Barbosa perdonó a Armenta, ¿hará lo mismo Manzanilla?
El senador poblano con licencia Alejandro Armenta Mier perdió y ganó la batalla electoral que libró en Puebla para tratar de quedarse con la candidatura al gobierno por su partido, Morena.
Y es que al final a Armenta no le fue tan mal, pero tampoco salió del todo bien.
Perdió la batalla contra Luis Miguel Barbosa Huerta, candidato de Morena al gobierno del estado, y quien tuvo más punch para decantar los intereses nacionales de su partido por su candidatura, pero al final logró pactar su adhesión a la campaña.
Hoy, ni más ni menos, estará acompañando a Barbosa a una conferencia de prensa en la que anunciaran su reconciliación, y en la que se van a reventar cebollazos mutuos.
El evento se llevará a cabo en el Hotel Crowne Plaza, del bulevar Hermanos Serdán #794, en punto de las 12 horas.
Era de esperarse, después de la reunión que sostuvieron con el senador Ricardo Monreal Ávila, el aliado de Armenta.
Sin embargo, Barbosa le ganó la partida a Armenta porque se quedó con la candidatura y con la confianza de la gente, y miren que Armenta no había perdido últimamente una guerra electoral.
Miguel Barbosa mostró que su aliada, la dirigente nacional de Morena, Yeidckol Polevnsky Gurwitz, es más poderosa que el propio Monreal.
Tal vez porque la mejor y mayor carta de Yeidckol es el mismísimo presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quien está a punto de cumplirle a Barbosa su promesa de hacerlo gobernador del estado.
La disputa entre Yeidckol y Morenal, hay que subrayarlo, la ganó quien impuso a su gallo, y quien ahora se perfila para convertirse en el próximo gobernador del estado.
La líder nacional de Morena nunca flaqueó, ni dudo ni tantito sobre la candidatura de Barbosa y eso, desde luego, también tiene su mérito.
Empero, Alejandro Armenta ganó porque a pesar del bombardeó que lanzó contra Barbosa se mantendrá en Morena, en el Senado y como un aspirante más al gobierno del estado en 2024.
Sus líderes y superiores prácticamente lo exoneraron.
Habrá que escuchar qué piensa de esto la misma Yeidckol, quien no quedó nada contenta con el actuar de Armenta.
Y es que el ex priista caminó por el filo del voladero morenista y al final no se cayó, se mantuvo.
Aunque también perdió porque gran parte de los colaboradores y operadores barbosistas ni lo quieren, ni le creen, ni le tienen la más mínima confianza como para arroparlo del todo y aguantarlo.
La transición de Armenta a la campaña de Barbosa será difícil por todo lo que sucedió, por la guerra frontal que lanzó y por las amenazas hechas en contra de los aliados del abanderado de Morena, quienes tampoco están contentos con él.
Porque aunque el escenario para Armenta parezca tranquilo no es así.
Lo peor para Armenta todavía no ha pasado.
Enfrente aún tiene el enfado de por lo menos un personaje con el suficiente peso político y poder como para derribarlo.
Porque a Armenta ya lo perdonó Miguel Barbosa ¿y hará lo mismo Fernando Manzanilla Prieto, el poderoso secretario general de gobierno del estado, quien también fue agraviado?
No hace falta recordar todas las acusaciones hechas a la figura de Manzanilla, el hoy cerebro del gobierno de Guillermo Pacheco Pulido, y quien se ha convertido en el hombre fuerte de Puebla, por parte de Armenta.
¿Qué pensará Manzanilla del perdón otorgado al ex priista?
Sobre todo cuando el nuevo objetivo de Alejandro es la candidatura al gobierno por Morena en 2024.
Aspiración y meta, hay que subrayar, que también tiene Fernando Manzanilla.
Me parece que la nueva guerra de Armenta, si es que insiste en ser gobernador del estado, va a ser contra Manzanilla y también contra el titular de Finanzas, Jorge Estefan Chidiac, quien se ha convertido en un actor político importante para Puebla.
El caso es que el senador con licencia se hizo de muchos enemigos poderosos, quienes no ven con buenos ojos su actitud.
Así que veremos qué sucede con Armenta y su nueva etapa en Morena, ya no la de competidor o agresor sino la de aliado y amigo.
Vamos a ver cómo le va.
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