Posdata
Cisma en el PAN
La guerra política protagonizada por los neopanistas y el Partido Acción Nacional (PAN) en Puebla por fin reventó el hilo que la sostenía y arrojó sus primeros resultados y damnificados.
El Yunque parecía haber ganado la batalla interna en su partido, postergando la permanencia de Juan Carlos Mondragón Quintana en la dirigencia estatal panista por un año más; sin embargo, el grupo de panistas que está con el gobernador, Rafael Moreno Valle Rosas, reviró y se sacó de la manga un as con el que está a punto de matar los intereses de sus detractores.
Y esto es muy sencillo entenderlo:
Según los estatutos del PAN, en su artículo 64, fracción XXIV, son facultades y deberes del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) “posponer la convocatoria a proceso de renovación de Consejo Estatal o Comité Directivo Estatal, cuando el periodo del encargo concluya dentro de los tres meses anteriores al inicio de un proceso electoral constitucional”.
En ese sentido, habrá que señalar que el periodo para el que fue electo, Juan Carlos Mondragón, como dirigente del PAN en Puebla concluirá en el mes de octubre, mientras que el proceso electoral 2012-2013 local iniciaría, originalmente, el próximo mes de noviembre.
Sin embargo, con la reforma aprobada ayer por el Congreso del Estado y la mayoría “aplastante” de los diputados, al Código de Instituciones y Procesos Electorales del Estado de Puebla, el proceso local iniciará ya no en noviembre, sino hasta el próximo mes de febrero de 2013.
Con esto, el PAN poblano tendría el tiempo suficiente para llevar a cabo un proceso interno en el que se definirá a su nuevo presidente estatal en sustitución de Juan Carlos Mondragón, quien estaría obligado a ceder el cargo.
Lo cierto es que la disputa de la dirigencia estatal del PAN por fin evidenció la mala relación que existe entre los panistas poblanos, quienes dejaron ver la escisión al interior de su partido por la lucha del poder.
En ese sentido, hay que reconocer que el PAN está dividido en dos: El Yunque, quienes se hacen llamar los verdaderos panistas, y los militantes que apoyan al gobernador, Rafael Moreno Valle, los neopanistas, quienes firmaron un desplegado -a nivel nacional- para manifestar su rechazo a la permanencia de Juan Carlos Mondragón en la dirigencia de su partido por un año más.
Sea cual fuere la decisión del CEN panista con respecto a su dirigencia en Puebla, está claro que el PAN está completamente dividido y cimbrado, por lo que de no recomponer el camino a tiempo tendrá un futuro electoral incierto y muy complicado para sus próximos candidatos a diputados y presidentes municipales.
Lo lamentable de esta guerra panista, es que ya arrastró a otros actores políticos partidistas, quienes tuvieron que mostrar sus cartas, su línea, su juego y su lado flaco en cuestión de intereses personales.
Los panistas poblanos, los de El Yunque, por fin pintaron su raya y mostraron que no se van a dejar mangonear más; en tanto, el grupo del mandatario poblano ya dio un manotazo en la mesa y advirtió, con las reformas electorales aprobadas, quién manda en Puebla, con o sin el PAN.
Los mensajes son claros, no hay que buscarle cinco pies al gato.
Lo más triste en el caso, es la actitud de nuestros flamantes diputados, quienes por querer aparentar congruencia y “compromiso con los ciudadanos” han hecho declaraciones que muestran más su protagonismo servil, que su trabajo legislativo.
Y ejemplos hay muchos, Edgar Salomón Escorza (PRI), José Juan Espinosa Torres (Movimiento Ciudadano), Myriam Galindo Petriz (PAN), Zeferino Martínez Rodríguez (PT), entre muchos, muchos otros que se arrinconan.
Hoy, lo interesante en el caso es saber qué opinan los verdaderos priistas de todo este desgarriate, no los que son comparsas, sino los que hacen verdadera política, a quienes les conviene que el PAN se fragmente y se destroce.
En twitter: @poncharelazo
