Atacar la inseguridad igual que la corrupción, el reto en Puebla
Un problema que no debe de perder de vista el gobernador del estado, Luis Miguel Barbosa Huerta, en medio de la guerra contra la corrupción que emprendió su gobierno, empezando con el ahora ex edil de Tehuacán Felipe Patjane Martínez, es el tema de la inseguridad en Puebla.
Sobre todo, porque el fenómeno social parece que va en aumento y no cede.
El caos en la entidad, pero sobre todo en la ciudad capital, es el pan nuestro de cada día.
Secuestros, robos violentos a mano armada, feminicidio, asaltos a cuentahabientes, robos de autopartes, a casa habitación, atracos por relojes de prestigiadas marcas, robos de autos, en fin.
Me parece que el gobierno del estado está poniendo mayor atención en barrer de tajo con la corrupción que en atender problemas severos, pero muy básicos, como la inseguridad.
Y no quiere decir que la guerra contra la corrupción que está llevando a cabo Morena en el ámbito nacional y estatal esté mal sino al contrario, ya hacía falta que alguien pusiera un hasta aquí a los abusos de muchos políticos y gobernantes que siempre se sirven con la cuchara grande.
Caso concreto en la localidad el de Patjane, quien se desalineó y se quiso ir por la libre, sin antes consultar a su “padre político”, como él mismo llamó al gobernador Miguel Barbosa.
Lo interesante saber es ¿qué habrá hecho Patjane para derramar el tepache y colmarle la paciencia a quien hoy manda en el estado?
La versión de que se fue a entregar a los brazos de la ex gobernadora me parece muy arriesgada porque entonces estaríamos hablando de una revancha política.
Así es, un castigo al edil que reconoció a Martha Erika Alonso como ganadora de la pasada elección, cosa que no conviene para nada al actual gobierno porque estaría enviando un mensaje equivocado a la sociedad, y debe cuidar sus intereses.
Más bien el caso Patjane me parece que es el ejemplo perfecto que necesitaba el gobierno para mostrar y advertir que no se va a andar por las ramas, y que habrá mano dura para quienes no caminen con la 4T.
Y en realidad, a los ciudadanos nos conviene que sea la cárcel y la exposición mediática el castigo para quienes abusan del poder, del erario y del voto de los poblanos.
Porque primero se tienen que atender las necesidades y demandas de la gente, y después los intereses personales o de grupo, cosa que no cumplen a cabalidad muchos gobernantes.
La inseguridad en Puebla, insisto, no está siendo bien atendida.
Tanto en la ciudad como en el interior del estado el fenómeno se está desbordando.
Tan sólo el fin de semana pasado se dieron dos hechos sumamente graves en pleno Centro Histórico, secuestraron a un estudiante de la Escuela Libre de Derecho y a la fecha parece que no se sabe su paradero, y se registró un asalto a un comercio de los que se ubican en el zócalo de la capital.
Sobre el primer caso, según reportes de algunos estudiantes, el universitario fue interceptado al ingresar al estacionamiento que se ubica exactamente junto a la sede de la institución superior, el cual, por cierto, ya fue adquirido por la Libre de Derecho.
Al parecer, ese fue el último lugar donde se le vio al joven que habría ido a recoger su unidad y desapareció.
El segundo de los casos fue el asalto al restaurante “Sabor Poblano”, ubicado en los portales del zócalo. Allí, sujetos armados ingresaron y despojaron de sus pertenencias a los comensales y a los empleados del lugar.
Los sujetos atracaron el lugar y sin mayor problema huyeron sin que nadie pudiera identificarlos.
Son sólo dos ejemplos de que en Puebla la delincuencia está desatada y ya no respeta ni al gobierno.
Urge una nueva estrategia en la que participe el municipio, el estado y la federación para detener la ola de inseguridad que azota la entidad.
Ya nadie quiere salir de su casa.
Ojalá que el gobernador Miguel Barbosa ponga manos a la obra y así como emplea toda su sabiduría política para detectar y castigar a los corruptos también lo haga con los delincuentes que nos tienen azorados.
No hay que perder de vista que la percepción de la gente está cambiando, y el 2021 ya está en puerta.
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