Corrupción en IFE de Zacatlán
La Junta Local del IFE en el Distrito 02, de Zacatlán, está convertida en un verdadero cochinero de corrupción, tráfico de influencias, abuso de poder y cuanta arbitrariedad imagine cualquier ciudadano.
Y lo peor es que el titular del Consejo de la Junta Local del organismo, Luis Zamora Cobián, no está enterado o, de plano, ha hecho oídos sordos al caso.
El fenómeno, además, no es nuevo si tomamos en cuenta que desde el inicio del año, el IFE local enfrentó serios problemas en el proceso de renovación de los distintos consejos distritales de Puebla.
Por ello, el Consejo General del IFE le aplicó sendos llamados de atención a la máxima autoridad electoral federal en el estado; vamos, muchos jalones de orejas. Esto, incluso, provocó que la Junta Local del IFE revocara un acuerdo ya aprobado para designar a algunos integrantes de consejeros distritales, como el 06, el 10, el 15, entre otros.
Por supuesto, tal acción implicó un revés al organismo local, toda vez que se sugirió un proceso discrecional en el nombramiento de los nuevos representantes del organismo en los distritos poblanos, el cual tuvo que ser renovado.
Ante tal escenario, el IFE poblano quedó mal parado en materia de credibilidad, transparencia y legalidad. La organización de los comicios federales entrantes, por supuesto, corrió con la misma suerte.
En ese sentido, existe un caso en el Distrito 02, de Zacatlán, que es a todas luces un claro asunto de corrupción y abuso de autoridad.
Resulta que el vocal ejecutivo de aquel consejo, Fernando Rivera, resultó toda una fichita. Y es que hace lo que se le antoja, amparado por su cargo en el organismo.
El asunto es delicado y podría dejar mal parado, una vez más, al IFE y al equipo de trabajo de Luis Zamora, quien parece no tener las suficientes agallas para poner orden en su dependencia.
Se dice, incluso, que la convocatoria del IFE para ocupar los puestos de supervisor y capacitador asistente electoral, de cara a las elecciones federales de 2012 -en la junta distrital 02, fue una vil y lamentable farsa.
Se reclamó que no se respetó el puntaje obtenido en el examen de conocimientos y habilidades, por lo que, como desde hace 10 años, se contrató al mismo personal para trabajar en comunidades, como Libres, Oriental, El Seco, Soltepec, Rafael Lara Grajales, Nopalucan y San José Chiapa.
De Fernando Rivera se dice mucho, principalmente que se ha aprovechado de su cargo para colocar parientes en la nómina del IFE poblano; o al menos, aseguran, es lo que ha intentado a toda costa.
Al parecer, el funcionario federal intentó imponer a un pariente suyo como superior y capacitador del IFE, a pesar de no haber cumplido con los requisitos marcados en la convocatoria.
Pretendió colocar a Diego Garrido Solís como integrante del consejo distrital del IFE en Zacatlán; sin embargo, por uno u otro detalle, a la fecha no lo ha logrado. Por cierto, este personaje, pariente de Fernando Rivera, es hijo del ex edil de Zacatlán, Edgar Garrido, quien en su momento enfrentó muchos problemas para que se aprobaran sus cuentas públicas.
El caso es que en Zacatlán parece haber una cadena de complicidades que debe ser descubierta y restaurada por las autoridades electorales.
Es momento que la Junta Local del IFE muestre su trabajo y efectividad, que proyecte independencia, claridad, transparencia y legalidad en la responsabilidad que tiene como árbitro de la próxima elección federal.
Y dígame si no. Edgar Garrido es amigo, compadre, cómplice, o vaya usted a saber qué del candidato al Senado por el PRI, Juan Carlos Lastiri Quirós, quien lo nombró delegado político en Zacatlán.
Así que ya sólo falta que el IFE poblano acepte que Diego Garrido sea integrante de su consejo distrital en Zacatlán.
Al fin y al cabo, todo quedaría en familia…
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