Barbosa, el gallo de Morena
A estas alturas, el líder nacional y mesías del Partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Andrés Manuel López Obrador (AMLO), ya debió haber impuesto a su candidato a gobernador en Puebla.
O para entenderlo de otra forma, en este momento ya debe existir en Morena, gracias al dedo divino, nuevo coordinador de organización electoral estatal que no es otra cosa que el elegido para competir en 2018 por el estado.
Como contexto, habrá que recordar que fueron tres los elegidos por el Consejo Estatal de Morena los que fueron incluidos en una encuesta que perfilaría las posibilidades de cada uno de cara a los comicios del año entrante.
Por lo que la terna estuvo integrada por el diputado federal Rodrigo Abdala Dartigues, Aberlardo Cuéllar Delgado y Alonso Aco Cortés.
A los tres aspirantes propuestos por el órgano estatal partidistas, se sumarían dos perfiles más propuestos por el CEN.
Además de estos “pulcros militantes de Morena”, la dirigencia nacional de Morena incluyó en el estudio de opinión a dos personajes externos: al senador Luis Miguel Barbosa Huerta y al académico Enrique Cárdenas Sánchez.
Algo así como el agua y el aceite por aquello de sus carreras y experiencias profesionales.
Porque estoy seguro que la crítica y el discurso que enarbola y promueve Cárdenas para que se logre un cambio de política y quehacer gubernamental en el país también incluye como destinatario a Barbosa.
El caso es que de entre los cinco aspirantes a la candidatura al gobierno por Morena sin duda entre Barbosa y Cárdenas saldría el mero gallo del peje.
Y si los cálculos de las paredes que oyen en Morena no fallan entonces Barbosa habría sido ungido como el coordinador de organización estatal en Morena.
Y es que en política la lógica nunca falla.
De entrada las tres propuestas del consejo estatal de Morena no tenían ni pies ni cabeza por una simple y sencilla razón: en Puebla nadie conoce a Aberlardo Cuéllar, ni a Alonso Aco, ni a Rodrigo Abdala.
Tal vez al diputado federal Abdala, por sus últimas apariciones en los medios los poblanos medio lo identifiquen pero al resto, en términos políticos y hasta mediáticos, seguro que no.
Los tres juntos, por su corta carrera política, por su escaso trabajo en beneficio de Puebla, y por su muy pero muy bajo conocimiento no tenían nada que hacer en la competencia.
De los cinco el que cuenta con una estructura, con acuerdos políticos y económicos en el estado es Barbosa.
Ni siquiera el Dr. Cárdenas habría logrado superar la avanzada de Barbosa, quien tejió bien su estrategia para blindarse, evitar el golpeteo mediático y aparecer al final como el favorito del peje y de Morena.
Barbosa acordó, negoció y pactó su candidatura con el mismísimo AMLO aunque mil veces lo nigue.
Lo hizo poco antes de abandonar el PRD.
A cambio de despotricar contra sus ex correligionarios y cómplices -los chuchos- y sumarse a Morena, le pidió a Andrés Manuel convertirse en el candidato al gobierno de Puebla.
Tal vez por eso a sus seguidores y subordinados siempre les aseguró que él sería el candidato de Morena en Puebla le pesara a quien le pesara.
Y lo cumplió.
Así que si en estos momentos Barbosa ya es el elegido de “los morenos” entonces tendrán que estar midiendo de una vez los riesgos y las posibilidades de un triunfo o una derrota en 2018.
Porque Luis Miguel Barbosa tiene mucha cola.
No hay que olvidar que fue uno de los impulsores de Rafael Moreno Valle Rosas en 2010 para que este se convirtiera primero en candidato y después en gobernador.
A la postre, el legislador recibió las bondades y privilegios que el resto de los amigos y socios del ex mandatario poblano.
Todos sus colaboradores, amigos y familiares ingresaron a la nómina del gobierno morenovallista por un pago de cuotas pactado entre el senador y el entonces mandatario.
Se dice que para Barbosa y los suyos hubo de todo: buen trato, privilegios en el gobierno, buena paga, empleo bien remunerado, negocios y todo lo que ameritó su apoyo.
Tiempo después, la luna de miel terminó y la amistad y complicidad de Barbosa y Moreno Valle reventó a causa de las exigencias del perredista.
A partir de allí, el senador arremetió contra su antiguo aliado, a quien juró venganza.
Hoy por hoy, el senador de la república está obsesionado en ser gobernador de Puebla y ya es prácticamente candidato de Morena.
Así que la batalla electoral del 2018 en Puebla será de antología.
Los de Morena prácticamente ya definieron a su gallo, el primer destapado.
Aún falta el PRI y el PAN.
Lo malo para Barbosa es que se dice que existen acuerdos, nóminas, grabaciones, imágenes y toda clase de beneficios que le fueron entregados con Moreno Valle.
Enrique Cárdenas, en cambio, dicen que estaba limpio y que su único problema es que carecía de una estructura propia.
Vamos a ver entre la familia de Morena quién sí y quién no se decanta por Barbosa.
Se valen las apuestas.
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