Derecho, el negrito en el arroz de la BUAP
Para fortuna del rector de la BUAP, Alfonso Esparza Ortiz, el galimatías político registrado en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales parece que empieza a destrabarse y a dar certidumbre a la vida académica de ese espacio universitario.
Y es que, hay que reconocerlo, no hay nada más peligroso que un nuevo conflicto en una de las unidades académicas más políticas, grillas y abultadas de la universidad, y la historia así lo señala.
Sin embargo, con la separación de César Cansino Ortiz de la Secretaría de Investigación y Estudios de Posgrado de la facultad, el entuerto, para bien de estudiantes y maestros, se empieza a destensar.
La Facultad de Derecho, hay que reconocerlo, siempre ha sido un espacio difícil de controlar en la BUAP, prueba de ello es que a casi todas las administraciones y rectores que han pasado por la institución se les ha complicado alguna vez.
Y Alfonso Esparza no es la excepción.
Sin embargo, el rector de la BUAP optó por la mejor de las opciones -la más sabia tal vez- para resolver el problema de tajo al permitir que la Contraloría de la universidad actúe como nunca antes para disipar el conflicto y poner orden de una vez por todas en Derecho.
La decisión me parece que fue la mejor, la más democrática y transparente, no hay duda.
Empero, si Alfonso Esparza desea que en Derecho y en el resto de las unidades académicas de la BUAP exista paz y tranquilidad tiene que actuar con cabeza fría, con mano firme y con estrategia renovada.
Sus hombres y mujeres, sobre todo, tienen la responsabilidad de mantener la estabilidad política de la BUAP, cuidar los detalles, no dejar cabos sueltos y controlar cualquier evento -positivo y negativo-.
Hay muchos ejemplos que se podrían mencionar de cómo y por qué se han dado las distintas crisis internas en la universidad pública más importante del estado.
Es más, el rector tiene la experiencia y la trayectoria suficiente para reconocer y detectar ese tipo de crisis pero su papel actualmente es otro.
El equipo de trabajo es el que opera, el rector es el cerebro de la institución.
Esto es muy sencillo, si esto no funciona se tienen que hacer los ajustes necesarios para que marche como debe, y eso sí es responsabilidad del rector pero ya camina.
Alfonso Esparza debe ser muy cuidadoso en cómo actuar, cómo proceder en cada posible conflicto que se de en la universidad.
Necesariamente, tiene que probar, evaluar y calificar a sus hombres y mujeres de confianza. A los detractores, como dijeran los políticos, “hay que darles calor”, no es bueno arrinconarlos.
El camino del rector no es fácil y su grupo más cercano de colaboradores lo deben apoyar.
Es de suma importancia evitar que en la BUAP aparezca el protagonismo.
Y en la Facultad de Derecho eso se estaba dando.
El secretario general de la institución, René Valdiviezo Sandoval, estaba jugando con fuego y tratando de mover hilos que no le corresponden.
Intentó, primero, imponer a César Cansino y, después, hacerle la guerra al director de la facultad, Carlos Antonio Moreno Sánchez.
Mal pensado y muy mal hecho.
Dicen que “donde manda capitán no gobierna marinero” y el dicho popular bien aplica al secretario general.
Sobre todo porque las cosa en la BUAP hoy son distintas.
Los colaboradores más cercanos al rector, como muchos sí lo cumplen, deben guardar las formas y evitar conflictos, por menores que estos sean, a su jefe.
Insisto, hay muchos ejemplos en el pasado -internos y externos- que se pueden estudiar, observar y de los que se puede volver a aprender.
La actuación de la Contraloría de la universidad ni si quiera se debería dar.
Otra cosa, algo que debería tomar muy en cuenta el director de la facultad, Carlos Moreno, es que si bien Cansino no sobrepasó su autoridad, el responsable de Derecho es él y nadie más.
Es evidente que el conflicto se le pudo haber ido de las manos, así que debe replantear su estrategia en la facultad.
Si en Derecho de la BUAP ya no está Guillermo Nares Rodríguez, ¿entonces por qué se tambalea?
Algo sí es seguro, en la Benemérita institución poblana sólo hay un personaje que manda y es el rector, Alfonzo Esparza.
El equipo de trabajo del gobernador de la BUAP -el más cercano y de confianza- debe entender que su papel es como el de la tropa en el ejército, el de empezar la batalla a ras de tierra y controlarla para lograr el triunfo de su comandante.
En Twitter: @poncharelazo
