Ayotzinapa despertó a los universitarios
La indignación social por la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa fue el revulsivo que estaba ausente en la sangre de miles de estudiantes de las universidades del país y que de pronto provocó una reacción no vista en los últimos años en México.
Ese revulsivo llegó a la conciencia de los estudiantes de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) y la Universidad Iberoamericana (Ibero) que ayer se manifestaron para exigir justicia y que aparezcan con vida los normalistas que fueron levantados por los policías de Iguala, Guerrero.
Nadie debe sorprenderse por ver a los estudiantes de la BUAP con pancartas en mano, con mantas y con su voz de protesta recorrer los edificios de Ciudad Universitaria y posteriormente marchar por las calles y el zócalo de Puebla.
Es un fenómeno mundial porque la indignación por los normalistas desaparecidos traspaso muy rápido Guerrero, se extendió por todo México y ha llegado a diversos rincones del mundo.
La indignación se siente en los pasillos de las universidades porque a diferencia de los otros sectores de la sociedad son los estudiantes a los que más indigna lo que ocurre con sus compañeros desaparecidos.
Esta generación no encontraba motivos para salir a las calles pero siempre guardó en su ADN el espíritu de libertad y justicia.
Hoy que en México se atropelló a una parte de ellos es lógico que el resto de los universitarios hayan despertado y hoy están de regreso en las calles.
En el caso de Puebla todos esperaban que la BUAP pusiera el ejemplo de libertad, pluralidad y apoyo real de los universitarios hacia los normalistas y así ocurrió.
Las mantas, pancartas, los megáfonos, los discursos y la indignación formaron un nuevo rostro con las caras de los 43 normalistas desaparecidos en Ayotzinapa.
Atrás quedaron las consignas por el asesinato de estudiantes en 1968. Hoy la demanda es parecida pero con otros actores.
Ya no está Gustavo Díaz Ordaz pero en su lugar llegó una alianza entre las autoridades de Iguala y un cártel del narcotráfico.
Ya no se recuerda a los caídos en la Plaza de las Tres Culturas, hoy se reclama la aparición con vida de los 43 normalistas desaparecidos desde el pasado 26 de septiembre en Iguala.
Los pasillos de Ciudad Universitario volvieron a llenarse de jóvenes indignados, con una causa propia, un motivo cercano a su tiempo que los hizo despertar para exigir, para gritar, para recriminar por un acto reprobable como fue el ataque a balazos, los muertos y los desaparecidos de Ayotzinapa.
Quienes critican a los estudiantes de la BUAP por no pronunciarse de la misma forma con el caso de Chalchihuapan, no entienden a los universitarios.
Ayer quedó demostrado que ni los organizadores de la marcha tenían una idea de la respuesta tan positiva de los universitarios de la BUAP.
Por los pasillos de CU brotó un sentimiento de solidaridad, indignación y reclamo de justicia.
Ayotzinapa indigna a todos.
Pero más a los universitarios.
Los jóvenes de México y Puebla están de regreso en las calles.
Y seguirán en ellas hasta que aparezcan los normalistas y se castigue a los responsables porque es un reclamo nacional e internacional.
La desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa es un revulsivo que necesitaban los universitarios del país.
¡Bienvenidos!
¡Están de regreso!
** ** **
@gomezcarlos79
