIII Legislatura, donde los diputados obtienen un salario mensual de alrededor de 112 mil pesos.
Y es que la administración del anterior representante del Poder Legislativo, Guillermo Aréchiga Santamaría, aprobó que en servicios como el rediseño del portal, el mantenimiento y la integración del mismo, así como en el servicio de intendencia, se aplicara un gasto anual de 1 millón, 32 mil 463 pesos.
El servicio de limpia lo ofrece la empresa, JJ Limpieza y Mantenimiento Profesional SA de CV, la cual cobra anualmente 701 mil 974 pesos; mientras que para el mantenimiento del portal de internet, la LVIII Legislatura erogó 330 mil 489 pesos con 80 centavos.
Por otra parte, mensualmente, el Congreso gasta 127 mil 797.80 pesos por concepto de vales de gasolina para sus 41 flamantes diputados. Además, invierte 23 mil 250 pesos (750 por automóvil) por arrendamiento de un estacionamiento para los vehículos del personal.
Todo permitido por Guillermo Aréchiga, quien, por cierto, apenas es miembro de tres comisiones del Congreso (del total de 34 comisiones y 5 comités), la de Asuntos Metropolitanos, de Procuración y Administración de Justicia y de la Junta de Gobierno y Coordinación Política.
Por cierto, ¿alguien sabe a qué hora trabaja?
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