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Broncas, chantajes y desconcierto perredista

Los focos rojos en el PRD poblano están encendidos y sus líderes y protagonistas ya no hayan cómo detener su inminente debacle de cara a los comicios locales del 2016, en los que se elegirá al famoso gobernador de un año 8 meses, conocido también como el “minigobernador”.

Y es que los políticos amarillos siguen con sus broncas, ahora pretenden hacer del chantaje su mejor arma por el incierto panorama que los agobia.

Los perredistas con mayor presencia, estructura e influencia en Puebla están temblando porque saben que el estancarse y rezagarse en la carrera electoral del 2016 y 2018 significaría prácticamente su extinción.

Morena, el partido de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), del que hicieron mofa y escarnio público previo a la elección de julio pasado, simple y sencillamente los desplazó y echó hasta el quinto lugar como fuerza política en Puebla.

En la reciente elección federal, la también llamada intermedia, el partido del “Peje” obtuvo un total de 153 mil 436 votos, mientras que el sol azteca apenas un total de 82 mil 955 sufragios muy por debajo de Morena.

Habrá que recordar que de acuerdo a los resultados totales emitidos por el INE, en la elección federal de 2015 en Puebla el partido que más votos logró fue el PRI con 512 mil 618.

En segundo lugar está el PAN con un total de 480 mil 249; como tercera fuerza política en el estado se colocó Morena con los más de 153 mil ya señalados; en cuarto lugar quedó el Partido Nueva Alianza con 92 mil 514 y en quinto el PRD con poco más de 82 mil sufragios.

Evidentemente, el partido de “Los Chuchos” hoy tiene muy poco que ofertar, ofrecer y negociar con los dueños de los partidos más grandes en Puebla de cara al 2016, dígase Rafael Moreno Valle Rosas en el caso del PAN, y Mario Marín Torres en el caso del “nuevo” PRI.

Ante esto surge la pregunta de los cien millones para posibles futuros socios políticos de los perredistas: ¿Cuánto les conviene aliarse a un partido de izquierda casi moribundo, en franca decadencia?

Hay que tomar en cuenta que el PRD apenas pudo rebasar el número de votos que logró solo el Partido Verde, el cual obtuvo un total de 80 mil 863 sufragios.

La estructura del sol azteca logró apenas 2 mil 92 votos más que el partido del tucán, una situación que los pone en evidencia.

Y aunque ciertamente para la próxima elección del minigobernador será de suma importancia cada voto y porcentaje que pueda aportar cada partido a las fuerzas políticas dominantes en Puebla, el panorama perredista se antoja difícil.

El Frente de Izquierda Progresista (FIP), corriente dominadora en el PRD poblano, propiedad del poderoso presidente del Senado, Luis Miguel Barbosa Huerta, tiene en frente uno de sus retos más difíciles para el 2016.

De entrada, los barbosistas como Eric Cotoñeto Carmona, líder del FIP, deberán recomponer la estructura perredista si es que quieren reforzar su corriente para dar la batalla en los comicios locales que se aproximan.

Tendrán que moderar sus amenazas para con el gobernador del estado y su candidato a la minigubernatura, Tony Gali, presidente municipal de Puebla.

Deben armar la coartada perfecta para que en los hechos su partido -el PRD- justifique su inclusión a una posible megacoalición como las que acostumbra el PAN del mandatario para participar en la elección del año que entra.

Y me refiero con justificar su inclusión a mostrar que el PRD como partido aún puede ser un aliado rentable y conveniente que a pesar de su evidente decadencia puede aportar unos cuantos votos al candidato más fuerte.

Y el último de los deberes del FIP, de su líder y de sus seguidores es construir en el menor tiempo posible una estructura con la que el senador Barbosa intente disputar la candidatura de su partido en el 2018 para competir en la elección en la que deberá definirse al gobernador de seis años, tal como lo desea el legislador.

De lo contrario, si el perredismo poblano sigue enfrentado como hasta ahora, si sigue soberbio y minimizando a Morena y a AMLO, si sigue amenazando y chantajeando, las cosas le pueden salir muy mal.

Los perredistas poblanos deben empezar por dignificar su figura e imagen como políticos, como luchadores sociales de izquierda y después, tal vez, ya podrán exigir y contrarrestar los ataques en su contra.

Mientras, lo mejor es que se pongan a trabajar.

En Twitter: @poncharelazo