Cunde la desconfianza en los órganos electorales
La escandalosa y acelerada caída de Guadalupe Taddei como presidenta del INE viene a minar lo poca confianza que le quedaba a los órganos comiciales
Los organismos electorales, en Puebla y el ámbito nacional, están en su nivel más bajo de confianza y credibilidad de los últimos 20 años. Tal situación es consecuencia de que en estas instancias domina la impunidad, pues nunca se castiga, bajo ningún concepto, la ineficacia, la corrupción y los abusos de autoridad.
Una condición que, desde ahora, ya ha contaminado el ambiente de la contienda del próximo año que servirá para renovar la Cámara de Diputados, así como el Congreso local y los 217 ayuntamientos de la entidad poblana.
La escandalosa y acelerada caída de Guadalupe Taddei Zavala como presidenta del Instituto Nacional Electoral (INE), quien fue pillada haciendo millonarios negocios a favor de un empresario con el que tendría una relación personal, viene a minar lo poca confianza que le quedaba a los órganos comiciales.
En el caso del Instituto Estatal Electoral (IEE) de Puebla hay una situación extremadamente crítica.
Los tres últimos presidentes del IEE, que han ocupado ese cargo entre los años 2015 y 2026, incurrieron en graves actos de corrupción y abusos de autoridades, además de atentar contra el principio de imparcialidad, que es el factor más importante que debe regir en una contienda democrática.
En los tres casos, no hubo la más mínima sanción o amonestación en su contra. Se fueron impunes de los excesos que cometieron estando al frente del IEE.
Para sustentar los anterior, solo es necesario hacer el siguiente recuento:
La que salvó a FxM
Blanca Yassahara Cruz García carecía de suficiente experiencia y en noviembre de 2022 fue designada presidenta del IEE, siendo la primera mujer en ocupar ese cargo. Pese a ese cuestionamiento, su desempeño en apariencia caminaba bien, sin generar cuestionamientos, hasta que llegó la contienda de 2024 y demostró que era capaz de pisotear la legalidad de un proceso electoral.
Una situación que quedó exhibida en tres escándalos.
Primero: ya había pasado la contienda local de 2024 y entonces se echó a andar la operación “trasvase”, mediante la cual en el IEE se transfirieron ilegalmente 27 mil votos de Morena a Fuerza por México (FxM), para que el segundo no perdiera el registro como partido político estatal.
Se dice que fue “un favor” solicitado por Ricardo Monreal Ávila, el actual líder de los diputados federales de Morena, para salvar la agrupación de su principal operador político, el empresario Pedro Haces Barba, quien fundó el FxM.
Nunca se castigó esa maniobra no lícita que, en estricto sentido, podía haber anulado el resultado electoral de hace dos años. Frente a este acontecimiento lo que más llamó la atención fue el silencio absoluto de la entonces presidenta del IEE.
Dos años más tarde, pese a que obtuvo un bajísimo puntaje en las evaluaciones, Blanca Yassahara Cruz García fue designada consejera del INE. Un movimiento que se interpretó como “un premio” –otorgado por Morena– por haberle salvado “el pellejo” a FxM.
Segundo: otra vez, ya pasadas las votaciones de 2024, el PAN y el PRI, como parte de las impugnaciones que preparaban contra el resultado oficial, solicitaron 179 actas de escrutinio de sufragios y simplemente los documentos no aparecieron. Nunca se explicó cómo se pudieron “perder”.
Tercero: el Programa de Resultados Preliminares utilizado en 2024 costó 133% más caro que el contratado en 2018, pero además fue más ineficiente. El IEE, encabezado por Blanca Yassahara Cruz García, nunca pudo aclarar esas diferencias.
El que no debía ser presidente del IEE
Hace 11 años, se nombró a Jacinto Herrera Serrallonga como presidente del IEE, quien carecía de experiencia en el ámbito electoral. Esa situación no era grave, frente a los antecedentes de este personaje, que había trabajado para el PRI y para el gobierno panista de Rafael Moreno Valle Rosas.
Tales características dejaban claro que el presidente del IEE no podía tener una conducta imparcial, tal como se exige en la Constitución General de la República.
Herrera había llegado a ese cargo por su cercanía a la panista Martha Erika Alonso Hidalgo, quien acabó –en 2018– siendo candidata a la gubernatura de Puebla.
Por eso los integrantes del IEE fueron los únicos que nunca se “enteraron”, o más bien fueron los que más fingieron no haberse “enterado”, del gigantesco fraude electoral de 2018 para lograr que Martha Erika Alonso fuera impuesta como titular del Poder Ejecutivo.
Jacinto Herrera renunció en 2019 y nadie “le tocó un cabello” por el fraude electoral de hace poco más de una década.
El que no comprobó 80 mdp
Luego de la renuncia de Jacinto Herrera, en 2020 fue nombrado Miguel Ángel García Onofre como presidente del IEE. Apenas llegó al cargo y desplegó un discurso contra la corrupción: urgió hacer una “limpia” de funcionarios que no garantizaban un manejo correcto de los recursos del instituto.
Dos años más tarde terminó su periodo. En la siguiente gestión se supo que Miguel Ángel García estaba bajo investigación por la no comprobación de 80 millones de pesos del presupuesto del IEE.
No se supo en qué terminó ese proceso de investigación.
Solo queda hacer una pregunta: con lo que pasó con Guadalupe Taddei y los últimos tres presidentes del IEE ¿Se puede confiar en los órganos electorales? Yo tampoco confío, es la respuesta más coherente.