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Alguien ya decidió

Cellebrite no es Pegasus…

El gobernador sabe mejor que nadie lo que hace una conversación filtrada, sin contexto, en la política poblana

Foto: Especial
Foto: Especial

“No es un Pegasus”, fue lo que inmediatamente dijo José Luis García Parra cuando lo increparon sobre el software Cellebrite que comprará el Gobierno de Puebla para labores de investigación de la Fiscalía. La aclaración era necesaria, porque los que cubrimos el morenovallismo recordamos cómo se utilizó Pegasus para espionaje político, ¡no fue cualquier cosa!

Vamos por partes.

La licitación que volvió a emitir el Gobierno del estado, porque la primera se declaró desierta, contempla la compra de dos laptops de alto rendimiento, un año de licencia de Cellebrite Inseyets (UFED, Physical Analyzer y Reader), 150 desbloqueos de teléfonos de gama alta y capacitación para ocho operadores, con un curso de “acceso avanzado”. El fallo se dará a partir del 24 de noviembre.

Según el Gobierno, el software solo se usará en celulares asegurados en cateos, detenciones y operativos con orden judicial. El gobernador Alejandro Armenta dijo que no es para intervenir comunicaciones ni para perseguir opositores: “no hay persecución contra nadie”.

Y aunque quisieran, la información que hay en la web sobre este software es muy clara. Solo se pueden intervenir aparatos que tengan físicamente, es decir, que hayan sido decomisados.

Pegasus sí intervenía cualquier tipo de comunicación a distancia.

Pegasus, y el Galileo de Hacking Team que usó el morenovallismo, infectan un teléfono a distancia y lo vuelven un micrófono abierto sin que el dueño se entere. Cellebrite necesita tener el teléfono en la mano. Es una herramienta forense que usan fiscalías y policías de todo el mundo.

Pero eso no la hace inofensiva. En diciembre de 2024, Amnistía Internacional documentó que la policía de Serbia usó Cellebrite para desbloquear los celulares de un periodista y de activistas detenidos e instalarles después un programa espía. El problema nunca es la herramienta, sino quién la usa y con qué controles.

A los poblanos nos hablan de software de espionaje e inevitablemente pensamos en Pegasus 

Lo que en Puebla todos recordamos como “el Pegasus de Moreno Valle” fue, según lo documentado, Galileo, el sistema de la empresa italiana Hacking Team. Los correos filtrados por WikiLeaks en 2015 mostraron pagos del Gobierno de Puebla a la empresa, y en 2017 The New York Times confirmó que el estado había sido su cliente.

Una de las espiadas fue la ex diputada panista Violeta Lagunes, que fue infectada con un correo cuando apoyaba a Ernesto Cordero en la disputa por la dirigencia del PAN.

En el 2015, varios periodistas recibieron, de forma anónima, los monitoreos de llamadas de Blanca Alcalá, Enrique Doger, Juan Carlos Lastiri, Jorge Estefan Chidiac, Ana Isabel Allende y hasta del gobernador de Chiapas, Manuel Velasco. La mayoría eran priistas.

En agosto de 2017, en el Senado, un exagente del Cisen presentó una denuncia ante la PGR. La lista que se hizo pública incluía a 43 personas escuchadas entre 2013 y 2016: Enrique Peña Nieto, Miguel Ángel Osorio Chong, Margarita Zavala, Ricardo Anaya, Gustavo Madero, Javier Lozano, periodistas como Mario Alberto Mejía y el propio Maldonado, y hasta Miguel Barbosa, que entonces era senador.

¿Saben quién estaba en la conferencia de prensa de ese mismo mes en que se exigió investigar la red de espionaje? Barbosa, Fernando Manzanilla, José Juan Espinosa… y Alejandro Armenta.

No pasó nada

Ninguna investigación de aquella época terminó en sentencia. Nadie supo dónde quedó el equipo y las víctimas nunca recibieron una explicación.

El gobernador sabe mejor que nadie lo que hace una conversación filtrada, sin contexto, en la política poblana.

Yo solo les digo: en Puebla, la confianza en estas herramientas se perdió hace diez años. Recuperarla cuesta, por eso cuando se anunció Cellebrite fue inevitable que se encendieran las alertas.