Barbosa, Lalo y Rafael Moreno Valle
Muchas fueron las opiniones recibidas en el buzón de Posdata sobre las aspiraciones del senador de la República, líder de su bancada en la cámara alta del Congreso de la Unión, Luis Miguel Barbosa Huerta, y la edición de este espacio publicado el pasado lunes.
Entre felicitaciones, incredulidades, mentadas de madre y muchos recordatorios personales por la columna publicada sobre el futuro del perredista, recibió quien esto escribe.
Por supuesto, todas fueron atendidas, leídas y agradecidas, con respeto, mediante la misma vía, el correo electrónico.
Sin embargo, lo trascendente de aquellos mensajes son los contenidos de los mismos, pues existen opiniones que me parecen valiosas y dignas de responder por lo interesante de sus propuestas.
Algunas de ellas hacen referencia a que Barbosa es sólo un empleado del gobernador, Rafael Moreno Valle Rosas, un amigo y/o un poderoso aliado por el que ha logrado mejorar su ya de por sí buena relación con el perredismo nacional.
Lo cierto es que el poderoso senador perredista mantiene un lugar envidiable que cualquiera, incluido el propio Jesús Zambrano Grijalva, líder del PRD a nivel nacional, quisiera por su amplio margen de maniobra.
Y es que Barbosa, todo un tiburón en la política, ya también reveló al interior del Senado sus aspiraciones para buscar construir su proyecto a la gubernatura de Puebla, insisto, sin tener que pelear con su aliado, el gobernador.
Es más, se dice que el mandatario poblano ya está enterado, desde hace mucho, de las aspiraciones del perredista.
Eso sí, tal vez aún no era momento de promover aquel proyecto, sin embargo, el dirigente estatal del PRD, Eric Cotoñeto Carmona, quien hizo la revelación, pretendió adelantarse y enviar un mensaje de lo que Barbosa es capaz a muchos actores políticos, en particular, al inquilino de Casa Puebla.
La declaración, por supuesto, tiene dos filos.
El primero, que Moreno Valle entienda que las aspiraciones de Barbosa van en serio y decida detener en seco su avanzada sin siquiera darle la oportunidad de abundar en el tema durante alguna de las constantes reuniones que ambos mantienen con los líderes perredistas.
Sobre todo, porque el proyecto del gobernador poblano no es ni de seis, ni de doce años, sino de 14 o más. Todo depende de las condiciones con que avance su proyecto a la presidencia de la República.
Además, aún falta saber cómo es que el gobernador moverá al que es hasta el momento el más popular de sus hombres, el edil electo de Puebla, Tony Gali, quien pinta para mucho más que el ayuntamiento de Puebla.
Empero, a Barbosa no hay que descartarlo, aunque su proyecto para Puebla sea el más descabellado.
A ver, ¿quién imaginó que Barbosa amasaría tanto poder para colocarse en el primer plano de la política nacional?
Se necesita mucho colmillo, inteligencia y poder de convocatoria para llegar hasta donde está el prácticamente líder de la Nueva Izquierda en el país (NI).
Y el segundo de los filos, que Moreno Valle tenga la oportunidad de tejer una alianza con algunos partidos políticos nacionales, aunque deba utilizar su sucesión como moneda de cambio para lograr el apoyo de posibles aliados.
Esto le permitiría a Barbosa negociar una posible candidatura que de complicarse estaría vendiendo muy cara.
La jugada del senador pretende ser de dos bandas.
De esta forma mantiene el control del PRD y perpetua su poderío entre la izquierda poblana, negocia más y mejores espacios en los gobiernos estatal y municipal, además que trasciende como el más poderoso de los legisladores perredistas.
Barbosa, no hay duda, tiene mucho con qué jugar y mercadear una posible candidatura.
Y tal vez supere en peso político para lograrlo al aún edil, Eduardo Rivera Pérez, quien va a tenerse que revelar a su jefe en política, Rafael Moreno Valle, si es que quiere pintar para la gubernatura de seis años.
De otra forma no se ve por dónde.
A ver si Lalo Rivera no se topa con aquello de “lástima, ‘Margarito’”.
En twitter: @poncharelazo
