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Adopta un municipio por el sismo

Son muchas las necesidades de los mexicanos, de los poblanos en particular, luego del sismo de 7.1 grados Richter que nos sacudió el pasado 19 de septiembre.

Casas derrumbadas en su totalidad, iglesias, monumentos históricos, escuelas, hospitales, edificios particulares, inmuebles considerados patrimonio cultural de la humanidad, en fin; la destrucción que dejo el terremoto es evidente y grave.

En la capital el desastre es notorio.

Sin embargo, en el interior del estado, en regiones como San Juan Pilcaya, Junta Auxiliar de Chiautla de Tapia; en Atlixco, en Izúcar de Matamoros, en Acatlán de Osorio, en Atzala, en San Pedro Cholula, entre muchos otros lugares, las afectaciones son aún mucho más graves.

Tan graves que allí se considera una verdadera catástrofe el saldo que dejó el pasado terremoto.

Porque en las cabeceras de los municipios sus habitantes informan que las rancherías son las que verdaderamente requieren apoyo porque allí los poblanos que las habitan se quedaron literalmente sin nada.

El saldo negro del terremoto, a la fecha, sigue siendo de 45 muertos en el estado.

Tan sólo en Puebla se habla de más de 12 mil 500 inmuebles -de todo tipo- ubicados en distintos municipios, los cuales resultaron afectados por el terremoto que replicó con mayor intensidad en territorio mexicano el pasado 23 de septiembre.

Edificaciones que se encuentran ubicadas en 112 municipios de los más pobres en

Puebla, particularmente ubicados en la toda la Sierra de Puebla.

Tan sólo en San Juan Pilcaya, donde se registró el epicentro del terremoto del pasado 19 de septiembre, el 85 por ciento de las viviendas sufrió algún daño o de plano se vino abajo.

Y así podríamos enlistar un sinfín de casas, centros de salud, templos religiosos, escuelas, hospitales y toda clase de construcciones pertenecientes a los poblanos más pobres.

En lo personal he estado en municipios como Pilcaya y en Acatlán de Osorio entregando apoyos, por lo que el próximo fin de semana haré lo mismo pero ahora en el vecino estado de Morelos, en regiones como Tepalcingo, Jantetelco, San Pedro y algunas otras rancherías que requieren de ayuda urgente.

Las imágenes, las selfies y toda clase de acción propagandística prefiero hacerla a un lado; eso se los dejo a los políticos frívolos y vanidosos que gustan de hacer leña del árbol caído, de presumir que regalan algo.

Porque, nosotros, los ciudadanos de a pie no somos figuras públicas, ni mucho menos personajes de la farándula mediática.

Quien ayuda de corazón lo hace sin presumirlo.

Empero, ante la magnitud de la catástrofe hoy propongo a nuestros flamantes políticos, funcionarios públicos, empresarios, medios de comunicación, altos ejecutivos; a los ricos de Puebla, a los que más tienen, a quienes viven en La Vista, en Lomas de Angelópolis, en La Calera, a todos quienes tienen posibilidades y viven de manera desahogada, que adoptemos un municipio para apoyarlo de alguna forma y por un tiempo.

Por un tiempo que permita la recuperación de sus habitantes, de sus viviendas, de sus empleos.

Estoy convencido de que los poblanos podemos y debemos ayudar a los más necesitados, a quienes perdieron todo en el terremoto pasado.

Son 12 mil 500 inmuebles los afectados, ¿no hay 12 mil 500 poblanos que pueden aportar un recurso para apoyar la edificación de esos espacios y la alimentación de nuestros hermanos?

O por lo menos aportar algo para tratar de reconfortar a tantos afectados.

Si los poblanos lo queremos hacer entonces lo podríamos hacer.

Sólo es cosa de buena voluntad.

Se me ocurre sumar a los 41 diputados del Congreso del Estado para adopten un municipio, a los diputados federales, a los senadores y a los regidores poblanos.

También están los jueces, magistrados, consejeros electorales, federales, secretarios y subsecretarios de gobierno; los dueños de los medios, los directores, los artistas y famosos poblanos, los rectores de universidades, los constructores, los banqueros.

Puebla nos ha dado más de lo que le podríamos devolver.

Insisto, sólo es cosa de voluntad.

Si los poblanos nos lo proponemos podemos.

Así sería mucho más fácil la reconstrucción de nuestro estado.

Se podría abrir un fideicomiso, organizado y administrado por personajes honestos y de probada calidad moral, incluso para poder recabar y administrar los fondos recolectados.

Sólo es cosa de levantar la mano.

Así que allí está la propuesta.

Ya es hora de hacer algo por nuestro estado.

No podemos siempre estarnos quejando.

¿Quién dice yo?

En twitter: @poncharelazo