Aprietos electoreros 2015
El preámbulo de la elección federal que se aproxima, y que culminará el 7 de junio entrante, se pone cada vez más caliente.
Los partidos políticos con representación nacional trabajan a marchas forzadas para aprovechar cualquier resquicio de la ley y sacar ventaja en beneficio de sus futuros candidatos.
Para el presidente Enrique Peña Nieto (EPN) la elección intermedia es de vital importancia.
Al mandatario no le sirve otra cosa que no sea ganar los comicios por una holgada ventaja. Si el PRI sucumbe ante la oposición las cosas en el país, no lo dude, se van a poner peores.
Si el peñismo pierde los comicios eso sería parte de una próxima derrota presidencial anunciada.
Y vaya que la situación, las circunstancias y el escenario político nacional no están para menos.
La inseguridad, la recesión económica, la pobreza, la corrupción, el abuso de poder y muchos otros vicios enquistados en el gobierno siguen siendo un lastre para el país y para los intereses electorales del PRI y de la presidencia.
La administración de EPN arrancó muy bien su sexenio pero con el tiempo ha ido decayendo.
Casos como el de los 43 normalistas de Ayotzinapa desparecidos en Iguala, Guerrero; la ingobernabilidad que existe en Michoacán, los presuntos casos de corrupción, y muchos otros escándalos más, abonan a la desgracia priista-peñista.
No hacen falta anteojos para ver la crisis política, económica y social por la que atraviesa el país. Tan solo ayer se repitió una gran marcha en la Ciudad de México para dejar cuenta de ello.
Morena y Andrés Manuel López Obrador (AMLO) van a ser los más beneficiados en esta crisis, es un hecho.
Y si a esto le sumamos el trance nacional perredista, las cosas se le facilitan más a los seguidores del peje.
Tal vez por ello el escenario político-electoral en todo el país, particularmente en Puebla, se calienta severamente.
El estado, hay que reconocerlo, es propiedad de la marca morenovallista pero le interesa a Peña Nieto.
Ni el PAN, ni el yunque, en Puebla tienen derecho de picaporte.
Los distritos de la capital poblana y la elección federal serán la muestra del control que posee el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas (RMV) en su estado.
En los distritos que componen la ciudad va a aplastar al PRI.
Esta elección, es también de vital importancia para las aspiraciones políticas del mandatario, no caber duda.
Al PRI las cosas no terminan por cuajarle.
Si Antorcha Campesina se suma a la causa morenovallista quien sabe cómo pueda el Revolucionario Institucional ganar la elección federal.
La amenaza antorchista es real y está latente, a ver cómo se mueve.
Por lo pronto el PRI le está apostando a una elección con poca participación. Dicen que quiere ganar con su voto duro y con la colaboración de menos del 40% de la lista nominal del INE.
Sin embargo, el escenario puede revertirse y al final el hartazgo de la sociedad podría reflejarse en las urnas.
En Puebla, insisto, la elección parece cantada.
No hay acuerdo porque viene una guerra.
Los ganadores de la próxima elección serán morenovallistas, priistas y los seguidores de Morena.
En el PAN dicen que también hay crisis por Gustavo Madero pero el liderazgo, aunque haya regresado, ya le fue arrebatado.
La elección federal será, sin duda, un termómetro para medir las capacidades de muchos personajes, empezando por EPN, pasando por RMV y terminando con AMLO.
Si las tendencias de los últimos años se repiten, el PAN podría ganar fácilmente la mayoría de los distritos del estado -de 10 a 12- y el PRI el resto, tal vez 4.
Sin embargo, aún falta que el partido de los tres colores defina por completo a sus candidatos y logre cerrar las heridas que le van a dejar los priistas inconformes con la designación de candidatos.
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