Armenta, el fraude y el pasado
Hay algo más grave y pesado sobre la conciencia del diputado federal de Morena Alejandro Armenta Mier que la acusación de haber defraudado a los miles de afectados por el huracán Dean en el año 2007.
Y mire usted, amable lector, que aquel fraude es una acusación francamente grave.
Porque dicen que la guerra electoral apenas empieza.
Lo cierto es que a Armenta su pasado lo condena.
Y lo peor es que no puede negarlo.
Se dice que las cosas de su pasado son tan graves que el legislador va a tener que ofrecer un sin fin de explicaciones a los poblanos, a quienes traicionó y se llevó entre las patas durante casi todo el trayecto de su carrera política en el PRI.
El legislador va a tener que rendir cuentas del por qué permaneció tanto tiempo callado al amparo del poder y del sistema corrupto que hoy tanto critica.
Un sistema político y de gobierno que, por cierto, lo hizo un próspero empresario, una persona de bien, un político apapachado y un hombre millonario.
Porque Armenta, hay que subrayarlo, siempre fue un hombre de los privilegiados por el sistema de los gobiernos priistas, insisto, esos que hoy según detesta, particularmente el del sexenio del “gober precioso”, Mario Marín Torres.
No hay que olvidar que en aquel gobierno Armenta fue secretario de desarrollo social, director del DIF estatal, dirigente del PRI en Puebla, diputado local, federal y hasta presidente municipal gracias a su entonces partido y a su padrino el gober precioso.
Armenta es el mejor ejemplo de la incongruencia política, de la ambición de poder, del político chapulin y chantajista, del traidor que sólo atiende y protege sus intereses particulares, de la ambición hecha hombre.
Y es que Armenta tardo 32 años en darse cuenta que su partido, según él, era una basura política y una guarida de ladrones y corruptos que sólo se han dedicado a saquear a la nación.
A Armenta ya se le olvidó todo lo que ganó como priista por solapar esas prácticas que hoy tanto aborrece.
¿Quién carajo podría creerle a Armenta con la inmensa cola de lagarto que arrastra?
Estuvo chupando como sanguijuela el dinero del erario por más de tres décadas y nunca se dio cuenta que permanecía en el sistema político y de gobierno equivocado.
¡Que cabrón nos salió el diputado!
Y lanzo esta expresión porque da coraje que los políticos dinosaurios, que siempre quieren ser todo y ganar todo, se quieran seguir burlando de los ciudadanos, en particular de los poblanos.
¿Que se creen los políticos como Armenta?
Las locuras del diputado son tan burdas que durante su intempestiva salida del PRI se atrevió a asegurar que a su figura en el PRI más adorada, Luis Donaldo Colosio Murrieta, lo asesinó su partido.
Hágame usted el recochino favor.
¿Y por qué si Armenta descubrió que el PRI mató a Colosio nunca lo dijo?
Porque de ser así entonces debemos entender los poblanos que Armenta también supo que Mario Marín ordenó detener, torturar y amenazar a Lydia Cacho Ribeiro, la periodista y escritora encarcelada por el marinismo, y nunca dijo nada.
Evidentemente no habló porque él formaba parte de aquel corrupto gobierno, como ahora llama a la administración federal priista.
Porque si Armenta decía algo le quitaban todos los privilegios de los que tanto gozó en el gobierno marinista.
Pobre Armenta, ¿y ahora quién podrá ayudarlo?
Vaya que es un personaje pintoresco de lo más bajo de la política poblana.
Y miren que haber defraudado a los damnificados de un huracán.
Eso es no tener madre.
Con razón a Armenta lo expulsaron del PRI.
A priistas como él se deben las últimas derrotas electorales que ha sufrido el ex partidazo, principalmente la de la hoy embajadora de México en Colombia, Blanca Alcalá Ruiz, en su participación como candidata al gobierno poblano.
A Blanca la traicionaron priistas como Armenta.
Ahora entiendo porque la bancada priista en la cámara baja del Congreso de la Unión nunca lo quiso.
Porque Alejandro representa el mejor ejemplo del político doble cara, el que pega con la izquierda y cobra con la derecha.
Pobre Morena.
Pobre Andrés Manuel López Obrador, no sabe que alacrán se echó a la espalda.
Por algo no lo designó coordinador de organización y prefirió al senador Luis Miguel Barbosa Huerta.
Por algo todo mundo lo tacha de un político desquiciado.
En twitter: @poncharelazo
