Comunicación improvisada
Para un gobierno que busca trascender, no sólo en lo local, sino en el ámbito nacional e, incluso, más allá de sus fronteras, el tema del manejo de la información en las áreas de comunicación en sus distintas dependencias resulta por demás deficiente e improvisado.
El que sus jefes de prensa, enlaces o como se les pretenda llamar, hayan surgido de la casualidad han generado múltiples problemas de coordinación. Pasar de lavacoches o cortador de periódicos para síntesis no hace a nadie un buen jefe de prensa. Pasar de ayudante de secretaría a supuesta redactora de boletines, tampoco.
A eso se debe sumar que la ignorancia es un punto grave en esquemas de comunicación gubernamental. Lo ocurrido en la gira del secretario de Gobernación, Alejandro Poiré, donde se perdió a reporteros para luego encerrarlos más de tres horas y preguntar sus nombres, es claro ejemplo de ello.
