Democracia (ir) responsable en el Congreso de Puebla
Es evidente que el Congreso del Estado -la sede de la LX Legislatura local- cambió y hoy se respiran otros aires, de cambio, de democracia, de apertura, de transparencia, de equilibrio, de discusión e intercambio de ideas, y de independencia.
Los 41 diputados que integran el pleno del Poder Legislativo van a pasar a la historia por el simple hecho de pertenecer a un grupo parlamentario con mayoría de izquierda, la de Morena.
Porque ni el PRI, ni el PAN sino la bancada del Movimiento de Regeneración Nacional, la impulsora de la mentada “cuarta transformación” es la que controla el Congreso.
Los propios trabajadores de ese poder de gobierno están impactados con todo lo que allí sucede.
Y es que José Juan Espinosa Torres, diputado del Partido del Trabajo (PT) y presidente de la mesa directiva del primer periodo de trabajo, es quien manda, ordena y dispone a sus anchas en el Congreso.
Cosa, por supuesto, nada extraña ni extraordinaria porque siempre ha sido así en la cámara de diputados local.
El único detalle es que José Juan no es el presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política como debería ser pero es quien se encarga de llevar las cosas en el Congreso, cosa que tiene sus ventajas y desventajas.
Una ventaja es que el ex edil de San Pedro Cholula ya fue diputado local dos ocasiones y cuenta con la experiencia suficiente, el colmillo y las tablas necesarias para controlar el Poder Legislativo como lo considere necesario.
Prueba de ello es que el JJ, como también se le conoce, se ha valido de la ley para acallar y apaciguar a la oposición, en particular a sus compañeros diputados del PAN, para lograr mantener a raya a la LX Legislatura.
Y una desventaja, es que el diputado presidente de la mesa podría utilizar el Congreso para vengarse del morenovallismo y de todos sus enemigos, involucrando y anteponiendo sus intereses personales y no los de los ciudadanos.
Ojalá que no sea así.
Lo que sí debería reflexionar José Juan es no cambiar el esquema de seguridad, de visita y de trabajo en el Congreso porque ahora con la nueva administración del Congreso las galerías están repletas de aplaudidores y porristas de Morena.
Y dirán que las sesiones del Congreso deben ser públicas, sí, pero de ciudadanos de a pie comunes y corrientes y no de los mecenas de ningún partido político, ni de ningún diputado.
Habrá que garantizar en ese sentido una democracia responsable, que comulgue con los postulados y promesas de Morena, no así de los intereses particulares de nadie.
Otro detalle que debe corregir el área operativa de Morena y del Congreso es el ingreso de los fotógrafos y camarógrafos al pleno, el cual ya está prohibido por órdenes expresas de la Dirección de Comunicación Social.
La medida, desde luego, es correcta si tomamos en cuenta que en Puebla existen infinidad de medios de comunicación que cuentan con sus respectivos camarógrafos y fotógrafos, los cuales harían del paso y la circulación en el pleno todo un desorden.
Sin embargo, se ve mal que al pleno pueda ingresar únicamente el fotógrafo de Morena y de su grupo parlamentario, quien entra y sale como Pedro por su casa a la hora que se le antoja.
Eso además de injusto se llama discriminación.
Por eso sostengo que Morena y su grupo parlamentario deben asumir una democracia con responsabilidad en el Congreso, la cual permita lograr un equilibrio real de fuerzas en el Poder Legislativo.
De lo contrario entonces estarían cayendo en lo mismo de siempre, en el abuso del poder, en el control total sin dar libertad al intercambio de ideas y en la venganza a costa de lo que sea.
El Congreso debe dignificar su trabajo y su imagen porque la apertura, independencia y libertad de Morena no significan un libertinaje legal y/o político sino sólo trabajo responsable y de beneficio para todos.
Tan sólo ayer durante la sesión ordinaria de la LX Legislatura en el patio del Congreso se estaban regalando cajas y costales de tunas a los diputados y comunicadores, cosa que no le sienta bien a la imagen de un poder de gobierno como este.
Si alguno de los 41 diputados quiere regalar algo en el edificio que alberga el Poder Legislativo entonces que sean iniciativas, reformas y decretos que permitan tener leyes justas para Puebla y para los poblanos.
Insisto, Morena y sus diputados deben tener mucho para asumir una democracia en Puebla con responsabilidad.
¿O me equivoco?
En twitter: @poncharelazo
