Cirugía en el PRI para el 2016
Algo más que llamados a la unidad y acciones concertadas y adelantadas, para que cualquiera de sus aspirantes a la minigubernatura tome ventaja, tendrá que hacer el PRI poblano para garantizar, como lo quiere, la revancha y el triunfo en los comicios locales del 2106 por encima del morenovallismo.
En el PRI urge la famosa “operación cicatriz”.
Y es que si bien en público los aspirantes priistas a suceder en el cargo al gobernador Rafael Moreno Valle Rosas posan para la foto de la supuesta unidad en lo privado se siguen destrozando.
Es por ello que pareciera imposible que en el PRI pudiera surgir un candidato de unidad que le haga las contras a Tony Gali, presidente municipal de Puebla y futuro candidato de una coalición encabezada por el PAN.
Los priistas parece que se siguen durmiendo en sus laureles.
Sobre todo ahora que en Acción Nacional ya se opera una reconciliación interna con miras a beneficiar a su próximo abanderado al gobierno del estado.
Porque no es para menos que Francisco Fraile García, conocido también como el pastor del panismo más conservador en Puebla, ya se haya sumado a la fórmula Jesús Giles-Martha Erika Alonso en la carrera que la dupla lleva para recuperar el control del PAN para el morenovallismo.
El mensaje, desde luego, es contundente porque en un principio los detractores del grupo en el poder pensaron que el Yunque completo, junto con actores externos al partido, jugaría en contra del grupo panista que encabeza Rafael Moreno Valle.
Sin embargo, las negociaciones al interior del PAN, encabezadas por Giles y Alonso, parece que van prosperando.
Aunque tarde, parece que el grupo mayoritario en el albiazul poblano entendió que se requiere de aliados y viejos liderazgos para poder repetir la hazaña electoral que el morenovallismo logró en el 2010 cuando aplastó al marinismo.
Por esto y por muchas otras razones el PRI tiene la urgente necesidad de garantizar una unidad real y no de papel entre sus aspirantes al gobierno de Puebla; algo que, insisto, se antoja muy difícil.
Y es que si bien Enrique Doger Guerrero y Blanca Alcalá Ruiz son los aspirantes favoritos y más fuertes para quedarse con la candidatura de su partido, quién sabe si el resto aceptará que sólo entre ambos se sortee la designación del nuevo abanderado.
Quién sabe, si fuese Blanca Alcalá la candidata, si Doger acepte quedarse sin la oportunidad que tanto quiere.
Me parece que el ex diputado federal está decidido a no perder la postulación por nada, de lo contrario igual podría amenazar con irse a otro partido.
O en su defecto, por qué no colgarse el disfraz de independiente.
Empero, si las cosas fueran a la inversa creo que la senadora priista no tendría problema en esperar mejores tiempos para buscar la gubernatura del estado. Sin duda se alinearía.
Doger parece el más convencido de que él será el elegido, por lo que todo el PRI tendría que sumarse a su causa.
¿Quién sabe si lo mismo piense Javier López Zavala?
Estoy seguro que ni Alejandro Armenta Mier, ni Alberto Jiménez Merino, ni Juan Carlos Lastiri Quirós, ni ningún otro de los aspirantes se quedaría conforme si se favorece a Doger.
Así que en el PRI se tiene que hacer una “cirugía de la unidad verdadera” si es que se quiere ganar la próxima elección local para recuperar la gubernatura.
El morenovallismo va con todo y no está dispuesto a ceder ni un centímetro en la carrera.
En lo personal aún tengo mis dudas de qué tanto puede beneficiar o perjudicar a Enrique Doger el apoyo del marinismo y su líder Mario Marín Torres, el “Góber Precioso”.
¿Quién sabe hasta dónde hayan perdonado los poblanos a Mario Marín de toda la corrupción perpetrada durante su sexenio?
¿Quién sabe si olviden cuánto se enriqueció a costa de los poblanos?
¿Quién sabe si le perdonen haber hecho millonarios a sus hermanos y a toda su parentela?
¿Quién sabe hasta dónde Doger soporte arrastrar un lastre de ese calibre en el que puede salir muy lastimado?
Por lo pronto, ambos dicen que llevan la delantera.
Veremos y diremos.
En Twitter: @poncharelazo
