Decisión inteligente (la suspensión del Parque de las 7 Culturas)
Antes que la bola de nieve reventara en San Pedro y San Andrés Cholula por el escándalo social provocado a causa de la construcción del Parque de las 7 Culturas, y las cosas se salieran aún más de control, el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas por fin decidió cancelar el proyecto planeado.
Y es que como en algunos otros casos, la proyección y ejecución de la obra se perfilaba para dejar un saldo negativo en detrimento de la figura del mandatario.
Sabia fue su decisión.
Sobre todo porque muy fácilmente la oposición habría capitalizado y utilizado un conflicto social más para sacar raja política a su favor, particularmente en el 2015 cuando se celebren los comicios federales.
Sin embargo, hay que reconocer que a partir del escándalo de Chalchihuapan la administración estatal quedó tocada y muy sensible a cualquier conflicto social.
Ojalá que la suspensión en la ejecución del proyecto de las siete culturas sea parte de una nueva estrategia que tenga la intención de mostrar las bondades del actual gobierno y no la cara dura que pudiera repercutir directamente en los ciudadanos.
El gobernador Moreno Valle debe tener claro que la última etapa de su gobierno es la más importante para trascender y hacer historia en Puebla.
Resultaría un verdadero suicidio tomar decisiones gubernamentales equivocadas que pudieran provocar un daño colateral al sexenio morenovallista a partir del inicio del 2015.
El equipo de trabajo del mandatario no puede darse el lujo de acumular más agravios y conflictos sociales, sobre todo cuando se construye el camino al 2018.
No hay que ser un experto en gobernanza y administración pública para saber que ningún mandatario logra ejecutar el cien por ciento de sus proyectos. Las circunstancias siempre modifican los planes.
Mis respetos para acciones emprendidas por el gobierno morenovallista, tales como la pavimentación con concreto hidráulico de las principales avenidas de la ciudad, para programas como la regulación de los anuncios espectaculares que contaminan la visibilidad, para proyectos como el embellecimiento del Fuerte de Loreto y Guadalupe, para la transformación del margen del Río Atoyac.
Lo mismo que para la planeación y construcción de los distintos puentes ubicados en diferentes puntos de la ciudad, los cuales dieron orden vial a las avenidas que históricamente presentaban embotellamientos graves pero que ahora son totalmente funcionales.
Empero, lo mismo tiene cosas buenas que malas.
El actual gobierno ha logrado una mejor administración de los recursos públicos, eso está claro, pero también ha polarizado -en algunos momentos- el ambiente político, lo que ha originado un peligroso y riesgoso malestar social que, insisto, se está acumulando.
Si el grupo que gobierna el estado quiere mantener el control de las cosas en Puebla debe evitar que se abran más frentes y debe tratar de equilibrar las cosas.
De esta forma tiene todas las de ganar.
Si el gobernador Rafael Moreno Valle le da posibilidades de vida al PRI y a la oposición con más errores en su equipo de gobierno las cosas se le pueden complicar.
Más vale una reconciliación política a tiempo que un grave estallido social más que tire por la borda seis años de gobierno.
Todo mundo recuerda el “Lydiagate” y a “El Góber Precioso”, su cronología y su triste final.
Allí están otros casos sobre conflictos sociales graves como los de Michoacán y Guerrero. Hay que observarlos y aprender.
En Puebla, afortunadamente, las circunstancias políticas y sociales son otras.
Lo mejor es recapacitar, apostar por los equilibrios y enderezar el barco a tiempo.
En Twitter: @poncharelazo
