Arrancan
Este fin de semana comenzaron las campañas políticas en Puebla, la etapa más candente del proceso electoral local que culminará dentro de casi dos meses con la jornada en la que los poblanos decidirán su voto para definir la gubernatura, 41 diputaciones y los 217 ayuntamientos.
El interés mayor está desde luego en el relevo de Casa Puebla, en cuya disputa participan Martha Erika Alonso Hidalgo y Luis Miguel Barbosa Huerta al frente de coaliciones partidistas, así como Enrique Doger Guerrero, Miguel Chaín Carrillo y Alejandro Romero Carreto.
No obstante, en los municipios la contienda electoral es con frecuencia más cerrada y el tono discursivo más directo, toda vez que los candidatos suelen ser personajes conocidos en sus respectivas poblaciones.
En las regiones ocurre que en esa dinámica electoral se involucran también de manera activa familiares, amigos y vecinos de candidatos, lo que hace del proceso una celebración singular y tema cotidiano en todas partes.
Lo cierto es que la actividad proselitista provoca una movilidad inusitada, y quiérase o no, los poblanos estarán pendientes de los aspirantes a un cargo, que son 5 por la gubernatura; 137 por diputaciones de mayoría relativa y los integrantes de 11 planillas por representación proporcional, además de 1.399 candidaturas a miembros de ayuntamientos
Así pues desde esta semana la actividad política estará permeando en toda la entidad, y lo hará en un entorno extremadamente difícil, tratándose de un proceso inédito por la concurrencia de la elección federal.
Pero además, el proceso transcurre en un escenario complejo en el que prevalece una percepción ciudadana de franco desencanto tanto por sus autoridades de gobierno, como de la política y los políticos.
El reto para los partidos políticos y en especial para los candidatos es inmenso y en buena medida de ellos dependerá el volumen de participación ciudadana.
La pregunta ahora para los candidatos es cómo convocar al voto y tratar de sumar adeptos.
Sería lógico pensar que la propuesta es la mejor alternativa, pero no sólo en su planteamiento genérico, un mero listado de buenas intenciones, sino también el ciudadano quiere saber la manera que se plantea para resolver cada uno de los retos.
El ciudadano, cada vez más exigente, reclama detalles, acciones concretas; el qué, cómo y cuándo.
Y en contraste, lo que más se repudia es el ataque, la confrontación, la llamada “guerra sucia”.
En ese contexto, es obligación de los actores políticos generar el mejor ambiente político y contribuir a que el ciudadano pueda acceder a información cierta y confiable.
Se trata, a fin y al cabo, de procurar la máxima publicidad de las ofertas de los aspirantes a un cargo.
El fin último es que el ciudadano conozca, valore, pondere, compare y, finalmente, decida.
