Delegados con aspiración a candidatos
Luego del regreso público de su mentor, de su guía, su gurú, su padrino político, su mesías y su héroe, más de un delegado federal en Puebla ya se ve como futuro candidato a diputado federal por el PRI.
Y es que la reaparición del ex gobernador, Mario Marín Torres, propagó entre el marinismo, entre los delegados federales, el brote del triunfalismo y una epidemia de exceso de confianza que podría terminar en una verdadera tragedia política para el PRI.
Ni tardos ni perezosos, los grises y sombríos delegados federales en Puebla ya empezaron a hacer cuentas alegres y a festinar del derecho que tienen de emigrar a una curul federal.
Los delegados marinistas, principalmente, son los que están empecinados en participar en los próximos comicios federales para, según ellos, garantizar el triunfo del PRI con su vasta experiencia política.
Es más, se han atrevido a asegurar que la virtual dirigente estatal del PRI, Ana Isabel Allende Cano, no tendrá más remedio que acatar las órdenes del ex gobernador Marín y hacerlos candidatos.
Lo que no saben es que nuevos escándalos y casos de una asquerosa corrupción podrían resurgir una vez que los tentáculos del marismo se empiecen a notar en la arena política de Puebla de cara al proceso electoral del 2015.
Dicen que son brutales y que sólo basta hacerlos sonar para derribar nuevamente al líder moral del marinismo.
Por lo pronto, delegados como Nancy de la Sierra Arámburo, de Oportunidades; Juan de Dios Bravo Jiménez, de Diconsa y Liconsa; Alberto Jiménez Merino, de Semarnat; Juan Manuel Vega Rayet, de Sedesol; Humberto Aguilar Viveros, de Conafor; José Lorenzo Rivera Sosa, de Sedatu; René Lechuga Fosado, del Registro Agrario Nacional; Germán Sierra Sánchez, de la Conagua, y Cutberto Cantorán Espinosa, de la Conafe; ya se frotan las manos para convertirse en candidatos.
Por supuesto hay otros delegados que también desean seguir viviendo del erario, perdón, seguir trabajando por los poblanos pero desde la cámara baja del Congreso de la Unión, aunque los marinistas, los arriba señalados, dicen tener derecho de picaporte por su lealtad al ex gobernador.
Alegan que han sido fieles a la causa marinista y por ende tienen derecho a elegir el distrito por el que van a competir. Hágame, usted, el favor.
Los casos de algunos de los delegados aspirantes a candidatos son verdaderamente patéticos, tales como el de Juan de Dios Bravo o el de Cutberto Cantorán, quienes por lo único que se han caracterizado en la política poblana es por hacer negocios personales a costa de los pobres.
Nada y la gestión de ambos como delegados federales en Puebla, por ejemplo, es lo mismo.
Ambos, igual que muchos otros delegados, se han encargado de desprestigiar el gobierno del presidente, Enrique Peña Nieto, permaneciendo en lo más profundo y oscuro de la opacidad y la omisión gubernamental.
Muchos de los delegados carecen de lo más elemental en cualquier funcionario federal, carisma y simpatía entre la gente.
Y si a esto se le suma la poca capacidad para promover el trabajo del gobierno de la República y la imagen del presidente Peña, el asunto está más que jodido.
Los delegados federales en Puebla simple y sencillamente no existen.
No tienen la menor idea de lo que es y para qué sirve el concepto de “comunicación”.
No cuentan con una simple estrategia de medios que les permita difundir las acciones que ejecutan en beneficio de los poblanos.
¿Alguien ha escuchado, leído o visto en redes sociales algo sobre Julio César Mier Velasco?
Vamos, ¿alguien sabe que es el delegado de Banobras?
¿Algo le dice que el nombre de Juan José Tapia González?
¿Sabe, usted, que es el delegado de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas?
Y así podríamos continuar mencionando nombres de los flamantes delegados federales de Puebla, conocidos apenas en sus oficinas.
Eso sí, ya están pensando en convertirse en candidatos.
¿Qué carajo hicimos para merecerlos, Señor?
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* El abogado del diablo
Con la novedad de que el supuesto representante de los inconformes con la expropiación de al menos 12 predios de la zona de San Andrés Cholula, donde se construirá el “Parque de las Siete Culturas”, de nombre Adán Xicale, no quiere perder la oportunidad para hacer el negocio de su vida y ya se ostenta como el abogado de un grupo que ni siquiera lo ha reconocido como tal.
Y es que todo mundo sabe de qué pie cojea el supuesto abogado Xicale, a quien nadie le ha confiado el título de su propiedad, ni mucho menos su defensa.
Se dice, además, que Adán Xicale es agiotista y al mismo tiempo defensor de las causas nobles, algo totalmente contrastante.
Públicamente defiende las injusticias pero en lo oscurito, en lo privado, las ejerce y cobra los favores con buenos y jugosos intereses.
Tal vez por eso intenta negociar en lo oscurito el patrimonio de los cholultecas.
Vaya que salió vivillo el abogadillo.
En Twitter: @poncharelazo
