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AMLO, el fenómeno, el ganador de la elección, el virtual presidente…

Fueron muchos los factores que se conjugaron para que Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ganara la presidencia de la república en su tercera candidatura al hilo.

Fue una victoria multifactorial, como dicen los especialistas en estudios de opinión pública y política, la que se dio para que el tabasqueño, el famoso peje, pudiera por fin hacer su sueño realidad.

La principal, por supuesto, el hartazgo de la gente.

Así es, el hartazgo a años y años de corrupción, de abuso de poder, de burocratismo y de que el país fuera gobernado sólo por unos cuantos.

Andrés Manuel entendió perfectamente que solo contra el mundo, contra la mayoría en el país, no podría hacer su sueño político realidad y tejió fino para poder acercarse en su tercera candidatura a su objetivo.

Por ello sumó a su campaña a Elba Esther Gordillo, a Napoleón Gómez Urrutia y a muchos otros personajes considerados non gratos en la vida política del país.

Pero al fin lo logró.

Y ayer sus adversarios políticos muy rápido doblaron las manos, aceptaron la derrota y reconocieron su triunfo.

Al final de las campañas y prácticamente de la elección, tanto Ricardo Anaya Cortés, candidato del PAN; como José Antonio Meade Kuribreña, candidato del PRI, jugaron y le apostaron a la democracia.

Los dos hicieron lo que la mayoría no esperaba, y lo que tampoco AMLO hizo en su momento: reconocer su derrota.

Así que el peje ganó y empezó bien ya su virtual gobierno, la transición del poder del PRI a su partido.

El fenómeno AMLO vaya que sorprendió a todo el mundo porque arrasó en el país y le tapó la boca a muchos: a empresarios, a políticos, a medios de comunicación, a líderes sindicalistas, sociales, religiosos, en fin, se mostró contundente.

Hoy lo siguiente, lo que toca, es exigir y esperar la tan anhelada transformación del país, de las instituciones, el fin de los millones de pobres que tiene México, de las crisis económicas, de lo que el virtual presidente de México llama la mafia del poder.

Ojalá que en ese sentido Morena no se siga contaminando con esa estirpe política que tanto critica AMLO.

Ojala que la mayoría en las cámaras de senadores y diputados federales le permita a la nación poder aspirar a un mejor nivel de vida, de estabilidad social, de gobernabilidad, de administración pública.

Ojala que los mexicanos logremos, ahora con AMLO, el país que tanto anhelamos, que tanto deseamos para nuestros hijos.

Ojalá que así sea.

Porque hay muy poco tiempo para poder lograr todo lo que prometió Andrés Manuel, así que es tiempo de empezar a trabajarlo, ya dejar de soñarlo y hacerlo realidad.

AMLO ganó porque la mayoría de la gente cree ciegamente en él y ahora no puede defraudarlos.

Por eso ayer se vivió una campaña copiosa, participativa, preocupada por el futuro del país.

Y no es con el radicalismo, con extremos o con las revanchas y venganzas como se va a transformar al país. Más bien es con solidaridad, con decencia, con apoyo, con educación y con trabajo en equipo como se va poder crear una mejor nación.

AMLO ahora será quien controle todo, los tres poderes del estado, las cámaras, así que tiene que empezar a tomar las mejores decisiones, las más acertadas para poder hacer crecer a economía del país y mejorar el ingreso de los ciudadanos.

Ahora sí exijamos una vida digna, mejores salarios, más y mejores servicios públicos, de salud, una mejor educación para los niños y jóvenes, más oportunidades de empleo, en fin, menos inseguridad y más libertad de pensamiento.

Y lo mismo pasa en Puebla.

Gane quien gane la gubernatura los ciudadanos debemos tener claro que queremos para nuestro estado, para nuestras familias y para nuestro futuro.

En Puebla se debe acabar con el autoritarismo, con el favoritismo, debe haber libertad de pensamiento, los poblanos debemos ser más solidarios y más exigentes con nuestras autoridades.

Ojalá que hayamos aprendido bien la lección.

Insisto, independientemente de quien gane el estado también se debe transformar, debe entrar en una nueva etapa de prosperidad, de desarrollo, de igualdad, de oportunidades para todos y de buenos momentos.

Y como siempre lo he dicho, lo mejor para el país y cualquiera de sus estados, de sus sociedades y sectores sociales, son los equilibrios y la democracia.

El fanatismo y la venganza no abonan en nada a una nueva democracia.

Atrás deben quedar los gobiernos y administraciones de elite, los rencores.

La elección ya terminó y ahora toca construir y aportar para lograr una mejor nación.

En Puebla ya es hora que se privilegia la igualdad para todos.

Ojalá que el morenovallismo, el pejismo, el priismo y todos los grupos políticos que predominan en el estado entiendan que Puebla debe ser una mejor tierra, de oportunidades.

Porque a los poblanos ya no los engañamos.

¿Voy bien o me regreso?

En twitter: @poncharelazo