Bronca en el PT
Con la novedad que el Partido del Trabajo (PT), el partido del chapulín colorado, perdón, de los corazones rotos, digo rojos, ya entró en su etapa de crisis electorera y de intereses personales.
Resulta que sus candidatos a diputados locales y ediles se están quejando del poco o nulo apoyo que les está brindado su partido para hacer campaña y enfrentar los comicios del próximo 7 de julio.
Se dice que en el PT los tres chiflados, o mejor dicho los tres nuevos amos y señores del partido de la hoz ya empezaron a hacer de las suyas.
Y era de esperarse, pues cuando la caja fuerte del PT está llena por alguna elección local o federal, las envidias y los demonios se desatan entre la militancia petista.
Vamos, los líderes y jefes del partidazo se desconocen al grado de mentarse la madre entre sí.
Y este proceso no es la excepción.
Resulta que tanto Zeferino Martínez Rodríguez, Mariano Hernández Reyes y el nuevo “cowboy” del PT, Miguel Ángel Ceballos López, ya se andan manoteando y arrebatando los manojos de billetes que les entregó el Instituto Electoral del Estado (IEE) a su partido para hacer campaña.
El primero, el cacique de la franquicia, dicen que no ha querido soltar prenda con los dineros por aquello que se vaya a terminar el recurso y la bolsa petista se quede vacía.
Bien dicen que el que no tiene y llega a tener, loco se quiere volver.
El caso es que Zeferino la hace de administrador de los recursos de su partido, del amo de llaves y de guardián del calabozo.
El argumento de Zeferino para negar los recursos petistas a sus candidatos es muy sencillo: “Son órdenes de la dirigencia nacional”.
Ni a sus propios amigos y compadres que están metidos en su negocio, digo, en su partido les ha querido conceder, como el genio de la lámpara, un deseo con su tarjeta American Express.
Zeferino, exige, aseguran, facturas hasta de la compra del matamoscas que se tiene colgado en una de las paredes de su partido.
Eso sí, sus gastos personales, sus viáticos y todos sus beneficios personales nadie los conoce, son un verdadero misterio.
Mientras tanto, Miguel Ángel Ceballos, mejor conocido como “El Profe”, me aseguran, llegó a este partido para convertirse en El Rey Midas del petismo poblano, toda vez que, dicen, presume tener poquito menos que lo incautado al ex tesorero de Andrés Granier, José Sáiz Pineda, en su bolsa.
Ceballos, cuentan, está condicionando el apoyo que podría brindar a los candidatos a diputados a cambio de votos seguros, de personas reales, de estructura y de cualquier información que le ayude a acumular el mayor número de sufragios posible, cueste lo que cueste.
Aunado a esto, los subordinados de Fernando Morales Martínez, quien, se dice, habría sido el autor intelectual de la candidatura petista a la presidencia municipal de Puebla de Ceballos, el compadre del ex gobernador, Mario Marín Torres, ya empezaron a moverse entre las aguas turbias y electorales de Puebla.
La operación a favor de Ceballos y en detrimento de algunos otros candidatos, se presume, arrancó hace poco.
Casualmente, hace poco se renovó al equipo de prensa que empezó con el aún priista y a quien su partido lo hizo, entre otros cargos, dirigente municipal, diputado local y encargado de la organización del PRI estatal.
Palabras más, palabras menos, Ceballos, le dijo a su encargado de prensa que ya no requería de sus servicios y lo dejó con la palabra en la boca.
Es más, me aseguran que hubo serias diferencias y palabras muy insultantes entre ambos.
Así como “El Profe” Ceballos empezó su relación con su comunicador, así de fulminante la terminó.
Ni un gracias y/o hasta luego.
Empero, la cereza del pastel en el cochinero petista es Marianito Hernández, quien pasa seis días de los siete de la semana en las manos del dios Baco.
El también impulsor de los Cendis, en Puebla, parece más preocupado por mantenerse de pie y en sus dos o tres sentidos que le quedan por su gusto desbordado al alcohol, que en la candidatura a diputado por el Distrito XVII, con cabecera en Amozoc, que lidera.
Los excesos de Mariano Hernández lo han llevado a cometer las más burdas, ridículas y grotescas escenas de las que muy pronto le contaré.
En twitter: @poncharelazo
